El agua forma una gran capa, que llamamos hidrósfera,
sobre la superficie terrestre y se estima que su área de distribución
cubre 510 millones de
.
El volumen total de agua en el planeta es de aproximadamente 1 390
millones de
. Éstas
son las reservas de agua de la Tierra y de ellas sólo el 0.26%
es directamente utilizable por la especie humana. El agua de mar,
que es la que cubre gran parte del planeta, contiene 33 partes por
mil de sales disueltas, por lo que sería necesario que pasara
por un tratamiento previo para que pudiéramos darle los usos
del agua dulce.
Ilustraciones: Carlos Durand
El agua es indispensable para la vida, y la que se encuentra en nuestro
cuerpo debe tener ciertas características, como son que posea
un cierto contenido y cantidad de sales y carezca de organismos que
dañen la salud. Para que podamos consumirla y utilizarla en
nuestras casas, en la producción de alimentos de origen vegetal
o animal y en la industria, el agua debe ser dulce y de cierta calidad.

El ciclo del agua
Podemos decir que el agua, igual que la energía, no se crea
ni se destruye, sólo se transforma. Está en continua
circulación y movimiento, cambiando de un estado a otro, pero
su cantidad en el planeta permanece constante. Y el agua que llueve,
se almacena o evapora en los arroyos, ríos, lagos, lagunas
y zonas costeras finalmente llega a los océanos, forma parte
de lo que se denomina el ciclo hidrológico, que consiste en
tres fases principales: la precipitación, la evaporación
y el flujo, tanto superficial como subterráneo. Cada una de
estas fases involucra transporte, almacenamiento temporal y cambio
de estado del agua (sólido, líquido y gaseoso), dependiendo
de varios factores, como son la temperatura a la que se encuentra
el agua, la latitud de la zona geográfica y la época
del año.
El agua se almacena en distintos sistemas acuáticos, como son
mares y océanos, lagos, presas, ríos, acuíferos,
pantanos y casquetes polares, y en cada uno se mantiene por lapsos
distintos. Pero de todos estos sistemas, únicamente de los
de agua dulce depende en gran medida el funcionamiento de los seres
vivos que no son marinos: las plantas y animales que necesitan de
agua dulce para vivir y que son base del desarrollo y mantenimiento
de la humanidad sobre la Tierra.
Las reservas de agua dulce están siendo utilizadas por la especie
humana a una tasa extremadamente veloz, mucho más rápido
de lo que tardan en recuperarse, por lo que este recurso, considerado
como renovable, se empieza a transformar en no renovable.