Feliz desenlace para los cochinitos
El Iowa
Farmer
Today es una publicación de los productores de ese estado y el
titular de la edición del pasado 15 de octubre reza: “El
maíz Bt no es el responsable de los problemas de las cerdas,
concluyen investigadores de la Universidad Estatal de Iowa”. De
acuerdo con este reporte, el profesor John Carr, experto en diagnóstico
y medicina de la producción animal, de la misma Universidad,
habría visitado las cinco granjas con alto grado de seudo-gestaciones,
además de otras dos donde la vida de las cerdas transcurría
normalmente. El profesor Carr encontró que en todos los casos
el alimento consistía de mezclas de maíz Bt y maíz
híbrido no modificado por ingeniería genética (por
ahí habría que haber empezado, me dije). Carr, junto con
Thomas Carson, profesor de medicina veterinaria, y Gary Mun-kvold, el
fitopatólogo al que se refiere artículo de La Jornada,
concluyeron que no existía ninguna relación entre el maíz
Bt y los problemas de reproducción de las cerdas, y que el caso
se podría explicar no sólo por la presencia de Fusarium,
frecuente patógeno de los granos de maíz, sino también
por la forma en que se aplican las pruebas de gestación. En el
Iowa Farmer también se señala que la zeara-lenona es la
micotoxina de Fusarium que actúa como estrógeno y está
asociada con la seudogestación. La toxina no fue encontrada en
ninguno de los maíces analizados, aunque sí se encontraron
esporas del hongo. De acuerdo con Munkvold, cuando los insectos atacan
a los granos de maíz, hacen que éstos se vuelvan más
susceptibles al ataque de Fusarium, cosa que rara vez sucede en el maíz
Bt. O al menos no con la frecuencia que sucede en el maíz convencional.
Y agregó: es muy difícil determinar los orígenes
de las seudo-gestaciones. Éstas han existido desde hace muchos
años en granjas de todo el mundo independientemente del tipo
y consistencia de la alimentación usada. Para concluir aseguró
que un análisis detallado de las políticas de reproducción
resolvió el problema en tres de las granjas. En la cuarta se
solucionó antes de iniciar la investigación y la quinta
cerró. Dos unidades con 750 cerdas alimentadas con maíz
Bt fueron analizadas de cerca durante seis meses sin que se observara
problema alguno de seudogestaciones. Munkvold concluye que se han realizado
numerosos estudios con animales de muchas especies sin que se hayan
observado daños.
| La
ética
Me pregunto: ¿en la mente de cuantos lectores del artículo
de La Jornada habrá quedado ligada la imagen del maíz
transgénico con una triste cerda, incapaz de crear cochinitos?
¿No sería ético que quienes escriben sobre
este tipo de noticias les dieran un seguimiento riguroso? ¿No
es deber de todos velar por una información científica
y tecnológica objetiva?
Es
una pena que en este país no tengamos suficientes espacios
y gente informada como para evitar que quien escribe algo ciertamente
polémico, por llamarlo de alguna manera, no tenga que proporcionar
alguna evidencia de que lo que escribe es verificable y, más
aún, dar un seguimiento a sus planteamientos. Yo no tengo
ningún interés en convencer a la gente de que coma
maíz transgénico y mucho menos que los productores
compren semilla a las grandes empresas trasnacionales del agro
—primera descalificación a la que se expone quien
cuestiona información no fidedigna al respecto—,
soy además devoto consumidor de tlayudas, tamales, pozole
y quesadillas con maíz de todos colores, y me preocupa
la conservación del medio ambiente, la biodiversidad y
sobre todo lo que la biotecnología moderna puede hacer
a este respecto, incluido el maíz. Pero creo que debemos
movernos hacia una ética periodística que impida
que se sorprenda al lector; o más bien, que le dé
el mayor número de elementos para que se haga de una opinión
fundamentada y se contrarreste el profundo y casi permanente impacto
que la primera impresión de la lectura de una catástrofe
o riesgo alimentario puede dejar en nuestro subconsciente si no
es desmentida, y que origina muchas de nuestras ideas preconcebidas.
El
artículo de La Jornada sobre embarazos transgénicos
concluye diciendo: “Quizá en cierto tiempo los científicos
puedan explicar el caso de Rosman a costa de los consumidores,
los productores y su ganado, a quienes nos usan como “cochinillos”
de indias gratuitos de la industria biotecnológica”.
Creo que ya lo hicieron, sólo había que buscar la
información. 
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Los riesgos del maíz Bt
Actualmente
existe en México una moratoria a la siembra de plantas
transgénicas de cualquier tipo, mientras no se establezca
un marco regulatorio que evalúe sus riesgos para el medio
ambiente. Se ha demostrado que desafortunadamente los genes
de las plantas modificadas de maíz se han transferido
a las plantas sembradas a su alrededor, es decir a los maíces
criollos que siembran productores en Oaxaca, Puebla y Chiapas,
y que son reserva de diversidad genética. México
es centro de origen del maíz, lo que quiere decir que
es el lugar donde existe mayor diversidad de plantas y donde
se ha encontrado a sus ancestros. Si una nueva plaga apareciera,
por ejemplo en los Estados Unidos, y acabara con millones de
hectáreas sembradas con maíces híbridos
mejorados, México sería el lugar donde buscar
y seleccionar plantas que tuvieran resistencia a esta nueva
plaga. Por esta razón, la Academia Mexicana de Ciencias
ha hecho recomendaciones específicas en materia de legislación
que sirvieron de base a una nueva propuesta de ley presentada
por 15 senadores de cuatro partidos políticos para, entre
otras cosas, restringir el uso de plantas transgénicas
en los centros de origen. Sin embargo, esta medida requiere
no sólo de nuevas leyes, sino además de políticas
ambientales que protejan a los productores, quienes constantemente
intercambian y mezclan semillas en búsqueda de mejores
variedades, y que por otro lado permitan el desarrollo en centros
de investigación nacionales de plantas adaptadas a nuestras
necesidades y a zonas donde prevalecen condiciones adversas
para la producción, como son los suelos con alto contenido
de aluminio, de sales, de acidez o con escasez de agua.
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Agustín
López Munguía es investigador en el Instituto de Biotecnología
de la UNAM, autor de varios libros y múltiples artículos
de divulgación de la ciencia, y miembro del consejo editorial
de ¿Cómo ves?
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