Hasta
aquí se ha mostrado cómo un buen plan para perder peso
implica “comer” menos Calorías de las que usa el
cuerpo, de manera que éste empiece a usar la energía
que ha almacenado como grasa, o bien hacer ejercicio. Por otro lado,
tampoco es saludable perder peso muy rápidamente, ya que si
se ingieren muy pocas Calorías, se corre el peligro de no recibir
todos los nutrimentos requeridos. Se sabe, además, que las
dietas que provocan una disminución rápida del peso,
en realidad hacen perder agua y enseguida masa muscular. Como la proteína
de los músculos se construye muy lentamente, y sólo
con una dieta adecuada y ejercicio constante y regular, cuando se
abandona este tipo de dietas el peso perdido no se gana ya en forma
de músculo sino como agua y grasa, lo que provoca flacidez.
Una
dieta inteligente
Las bases
para la formulación de una dieta de reducción no son
diferentes a las dietas correctas, equilibradas y adecuadas para una
cierta edad, peso y tipo de actividad física, a excepción
del contenido energético (calórico) total, el cual debe
reducirse sólo en caso de que exista sobrepeso real. En las
dietas de reducción el 60% de la energía total debe
provenir de los carbohidratos, del 15 al 20% de las proteínas
y el 25% de las grasas.
Con base en el concepto del equilibrio dietético, el diseño
de una dieta debe incluir el aporte necesario para garantizar una
cantidad de 1 a 1.5 g de proteínas por kilogramo de peso corporal
—adecuado para una edad, sexo y estatura determinadas—
por día, a efecto de evitar consumir las propias reservas proteicas
y el consumo de la masa muscular.
En cuanto a la prescripción de la dieta, ésta debe hacerse
de forma individual en lugar de sugerir una dieta universal pobre
en energía (baja en Calorías), y de acuerdo con los
requerimientos energéticos de cada persona. En principio se
recomienda no tratar de bajar más de 1 a 1.5 kg por semana
ya que se pueden provocar descompensaciones, tales como desequilibrios
hidroelectrolíticos y cambios fisiológicos bruscos que
pueden llegar a ser dañinos al organismo. De tal manera, un
objetivo más realista sería tratar de disminuir 0.5
kg a la semana, y no hay que olvidar que dicho déficit puede
producirse tanto por disminución en el aporte energético
(dieta) como por aumento en el gasto (ejercicio), o por una combinación
de ambos, que habitualmente es lo más recomendable.
Un ejemplo
Apliquemos esto a un ejemplo: si una persona tuviera un aporte calórico
diario de 2 500 Calorías y deseara perder 500 g de grasa a
la semana, deberá reducir su aporte calórico en 500
Calorías diarias, pasando de 2 500 a 2 000 Calorías
diarias de la siguiente manera:
Desayuno:
500 Calorías
Media mañana: 50 Calorías
Comida: 650 Calorías
Media tarde: 150 Calorías
Cena: 550 Calorías
¿Cómo
llegar a ingerir, con esta disminución calórica, una
alimentación diaria de calidad? Sobre una alimentación
diaria de 2 000 Calorías, se pueden elegir los alimentos según
la pirámide antes expuesta o repartir los porcentajes de 65%
del total en forma de carbohidratos, 20% del total en grasas y 15%
del total en proteínas.
|
Tabla
de gasto calórico por actividades |
Actividad |
Kcal
/kg/ minuto |
Calorías
utilizadas en
30 minutos
(Sujeto con peso de 80 kg) |
| Dormir |
0.0175 |
42 |
| Ver
televisión |
0.0175
|
42 |
| Limpiar
ventanas |
0.061 |
147 |
| Hacer
las camas |
0.057 |
138 |
| Mecánica
autos |
0.061 |
147 |
| Trabajo
de escritorio |
0.043 |
105 |
| Caminar
despacio |
0.05
|
120 |
| Caminar
rápido |
0.097 |
234 |
| Trotar |
0.158 |
381 |
| Bicicleta
(despacio) |
0.072 |
174 |
| Bicicleta
(rápido) |
0.16
|
384 |
| Bailar
(calmado) |
0.061 |
147 |
| Ping-pong |
0.053 |
129 |
| Natación
(suave) |
0.068 |
165 |
| Tenis |
0.10 |
240 |
La
dieta del "yo-yo"
Lo que se busca con las dietas es perder peso rápidamente,
mismo que generalmente también se recupera a igual velocidad.
Este ciclo de pérdida y ganancia de peso, llamado “dieta
del yo-yo”, es particularmente peligroso, porque quienes lo
siguen, corren el riesgo de padecer enfermedades cardíacas,
elevación o disminución de la presión sanguínea
y deficiencias vitamínicas, a diferencia de las dietas que
buscan mantener constante la reducción de peso.
¿Cuáles
son
las dietas falaces?
Por otro lado, se cree que quienes siempre están
a dieta mantienen a su organismo en un estado constante de emergencia
que hace que el cuerpo asimile cada vez mejor menores cantidades de
alimento, es decir, con el tiempo tendrán mayor dificultad
para perder peso aun disminuyendo la cantidad de alimentos ingeridos.
Quizá hayas llevado a cabo una de las dietas que se muestran
en la tabla. Ahora que conoces los principios de una dieta sana, podrás
darte cuenta que esas propuestas no tienen ninguna base científica
y seguirlas es dañino para la salud.
Por último, es importante tomar en cuenta que antes de iniciar
un programa adecuado para reducir el peso, es indispensable que te
preguntes si realmente tienes un problema de sobrepeso o si simplemente
cuando dices que estás “gordo o gorda”, estás
expresando que te sientes mal. Antes de caer en la tentación
de seguir una dieta que nos hayan recomendado o que leímos
en una revista, sería importante recordar que sólo una
alimentación variada, bien distribuida a lo largo del día,
acompañada de ejercicio y de una modificación de la
conducta, puede producir una pérdida progresiva pero permanente
de los kilos superfluos. Hay que tener presente que comer bien es
algo importante, porque en ello no sólo está de por
medio la estética, sino también la salud y en ocasiones
la vida.

Carmen
Sánchez Mora es bióloga
egresada de la UNAM, maestra en ecología por la Universidad
de Stanford, California, y doctora en enseñanza de la biología
por la Facultad de Ciencias de la UNAM. Ha sido investigadora y
profesora en la misma UNAM y desde hace 15 años se dedica
a la divulgación de la ciencia.
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