Las bases
para la formulación de una dieta de reducción no son diferentes
a las dietas correctas, equilibradas y adecuadas para una cierta edad,
peso y tipo de actividad física, a excepción del contenido
energético (calórico) total, el cual debe reducirse sólo
en caso de que exista sobrepeso real. En las dietas de reducción
el 60% de la energía total debe provenir de los carbohidratos,
del 15 al 20% de las proteínas y el 25% de las grasas. Un
ejemplo
Apliquemos esto a un ejemplo: si una persona tuviera un aporte calórico diario de 2 500 Calorías y deseara perder 500 g de grasa a la semana, deberá reducir su aporte calórico en 500 Calorías diarias, pasando de 2 500 a 2 000 Calorías diarias de la siguiente manera:
¿Cómo
llegar a ingerir, con esta disminución calórica, una alimentación
diaria de calidad? Sobre una alimentación diaria de 2 000 Calorías,
se pueden elegir los alimentos según la pirámide antes
expuesta o repartir los porcentajes de 65% del total en forma de carbohidratos,
20% del total en grasas y 15% del total en proteínas.
La dieta del "yo-yo" Lo que se busca con las dietas es perder peso rápidamente, mismo que generalmente también se recupera a igual velocidad. Este ciclo de pérdida y ganancia de peso, llamado “dieta del yo-yo”, es particularmente peligroso, porque quienes lo siguen, corren el riesgo de padecer enfermedades cardíacas, elevación o disminución de la presión sanguínea y deficiencias vitamínicas, a diferencia de las dietas que buscan mantener constante la reducción de peso. ¿Cuáles son las dietas falaces? Por otro lado, se cree que quienes siempre están a dieta mantienen a su organismo en un estado constante de emergencia que hace que el cuerpo asimile cada vez mejor menores cantidades de alimento, es decir, con el tiempo tendrán mayor dificultad para perder peso aun disminuyendo la cantidad de alimentos ingeridos. Quizá hayas llevado a cabo una de las dietas que se muestran en la tabla. Ahora que conoces los principios de una dieta sana, podrás darte cuenta que esas propuestas no tienen ninguna base científica y seguirlas es dañino para la salud. Por último, es importante tomar en cuenta que antes de iniciar un programa adecuado para reducir el peso, es indispensable que te preguntes si realmente tienes un problema de sobrepeso o si simplemente cuando dices que estás “gordo o gorda”, estás expresando que te sientes mal. Antes de caer en la tentación de seguir una dieta que nos hayan recomendado o que leímos en una revista, sería importante recordar que sólo una alimentación variada, bien distribuida a lo largo del día, acompañada de ejercicio y de una modificación de la conducta, puede producir una pérdida progresiva pero permanente de los kilos superfluos. Hay que tener presente que comer bien es algo importante, porque en ello no sólo está de por medio la estética, sino también la salud y en ocasiones la vida.
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