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28 de abril de 2017
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Ojo de mosca

No. 149 El año de la química

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), junto con la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC), declaró 2011 como el Año Internacional de la Química: "Una celebración mundial de los logros de la química y sus contribuciones al bienestar de la humanidad".

La química ha sido llamada "la ciencia central". Y realmente lo es, en muchos sentidos. Está a medio camino entre el mundo frío y ordenado de la física y el desordenado y cambiante de la biología. Por medio de la química estos dos extremos se conectan y muestran que la naturaleza es una, pese a nuestra artificial división en varias ciencias. Las leyes de la física, a través de las manifestaciones fisicoquímicas, primero, y las propiamente químicas, en niveles sucesivamente más complejos, van dando origen a esos fenómenos emergentes que llamamos biología.

La vida misma sólo ocurre si está presente un sustrato químico adecuado: biomoléculas, organelos, células… Y este sustrato existe gracias a las leyes físicas que lo sustentan.

No hay vida sin materia, y toda la materia es química. Al menos en la escala de lo humano, porque la química es también central en otro sentido: está entre lo muy pequeño —los átomos y las partículas fundamentales— y lo muy grande: planetas, estrellas y galaxias. A escala subatómica no puede hablarse de química; a escala cósmica, la química deja de importar.

Pero en la escala humana la química es, indudablemente, central. No sólo porque los seres vivos somos, esencialmente, máquinas químicas: nuestro ciclo vital —nacer, crecer, vivir, morir— es resultado de una serie constante de reacciones que denominamos metabolismo. Cuando éstas se detienen, termina la vida. Pero también porque la sociedad actual es, en gran parte, producto de los desarrollos químicos. Los avances de esta ciencia, y de la tecnología que inseparablemente la acompaña, han transformado radicalmente nuestra vida. Y así como la química nos ha permitido dañar gravemente el ambiente, es también nuestra única oportunidad de remediar este daño.

La química ha sido siempre una ciencia esencialmente constructiva. Es la única que se dedica a fabricar sus propios objetos de estudio (los cientos de miles de nuevos compuestos que se inventan cada año), más que a estudiar una naturaleza preexistente. Sobre todo en sus etapas más recientes, se trata de una ciencia mucho más sintética que analítica.

El Año Internacional de la Química celebra los 100 años del premio Nobel concedido a Madame Curie. Es también una excelente ocasión para conocer una ciencia que, a pesar de su mala fama, es no sólo muy importante, sino realmente fascinante.

comentarios: mbonfil@unam.mx

 

Martín Bonfil Olivera

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