El valor de antiguas técnicas agrícolas
 


Noticias de ciencia y tecnología
Martha Duhne
 

Campesinos pobres del corazón del Amazonas boliviano experimentan con técnicas agrícolas desarrolladas en la región hace más de 1 000 años, con buenos resultados. Este proyecto se lleva a cabo en Trinidad, la capital del Departamento de Beni, y lo dirige Oscar Saavedra de la Fundación Kenneth Lee, organización no gubernamental que trabaja en la región.

El sistema se basa en la construcción de “camellones”, plataformas de tierra de hasta dos metros de altura, rodeadas de canales, que supera el nivel que generalmente alcanzan las inundaciones que suceden con mucha regularidad en la región. De acuerdo con fuentes arqueológicas, esta técnica agrícola fue utilizada por culturas precolombinas desde el año 1000 a. C. hasta cerca del 1400 d. C. Saavedra ha experimentado con este sistema desde hace más de seis años en su propio jardín, y fue desarrollando un sistema hidrológico complejo de camellones, canales y diques.

Y es que las comunidades antiguas y las modernas de la zona enfrentan problemas similares: inundaciones periódicas seguidas de sequías. Esta región sufrió graves inundaciones en los años 2006 y 2007, pero en 2008 se dieron las peores de los últimos 50 años, que afectaron a más de 120 000 personas y causaron fuertes pérdidas económicas. La experiencia sirvió para que un grupo de mujeres se interesara en el proyecto, que hasta entonces había logrado convocar a muy pocos campesinos. Actualmente, 400 familias participan en el proyecto “camellones” cultivando maíz, plátano, yuca y arroz.

Durante la época de lluvias, grandes extensiones de tierra en el Beni se inundan durante varios meses, y cuando las aguas retroceden a los afluentes del Amazonas, se llevan los nutrientes del suelo dejando tierras pobres, difíciles de cultivar. Pero con los camellones, el agua se controla y se mantiene en los canales, irrigando los cultivos en tiempos de sequía. Así los campesinos pasarán de ser víctimas de las inundaciones a beneficiarse con ellas, como hicieron sus antepasados. El proyecto también contempla la siembra de huertos familiares, para proporcionar a las familias más fuentes de alimentación.

El mayor problema que ha enfrentado Saavedra es vencer el escepticismo de los campesinos. Construir los canales requiere una inversión de trabajo y tiempo mucho mayor que la que se necesita en otras formas de cultivo. Pero según Saavedra este proceso es más eficiente, podría repetirse en otras regiones y ayudar a reducir el hambre que resultará de los efectos del cambio climático.