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24 de septiembre de 2018
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Retos

No. 80 Cuentas piratas

Dinero limpio

Eucario Montes, el tesorero de un nar­cotraficante, era sumamente escrupuloso al contar el dinero. Tanto, que llegaba a contar cada partida de dinero “limpio” en su propia oficina, auxiliado por su secretaria. Sin embargo, al capo siempre le llamaba la atención que los costales que contenían el dinero “limpio” lucían menos voluminosos al salir de las oficinas de Eucario que al entrar en ella. Lo que el capo ignoraba era que dentro de la oficina, el licenciado Montes, por cada $495 280 pesos que contaba, guardaba $148 584 en un cajón para su retiro. Por su parte, para ayudar a sus pobres hijos, la secretaria apartaba $173 348 pesos de cada $693 392 que contaba con sumo cuidado.

Si un lunes de quincena salieron de la oficina de Eucario $72.80616 millones de pesos, ¿cuánto dinero limpio había en­trado, tomando en cuenta que primero lo contaba Emilio y después la secretaria?

Baile planchado

Una noche en que Ana quería ir a una discoteca con sus amigas, su mamá le dijo que no saldría hasta que hubiera planchado un número de blusas y un número de pan­talones tales que el reflejo del producto de ambos números en el espejo de su recámara indicara exactamente el número total de blusas y pantalones planchados.

Casi dos horas después y con un humor de perros Ana le mostró a su mamá las blusas y pantalones que había planchado y, de mala manera, la mamá tuvo que darle permiso de salir.

¿Cuántas blusas y pantalones tuvo que planchar Ana?

Hora de ganar

Un día Gabriela llegó a su oficina luciendo un reloj “Cartier” que se había comprado por 50 pesos en un puesto de relojes pirata a la salida del metro. En cuanto se lo vio, Gloria le preguntó si se lo podría vender, a lo que Gabriela le respondió que se lo dejaba en 50 pesos porque era lo que le había costado. Gloria aceptó.

Apenas media hora después llegó Benita, amiga de Gabriela, con otro reloj Cartier pirata ofreciéndoselo por 40 pe­sos. Gabriela compró el reloj pensando para sus adentros. “Mira, apenas llevo media hora en la oficina y ya tengo otra vez un reloj Cartier y además me gané 10 pesos”.

Dos horas después, entró a su oficina Juan, que andaba buscando un regalito para su novia. En cuanto le vio el reloj le pidió que se lo vendiera. Ni tarda ni perezosa Gabriela decidió vendérselo por 45 pesos, ganándose así 5 pesos más y pensando:

“Mira, apenas llevo dos horas y media, y ya me gané 15 pesos”.

Al salir de la oficina, Gabriela se fue de nuevo al puesto de relojes piratas y se compró otro Cartier. Luego se fue al cine que estaba ahí cerca pensando: “Ahora me va a salir gratis el cine porque hoy cuesta 15 pesos”. Sin embargo, ya frente a la taquilla, rebuscando en su bolsa únicamente encontró 5 pesos. ¿Dónde se habían quedado los otros 10 pesos?

Soluciones del número anterior
 
Joven y tierno. Para la resolución de este pro-blema se plantean las siguientes ecuaciones: x + y = 8; x (p) = 840; y (4p) = 1,120. En donde x es la cantidad de kilos del lechón de Juan, y los kilos que pesaba el de Antonio y p el precio por kilo de la carne del de Juan. A partir de estas ecuaciones se obtiene que el lechón que se había comido Juan pesaba 6 kg y el de Antonio 4 kg.

Bien gandallita. Andrés traía 9 pesos en el bolsillo derecho y 18 en el izquierdo.

 

Antonio Ortiz

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