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23 de enero de 2018
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Aquí estamos

No. 206 Matemáticas al natural

A muchos estudiantes se les quiebra el cerebro con las matemáticas, pero cuando les damos un giro un poco diferente a lo clásico éstas cobran otro sentido. Les propongo ver las matemáticas al natural. Hablemos un poco de la sucesión Fibonacci. Esta sucesión de números empieza por la unidad y cada uno de sus términos es la suma de los dos anteriores, es decir 0 + 1 = 1, 1 + 1 = 2, 2 + 1 = 3, 3 + 2 = 5, 5 + 3 = 8 y así sucesivamente (1, 1, 2, 3, 5, 8, 13,…). Es sorprendente que una sucesión matemática como ésta aparezca en forma recurrente en la naturaleza. Por ejemplo, en las escamas de una piña se forman una serie de líneas paralelas que pueden ser 5, 8 o 13. Otro ejemplo práctico se observa en las hojas de las plantas, en especial en la buganvilia (Bougainvillea glabra); nunca se acomodan de manera vertical una debajo de la otra sino superpuestas en espiral para poder recibir la luz del Sol, y si contamos las hojas a partir de la que está frente a nosotros siguiendo la espiral hasta llegar a la de más arriba que vuelve estar frente a nosotros, encontramos un número Fibonacci. El crecimiento de las plantas se da por el meristemo apical, grupos de células que crecen y se ordenan en espiral manteniendo un cierto ángulo en relación al punto central. Lo asombroso es que un solo ángulo puede producir el diseño de organización óptimo, sin que importe cuanto más va a crecer la planta. Es por ello que una hoja situada en el inicio de un tallo será tapada lo menos posible por las que crecen después, y recibirá la cantidad necesaria de luz solar. Y ese ángulo de rotación corresponde a una fracción decimal del número áureo: 0.618034.

Otro ejemplo de esta sucesión lo encontramos en los pétalos de las flores, en la piña de las coníferas e incluso en nuestro cuerpo. Por lo tanto, si las matemáticas se hicieran más prácticas con ejemplos tan sencillos como los que ofrece la naturaleza, nuestra mente quedaría impresionada y el conocimiento sería plenamente significativo.

Biólogo Horlán Andrés Cruz Mejía
Estudiante de la Maestría en Enseñanza de las Ciencias Biológicas Universidad de Montemorelos, N. L. México

 

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