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18 de enero de 2018
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Aquí estamos

No. 42 El fin no siempre justifica los medios

¿Quién no ha escuchado o leído frases como plantemos un árbol; los árboles nos dan oxígeno o reforestemos nuestra comunidad, tanto en medios masivos de comunicación como en las escuelas y otros lugares públicos? No niego que ésta sea una acción positiva (urgente, incluso); sin embargo, es muy importante planearla para evitar problemas posteriores.

¿Y qué problemas podríamos enfrentar, por ejemplo, al reforestar? ¿Acaso los árboles no proporcionan oxígeno y son pieza fundamental en algunos de los ciclos de la materia y la energía que se efectúan en la naturaleza? ¡Claro que los árboles son esenciales y debemos recuperar, con la ayuda de ellos, ecosistemas alterados o destruidos por la acción humana! Sin embargo, hay que tomar en cuenta lo siguiente: si se va a reforestar, es importante hacerlo con especies que se adapten perfectamente a las condiciones climáticas y de suelo de la zona. Además, si nuestro propósito va más allá de ver verde un lugar o tener más oxígeno y pretendemos restablecer un ecosistema natural, los árboles a plantar deben constituir en la zona una pieza más de una red trófica, es decir, que puedan servir como el alimento (y refugio, quizás) de algunos de los herbívoros que poblaron originalmente el lugar, para que cuando éstos sean introducidos o regresen al área en recuperación, tengan alimento garantizado. En pocas palabras, si el lugar fue un bosque primordialmente de abetos, es conveniente reforestar con abetos.

No conviene reforestar con especies no originarias del lugar. Un ejemplo clásico de introducción de especies que terminaron por desplazar a las ya existentes son los árboles de pirul, introducidos durante el siglo XVI, y de eucalipto, cuya introducción y aclimatación en nuestro territorio se remonta al último tercio del siglo XIX. Ambas especies, por su fácil adaptación a los climas de México y su relativa facilidad para reproducirse son parte, en gran medida, del paisaje de nuestro territorio. El problema radica en que estos árboles no constituyen una pieza en la compleja red trófica establecida en esta región hace miles o millones de años y no existen en nuestro territorio koalas que, al alimentarse de las hojas de eucalipto, controlen la población de estos árboles.

El fin no siempre justifica los medios, y si nuestra intención es reforestar, hay que poner el énfasis debido a los medios, que en este caso son los árboles que se piensan
plantar.

César Medina Paz
Estudiante de cuarto trimestre
Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco
México, D. F.

 

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