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19 de agosto de 2018
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Zika y olimpiadas: ¿la salud en juego?
Imagen: Shutterstock

Zika y olimpiadas: ¿la salud en juego?

Guillermo Cárdenas Guzmán

La dispersión del virus y su asociación con trastornos neurológicos han puesto en la mira otra vez a Brasil, donde el flujo masivo de turistas a los Juegos Olímpicos podría agravar la epidemia.

A mediados de 2014 se celebró en Brasil el Campeonato Mundial de Futbol. Ese año llegó al país un virus procedente de Asia que había generado brotes en la Polinesia Francesa y otras islas del Pacífico, y que pronto se convirtió en una amenaza para la salud pública en nuestro continente: el zika, nombrado así por la región de África donde fue descubierto en 1947 (véase ¿Cómo ves?, No 208).

No se sabe cómo llegó el zika a territorio brasileño. Una hipótesis es que las oleadas de turistas que acudieron al Mundial de Futbol favorecieron su dispersión. Ninguna selección de países asiáticos en los que estuviera presente la enfermedad participó en el Mundial, pero sí hubo equipos de esos países en Río de Janeiro para un torneo mundial de canotaje que se celebró el mismo año. Éste pudo ser el origen del brote de zika en Brasil, según un artículo de Didier Musso publicado en la revista Emerging Infectious Diseases.

Este mes y el siguiente cientos de miles de personas de todo el mundo llegarán a Río de Janeiro para los Juegos Olímpicos y Paralímpicos, del 5 al 21 de agosto y del 7 al 18 de septiembre. Según los cálculos iniciales de los organizadores, Río recibirá unos 500 000 turistas y más de 10 000 atletas. Aunque estas cifras disminuyeran un poco debido a cancelaciones por temor a la infección, de todas formas habrá una gran concentración de personas. ¿Cuál es el riesgo de que la epidemia de zika, que ya afecta a gran parte de América Latina y el Caribe, se extienda rápidamente a otras regiones del mundo a raíz de la fiesta olímpica en Río?

Males asociados

El número de casos de microcefalia en Brasil ha aumentado a partir de 2012, según un reporte científico publicado en febrero de 2016 en el boletín de la Organización Mundial de la Salud y titulado "Microcefalia en el noroeste de Brasil, una revisión de 16 208 nacimientos entre 2012 y 2015". Según el reporte, basado en la revisión de los expedientes médicos de bebés nacidos en el estado de Paraíba, entre el 4 y 8% padecían microcefalia. El máximo ocurrió en 2014, poco antes de detectarse el zika en ese país.

Cuando los autores del análisis acotaron la definición de microcefalia, considerando sólo los casos extremos, las proporciones de bebés afectados descendieron a sólo entre 0.04 y 1.9%. De todos modos, este porcentaje es relevante (más de 300 casos) si se considera que la incidencia en los años previos a 2015 no superaba los 200 casos anuales.

"La discrepancia entre los casos esperados y los encontrados podría indicar un subregistro de esta condición en los sitios oficiales en años recientes, junto con una crisis epidemiológica aún mayor, o simplemente la necesidad de revisar los criterios de diagnóstico", plantean los autores del estudio.

Por lo que toca al síndrome de Guillain- Barré, un informe del Centro Nacional de Enlace de Brasil notificó a la OMS a principios de este año sobre un aumento en el número de casos registrados en su territorio. Según los datos del Sistema Nacional de Vigilancia Hospitalaria, entre enero y noviembre de 2015 se registraron en ese país 1 708 casos, con un aumento porcentual significativo respecto al año anterior en algunos estados como Alagoas (516.7%), Bahía (196.1%), Río Grande del Norte (108.7%), Espíritu Santo (78.6%) y Río de Janeiro (60.9%).

Sin embargo, la OMS consideró que la información disponible "es insuficiente para interpretar las diferencias que presenta la incidencia del SGB a nivel mundial y en los estados brasileños".

Emergencia sanitaria

El virus del zika pertenece a la familia de los flavivirus y se transmite a través de dos tipos de mosquito: el Aedes egypti y el Aedes albopictus. Si bien los síntomas de la infección (fiebre, erupción cutánea, dolores musculares, conjuntivitis) no ponen en riesgo la vida del paciente, su asociación con otros trastornos neurológicos ha incrementado los temores.

Para combatir el virus del zika durante las Olimpiadas se contrataron 2 500 asistentes sanitarios para ayudar en los hospitales de Río y en puntos de primeros auxilios, así como 3 500 agentes externos cuya función será garantizar que las medidas de prevención sean llevadas a cabo en todas las áreas de competencia.

Un estudio publicado en febrero por un equipo de investigadores de la Universidad de Liubliana, Eslovenia, en la revista New England Journal of Medicine, sugiere una relación entre la infección con zika durante el embarazo y microcefalia del feto. Los investigadores reportan la autopsia de un feto de 29 semanas de gestación con graves malformaciones, en cuyo tejido cerebral se encontró el virus. La relación se observó primero en Brasil y más recientemente en Colombia. Otra investigación de un equipo de la Universidad de Sao Paulo publicada en la revista Nature el 11 de mayo de 2016, reporta evidencias experimentales de que el virus provoca malformaciones congénitas. En ese trabajo, dirigido por Jean Pierre S. Peron y Patricia C. B. Beltrão-Braga, los científicos evaluaron cómo afecta los órganos y los tejidos una cepa viral aislada de una paciente en el estado brasileño de Paraiba. Utilizaron ratones y organoides cerebrales humanos, es decir, órganos en miniatura cultivados a partir de células madre y usados como modelo (véase ¿Cómo ves? No. 207). Encontraron que el virus restringe el crecimiento intrauterino y propicia la apoptosis (muerte celular programada) y la autofagia (degradación de componentes celulares), lo cual daña el desarrollo del sistema nervioso.

La microcefalia se caracteriza porque la cabeza del recién nacido presenta un tamaño menor al normal. Aunque muchos bebés con esta condición se desarrollan normalmente, otros padecen deficiencias en el desarrollo del lenguaje, los movimientos y la coordinación, baja estatura o enanismo, distorsiones faciales, ataques, hipearactividad o retraso mental. La viróloga Rosa María del Ángel Núñez de Cáceres, jefa del Departamento de Infectómica y Patogénesis Molecular del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav), explica que "el zika es capaz de atravesar la placenta y la barrera hematoencefálica (un sistema de compuertas que protege al cerebro impidiendo el paso de ciertas sustancias), llegar al sistema nervioso y ocasionar una enfermedad que puede tener todos los cuadros clínicos, desde retraso mental y motor hasta la muerte del bebé".

Hasta el 3 de junio pasado, 60 países habían registrado transmisión del zika por mosquitos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sólo 11, entre ellos México, reportaron casos de microcefalia u otros trastornos neurológicos potencialmente asociados con la enfermedad.

Se ha confirmado que el zika se transmite también por contacto sexual y por transfusión sanguínea y se han descubierto vínculos entre esta enfermedad y el síndrome de Guillain-Barré, padecimiento en el que el sistema inmunitario daña los nervios periféricos, lo que ocasiona debilidad muscular y a veces parálisis.

En la clínica de la Villa Olímpica trabajarán profesionales de diversas especialidades para dar servicio médico a las delegaciones de los 206 países participantes.

Así, aunque el zika pertenece a la misma familia de virus transmitidos por artrópodos que causan el dengue y la fiebre amarilla, podría ser mucho más peligroso que una simple fiebre infecciosa tropical. Rosa María del Ángel señala que este virus se parece más a otros virus relacionados con trastornos neurológicos que a los que causan el dengue y el chikunguña. La OMS declaró una emergencia sanitaria mundial en febrero pasado y los Centros de Prevención y Control de Enfermedades de Estados Unidos recomendaron a las mujeres embarazadas evitar viajar a las zonas afectadas, entre las que figuran destinos turísticos como Panamá, Barbados, las Islas Vírgenes, México y, desde luego, Brasil.

Ese país confirmó su primer caso de transmisión de zika en abril de 2015. Hasta mayo de 2016 tenía registrados 148 905 casos posibles. La tasa de incidencia de esta infección es de 58.8 casos por cada 100 000 habitantes. Pero la doctora del Ángel afirma que, si las autoridades brasileñas aplican las medidas que recomienda la OMS para combatir la difusión del zika (por ejemplo, eliminar los depósitos de agua donde puedan proliferar los mosquitos transmisores), el riesgo para los asistentes no tendría por qué ser mayor.

El Ministerio de Salud de Brasil invirtió $5.7 millones de dólares para garantizar el bienestar de los atletas y los espectadores durante los juegos.

Virus “amarillos”

Los flavivirus son un género perteneciente a la familia flaviviridae, cuyo nombre procede del latín flavus (amarillo). Poseen una envoltura de lípidos y su material genético está constituido solamente por una cadena de ácido ribonucleico (ARN). Estos virus son transmitidos por artrópodos, principalmente mosquitos, chinches y garrapatas. Ocasionan enfermedades como la fiebre amarilla, la fiebre del Nilo, el dengue, el chikunguña y el zika, sobre todo en regiones tropicales.

Panorama incierto

Del Ángel considera que, como el zika es emergente en América (se conocía antes, pero no estaba presente en el continente), toda la población es susceptible; pero sólo una de cada cuatro personas infectadas manifiesta síntomas, por lo cual resulta complicado diagnosticar esta enfermedad. Esta dificultad para identificar el zika es un problema importante para las autoridades sanitarias, aunque el nivel de riesgo de infectarse en México no es comparable con el que existe en Brasil, señala Pablo Kuri Morales, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud.

A diferencia del virus del dengue, que puede identificarse por medio de pruebas para rastrear anticuerpos en la sangre, en la detección del zika es necesario aplicar la reacción en cadena de la polimerasa. Esta técnica de biología molecular se usa para producir millones de copias de un fragmento de ADN a partir de una sola molécula, una especie de amplificador que facilita identificar virus y bacterias.

El gran reto, dice Kuri, es determinar la incidencia de la infección entre mujeres embarazadas y saber cuántas darán luz a un bebé con microcefalia: "no es lo mismo una en un millón de embarazos que una de cada 10, cosa que no es, porque no ha sido tan frecuente", dijo el funcionario.

El Ministerio de Salud de Brasil notificó en los primeros cinco meses de 2016 un total de 12 612 mujeres embarazadas con sospecha de infección de zika. Sólo 1 454 casos se confirmaron con pruebas de laboratorio. La misma institución registró 7 830 casos de sospecha de microcefalia u otra malformación del sistema nervioso central en recién nacidos entre el 22 de octubre de 2015 y el 4 de junio de 2016. Sin embargo, no es posible hacer inferencias simples a partir de esos datos, pues tendría que saberse si la causa de estas alteraciones fue, en efecto, el zika.

Combustible al fuego olímpico

La OMS admite que las evidencias científicas recientes sugieren "un amplio espectro" de posibles complicaciones neurológicas por zika que van más allá de la microcefalia. En ese contexto, ungrupo de 150 científicos y médicos, entre ellos Philip Rubin, ex asesor científico de la Casa Blanca, enviaron a fines de mayo una carta abierta a la OMS en la que piden posponer o reubicar los Juegos Olímpicos en aras de la salud pública. "El fuego ya se ha iniciado, así que no es racional no hacer nada respecto. No hay que echarle más combustible", dijo Amir Attaran, investigador de la Universidad de Ottawa, uno de los autores de la misiva.

Los signatarios de la carta sostienen que se corre un riesgo innecesario para los 500 000 turistas que acudirán a los juegos, pues podrían adquirir la cepa brasileña del virus y propagarla al regresar a sus países. Este peligro sería mayor para los países pobres del sur de Asia y África que aún no han sido afectados.

La OMS, que ya había emitido alertas sanitarias para las mujeres embarazadas, rechazó que los juegos vayan a alterar el curso de dispersión que ha seguido el virus. El Ministerio de Salud brasileño, citando un estudio local, argumenta que la capacidad de transmisión de los mosquitos vectores baja cuando la temperatura disminuye a menos de unos 24 ºC. En agosto, que es invierno en el hemisferio sur, la temperatura media en Río de Janeiro va de 19 a 26 grados, por lo cual las autoridades suponen que el riesgo de infección será mínimo.

La gente sigue viajando entre esos países y territorios por múltiples razones. Por eso, replica la OMS, "la mejor forma de reducir el riesgo de contagio es seguir los consejos de salud pública sobre viajes". Éstos incluyen usar ropa que cubra todo el cuerpo, aplicarse repelente de mosquitos, escoger habitaciones con aire acondicionado y evitar sitios con malas condiciones sanitarias.

Carlos Arias Ortiz, investigador del Instituto de Biotecnología de la U NA M, comparte esta postura: "El riesgo de dispersión del virus por los asistentes a los Juegos Olímpicos es alto", dice. Sin embargo, no es mayor que el normal debido a la gran movilidad de la población. Es difícil cuantificar la movilidad en la era global, pero Pablo Kuri da un referente: con más de 100 000 vuelos de aerolíneas comerciales cada día, no sólo el zika, sino cualquier enfermedad infecciosa puede transmitirse en menos de 36 horas a cualquier rincón del planeta.

"Según un estudio relizado por la Universidad de Cambridge, de los 50 000 turistas extranjeros que vendrán, sólo uno contraerá el virus del zika, lo que equivale a un riesgo de 0%", dijo Ricardo Barros, Ministro de la Salud de Brasil a principios de junio.

Más investigación

Adolfo Martínez Palomo, también del Cinvestav, observa que en la literatura científica hay escasas referencias recientes al zika, pues sólo en los últimos meses comenzó a analizarse con detalle. Además, señala, la mayor parte de los estudios que se han publicado se refieren a casos aislados. Martínez reconoce que los científicos no saben si las complicaciones asociadas con la infección tienen alguna relación con la virulencia del zika. Su resurgimiento actual en nuestro continente ha llevado a algunos científicos a pensar que esto podría deberse a una mutación del virus, pero falta mucha investigación científica para demostrarlo o negarlo.

Lo que sí tienen claro los expertos es la necesidad de contener el virus, pero aún no existen tratamientos antivirales específicos. Tampoco hay vacunas y su desarrollo toma mucho tiempo. La del dengue tardó más de 10 años y apenas se licenció en México. La forma más viable para contener esta amenaza es reforzar la vigilancia epidemiológica, controlar al mosquito transmisor y, entre la población general, aplicar medidas preventivas como usar repelentes e insecticidas y evitar depósitos de agua donde puedan desarrollarse las larvas.

Otra alternativa que se ha ensayado en Brasil, Panamá y las Islas Caimán es introducir mosquitos Aedes genéticamente modificados para ser estériles. Estos mosquitos macho son incapaces de fecundar a las hembras, que son las que pican y transmiten la enfermedad. La medida ha resultado controvertida y su eficacia parcial.

Estos esfuerzos deben hacerse también a nivel local en cada país, pues hay interrogantes que no pueden responderse a partir de hallazgos en otras latitudes, opina Carlos Arias. "Por ejemplo, los problemas neurológicos y las malformaciones congénitas podrían ser diferentes en México debido a diversos factores, como la genética de la población, los antecedentes de infecciones con otros flavivirus como el dengue, factores ambientales y desnutrición."

¿Tendremos unas Olimpiadas sin novedad en el frente epidemiológico? ¿O Brasil se convertirá otra vez en epicentro global de la infección? El tiempo y la investigación científica lo dirán. Por lo pronto, podemos aprender mucho de los triunfos y las derrotas del gigante sudamericano.

Se distribuirán 450 000 condones durante los Juegos Olímpicos. De éstos 100 000 condones femeninos, 350 000 condones masculinos así como 175 000 paquetes de lubricantes. Según el Comité Olímpico Internacional esto propiciará que 10 500 atletas practiquen el sexo seguro.

Más información

  • Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, "El virus del zika" en http://espanol.cdc.gov/enes/zika/
  • Organización Mundial de la Salud, "Enfermedad por el virus del zika" en www.who.int/mediacentre/factsheets/ zika/es/
  • Red Mexicana de Virología: www.redvirologia.org

Daniel Martín Reina es físico y colaborador habitual de ¿Cómo ves? Actualmente es miembro del grupo de Investigación de Instrumentación Electrónica y Aplicaciones de la Universidad de Sevilla, España. Escribe el blog de divulgación La aventura de la ciencia: http://laaventuradelaciencia.blogspot.mx

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