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13 de octubre de 2019
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Embarazo adolescente
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Embarazo adolescente

Omar Torreblanca Navarro

En el mundo las complicaciones durante el embarazo y el parto son la segunda causa de muerte entre las jóvenes de 15 a 19 años.

Millones de mujeres se embarazan en la niñez, entre los 10 y los 14 años de edad o en la adolescencia propiamente dicha, entre los 15 y los 19 años. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia identifica estas dos etapas como adolescencia temprana y adolescencia tardía, aunque en realidad el embarazo en la primera etapa se considera embarazo infantil y la gran mayoría de las veces es resultado del abuso sexual de un adolescente o de un adulto. En México cerca de 40 % de los embarazos no deseados ni planificados se presentan en jóvenes entre los 15 y 19 años de edad. En este mismo rango de edad ocurre el mayor número de muertes materno-infantiles según el Consejo Nacional de Población (CONAPO) del gobierno mexicano. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que las complicaciones durante el embarazo y el parto son la segunda causa mundial de muerte entre las jóvenes de 15 a 19 años.

¿Cómo le hago?

¿Cómo le hago? (www.comolehago.org), es una página creada para resolver tus dudas y preguntas relacionadas con la prevención del embarazo no planeado y de las infecciones de transmisión sexual. Está diseñada para acompañarte en diversas situaciones, darte información correcta sobre todos los métodos anticonceptivos y ofrecerte un espacio seguro donde puedas resolver tus dudas, y así tomar decisiones informadas sobre tu salud y tu futuro.

En ¿Cómo le hago? también hablan de otros temas importantes para ti: cómo hablar con tu pareja, cómo negociar el uso de condón, qué derechos tienes, cómo planear tu vida y cómo tomar decisiones.

¿Cómo le hago? es un proyecto del Instituto Nacional de Salud Pública, El Instituto Nacional de las Mujeres y el Consejo Nacional de Población, entre otros.

Anticonceptivos

2 de cada 10 adolescentes de 12 a 19 años han iniciado vida sexual:

15 % de hombres adolescentes
No utilizaron ningún método anticonceptivo en su primera relación sexual.

17 % No tuilizaron métodos anticonceptivos en su última relación sexual.

33 % de mujeres adolescentes no utilizaron ningún método anticonceptivo en su primera relación sexual.

37 % no utilizaron métodos anticonceptivos en su última relación sexual.

Fuente: Grupo de información en reproducción elegida, GIRE: http://recuperaunaoportunidad. gire.org.mx/#/

Factores de riesgo

Las relaciones sexuales comienzan cada vez a edades más tempranas. En México las autoridades sanitarias han señalado que el promedio de inicio de la vida sexual es a los 14 años en las mujeres y a los 12 en los hombres. Un estudio llevado a cabo por Paula León y sus colaboradores de la Universidad de los Andes, Colombia, identificó algunos factores de riesgo individuales, familiares y sociales. Entre los individuales están el bajo nivel de aspiraciones académicas, la impulsividad y creencias y actitudes en contra de los métodos anticonceptivos. En México, el CONAPO estima que 33 % de las adolescentes que tienen su primera relación sexual antes de los 20 años no emplean ningún anticonceptivo. Al preguntarles por qué sus respuestas son: “No conocía los métodos, no sabía dónde obtenerlos o cómo usarlos” (36 %), “No planeaba tener relaciones sexuales” (23 %), “Quería embarazarme” (20 %), y “No creí que podía quedar embarazada” (12 %).

Según Claudio Stern, investigador de El Colegio de México, entre los factores de riesgo familiares están las familias disfuncionales o desintegradas, antecedentes de madre o hermana embarazada en la adolescencia, pérdida o ausencia de alguna figura importante como la paterna, baja escolaridad de los padres y relaciones conflictivas al interior del núcleo familiar.

Entre los factores de riesgo sociales están el bajo nivel socioeconómico, el hacinamiento, el estrés, la delincuencia, el alcoholismo, el trabajo no calificado, vivir en un área rural, un ingreso precoz a la vida laboral, tener mitos y tabúes sobre sexualidad, sufrir marginación social y la idea del amor romántico en las relaciones sentimentales de los adolescentes.

Otro de los factores sociales es la presión que ejercen compañeros y compañeras para el inicio de relaciones sexuales, pues ellos son los modelos en la búsqueda de identidad y de autonomía respecto a los adultos. También lo es el consumo de bebidas alcohólicas y drogas que desinhiben y pueden conducir a la actividad sexual no deseada y también al abuso sexual, el engaño o la coerción tal como lo corroboró un estudio encabezado por Rocío Carvajal, de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, Colombia. La Secretaría de Salud del gobierno mexicano apunta que en 60 % de los casos de embarazo adolescente el padre es un hombre de 20 años o más, lo cual sugiere que muchas de las relaciones sexuales son forzadas.

Stern añade que además de estos factores sociales hay que contemplar las condiciones de pobreza en que vive un sector muy amplio de las adolescentes embarazadas, condiciones que agravan aún más su vulnerabilidad.

Precocidad peligrosa

Hay ciertas condiciones fisiológicas que pueden favorecer que ocurra el embarazo adolescente; una de ellas es la menarquia precoz o primer sangrado menstrual que se presenta cada vez a edades más tempranas. Un estudio conducido por Ingrid Leal de la Universidad de Chile, mostró que esta aparición temprana sí está asociada a relaciones sexuales precoces. No obstante en esta etapa el cuerpo de la adolescente no ha finalizado su crecimiento y desarrollo, y por tanto a menor edad mayor riesgo para la madre y el producto. Según la Secretaría de Salud de México las principales complicaciones durante el embarazo son preeclampsia (hipertensión arterial durante el embarazo), eclampsia (convulsiones durante el embarazo o el parto), riesgo nutricional pues al propio crecimiento se añade el del feto, anemia, infecciones de las vías urinarias, infecciones de transmisión sexual, que incluyen la del virus de inmunodeficiencia humana, causante del sida, el virus del papiloma humano así como el aborto.

La OMS subraya que los recién nacidos de madres menores de 20 años enfrentan un mayor riesgo de morir que los de mujeres de 20 a 24 años. Además los niños de madres adolescentes tienen mayor probabilidad de nacer prematuramente con bajo peso y retardo en el crecimiento físico y en el desarrollo cognitivo con efectos a largo plazo. Esto se debe según Luis Armando Martínez Gil, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a que la pelvis de la adolescente no está suficientemente desarrollada para aguantar el peso del feto y aún le hacen falta algunos cambios anatómicos que posibilitan que el bebé se desarrolle de manera adecuada.

Anticonceptivos

50 % de las adolescentes de 12 a 19 años que inicia vida sexual se embaraza.

2 de cada 10 adolescentes embarazadas de 15 a 19 años han estado embarazadas en más de 1 ocasión.

17.6 % de los nacimientos del país corresponden a adolescentes de 10 a 19 años.

Fuente: Grupo de información en reproducción elegida, GIRE: http://recuperaunaoportunidad.gire.org.mx/#/

Más consecuencias

Según cifras de la OMS, en el mundo cada año unos tres millones de chicas de 15 a 19 años se someten a abortos peligrosos. Acuden con personas que carecen de la capacitación necesaria para poner fin a un embarazo o esto se hace en un lugar que no cumple las normas médicas mínimas, o bien se combinan ambas situaciones.

Otra consecuencia para una joven de esa edad es que se pone punto final a su educación, aunque Claudio Stern precisa que realmente la gran mayoría abandona la escuela antes de su embarazo, lo que obedece a una problemática social más amplia. Por su parte la investigadora Paula León y sus colegas sostienen que las causas de la deserción escolar son la vergüenza y complicaciones médicas del embarazo como el síndrome hipertensivo.

En el caso de las adolescentes que hacen un esfuerzo por continuar sus estudios su rendimiento escolar es deficiente pues ser madre es también una gran tarea que les ocupa y afecta su mente. A la larga esto reduce sus oportunidades de desarrollo profesional. Datos oficiales en México estiman que en comparación con las mujeres que se embarazan después de los 19 años, las embarazadas en la adolescencia obtendrán trabajos poco calificados y mal pagados.

Según información recopilada por la Secretaría de Salud, es frecuente que la familia de la adolescente o a veces la del padre de la criatura apoye a la pareja en la crianza. La pareja vive en la casa de alguno de los padres y esto significa dependencia y sometimiento a reglas asignadas. Además se propicia la confusión de roles familiares, pues los abuelos asumen la función de padres, mientras la madre adolescente desempeña el papel de hermana mayor de su hijo.

En casos más difíciles, como lo ha documentado el equipo de Paula León, las madres adolescentes suscitan en su familia reacciones de frustración y rechazo por no estar en condiciones de incorporar un nuevo integrante. La consecuencia para la adolescente y su criatura es que tienen que vivir en condiciones adversas corriendo el riesgo de caer en la pobreza.

En las parejas adolescentes hombres y mujeres suelen pensar en su sexualidad de manera distinta. El hombre piensa que la obligación de ella es emplear métodos anticonceptivos y suele negarse a usar condón. Cuando ocurre el embarazo él puede sentir que no es de su incumbencia, pues “ella no se cuidó” y en algunos casos dudar inclusive de su paternidad. Y puede presionar a su pareja a hacer algo contrario a su voluntad, por ejemplo exigirle que aborte ofreciéndose incluso a pagarlo si ella insiste en tener al bebé. También él puede pedirle que se casen aun cuando ella no manifieste interés en hacerlo.

Quienes responden más favorablemente a esta situación son las parejas que antes del embarazo tenían una buena relación entre ellos y con su familia. Sin embargo incluso en estas circunstancias es probable que en poco tiempo se modifiquen sus intereses, deseos, actitudes y sentimientos pues apenas se está formando su identidad adulta. Entre los jóvenes que no asumen la responsabilidad plena hay quienes abandonan a la adolescente a su suerte sin darle pensión alimentaria y quienes proporcionan apoyo económico esporádico o constante. Este tipo de situaciones está descrito en estudios como los de Paula León y sus colaboradores y también en el contenido de campañas de prevención del gobierno mexicano.

Si la pareja decide que van a vivir juntos y criar a su hijo formando su propia familia, su unión suele ser inestable y de corta duración pues ambos perciben que se han unido no por su voluntad sino por la fuerza. Por otra parte quien está en la adolescencia pronto se da cuenta que es difícil asumir responsabilidades parentales cuando aún quiere divertirse sin esa clase de preocupaciones.

Si el hijo que la joven tiene durante su adolescencia no es planeado ni deseado tiende a ser rechazado o desatendido y a carecer de bienestar emocional y psicológico. No es extraño que llegue a presentar problemas de conducta y de adaptación social. Al crecer este hijo o hija pueden repetir el patrón de ser padres adolescentes y prolongar la cadena.

Datos ofrecidos por organismos de salud en México indican que la madre adolescente llega a tener una mayor cantidad de hijos en comparación con quien tiene su primer embarazo en la adultez. De igual manera esos niños generalmente reciben poco apoyo emocional y estimulación intelectual, desarrollando pocas habilidades y capacidades para el aprendizaje, lo cual es visible cuando entran a preescolar, pero que pueden ir arrastrando en los siguientes niveles educativos.

Niñas y madres adolescentes

De acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en las regiones en desarrollo cada año se embarazan 21 millones de jóvenes de entre 15 y 19 años de edad y 2 millones de niñas menores de 15 años.

La OMS señala que las tasas de nacimientos de hijos de madres adolescentes varían de 115 nacimientos por 1 000 mujeres en África Occidental, 64 en América Latina y el Caribe, 45 en el suroeste de Asia y 7 en Asia oriental. En México esa tasa se estima en 62.

Hay hasta tres veces más embarazos adolescentes en poblaciones indígenas y rurales que en poblaciones urbanas.

¿Qué dice la psicología?

Una madre adolescente tiene que asumir roles adultos para los cuales no se encuentra psicológicamente preparada ni tiene la madurez suficiente. No es posible exigirle que sea madre cuando desde un punto de vista intelectual, afectivo y económico sigue siendo una niña, sobre todo si se encuentra en la adolescencia temprana.

La adolescente puede experimentar niveles elevados de estrés ante múltiples situaciones, como la reacción al embarazo de la pareja, de la familia, de los amigos, el abandono de la escuela, el matrimonio forzado y la responsabilidad de criar al hijo. Al respecto María Asunción Lara del Instituto Nacional de Psiquiatría, destaca que el principal trastorno que se suscita es la depresión, sobre todo cuando no se tiene apoyo de la pareja ni de la familia y se rompe el círculo de las amistades, además de que el proyecto de vida se desbarata.

Las diferencias entre mujeres y hombres involucrados en un embarazo adolescente inesperado son notables. Ena Niño Calixto, de la Facultad de Psicología de la UNAM, aclara que para un hombre es más fácil deslindarse emocional y biológicamente del embarazo. Agrega que la separación de la pareja adolescente suele ocurrir pronto debido a que para ellos en el acto sexual no está la expectativa de vivir juntos.

Pero es la adolescente embarazada quien sufre la mayor presión psicológica al encontrarse en una situación nueva que afectará todos sus planes o expectativas futuras. Ella tiene que hacerse cargo frecuentemente sin apoyo y hasta sufriendo el rechazo familiar y social de una serie de decisiones trascendentales, por ejemplo de si tendrá al hijo o si recurrirá al aborto. En el primer caso, a pesar de estar aún en pleno desarrollo y formando su propia personalidad, deberá hacerse responsable de otro ser humano que requerirá toda su atención y esfuerzos. En el segundo caso podría verse agobiada por sentimientos de culpa. En ambas circunstancias experimentará emociones encontradas por una situación no deseada ni planeada que irrumpió en su existencia.

Consecuencias

1 de cada 10 muertes maternas en el país ocurre en mujeres de 10 a 18 años.

Un embarazo o haber tenido un hijo es la 4ª causa de deserción escolar en jóvenes de 15 a 19 años.

Fuente: Grupo de información en reproducción elegida, GIRE: http://recuperaunaoportunidad.gire.org.mx/#/

Prevención: la educación sexual

Hay coincidencia en que la solución a este problema de salud pública debe ser la educación sexual impartida a través de la escuela. Es la postura de la Secretaría de Salud cuando señala que: “Es necesario educar a los/las jóvenes acerca de la responsabilidad que implica la madurez sexual y reproductiva, de forma tal que puedan vivir su sexualidad de manera segura y evitar situaciones que súbita e inesperadamente transforman su vida”. En ese sentido Claudio Stern aclara que las adolescentes son vulnerables a un embarazo temprano porque entre otras cosas ignoran aspectos básicos de sexualidad y reproducción.

Para lograr una educación sexual efectiva es necesario dar información confiable, seria y responsable acerca de los métodos anticonceptivos más apropiados para la etapa de la adolescencia. Las autoridades sanitarias recomiendan que el uso del condón no sea el único método, pues este es muy efectivo cuando hay planeación en las relaciones sexuales, pero muy pocos adolescentes planean sus relaciones: un gran porcentaje son inesperadas. Por ello se sugiere promover también el uso de anticonceptivos reversibles de acción prolongada (ARAP), como los inyectables, los dispositivos y sistemas intrauterinos y los implantes. Son métodos temporales de larga duración que protegen a la mujer de manera efectiva. Al dejar de usarlos se recupera el nivel de fertilidad normal.

Más allá de que una adolescente tenga acceso a información sobre educación sexual y métodos anticonceptivos, los resultados de algunas investigaciones como las de Stern han identificado factores de protección que pueden prevenir el embarazo adolescente: que la joven asista y permanezca en la escuela (a mayor escolaridad más protección) o que tenga oportunidades laborales, que reciba apoyo familiar y de su círculo de amistades y que posea aspiraciones en la vida. Estos factores no sólo retrasan la edad de la primera relación sexual, sino también la del matrimonio y del primer embarazo; además fomentan un mayor uso de anticonceptivos y la aspiración de planificar una familia más pequeña.

Más información

  • Salud sexual y reproductiva y prevención del embarazo en adolescentes, video del Instituto Nacional de Salud Pública: https://bit. ly/2W5mLI5
  • “Mejor hablar de ciertas cosas: Embarazo adolescente”, Ministerio de Educación de la Nación, Argentina: www.youtube.com/watch?v=_ ahZpZU3TOk
  • “Embarazo en adolescentes: un problema culturalmente complejo”, Organización Mundial de la Salud: www.who.int/bulletin/ volumes/87/6/09-020609/es/
  • “Embarazo en niñas y adolescentes”, Secretaria de Salud: www.gob.mx/ salud/articulos/embarazo-en-ninas-yadolescentes? idiom=es
  • “Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes”, Secretaria de Salud: www.gob.mx/ inmujeres/acciones-y-programas

 

Omar Torreblanca Navarro es doctor en psicología e imparte clases en la Facultad de Psicología de la UNAM; actualmente colabora en la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la misma universidad.

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