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24 de septiembre de 2018
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De entrada

No. 167

En junio pasado se dieron a conocer los primeros resultados del Proyecto del Microbioma Humano, que busca caracterizar las comunidades microbianas que se encuentran en distintas partes de nuestro cuerpo y analizar su relación con la salud y la enfermedad. Lo que distingue a este proyecto, además de su magnitud (participan 250 científicos de 80 centros de investigación de los Estados Unidos), es que no estudia nuestros microbios a la manera tradicional, que es cultivarlos en el laboratorio, sino que identifica los genes presentes en muestras en las que se mezcla tejido humano con microorganismos, principalmente bacterias. Guillermo Cárdenas narra en el artículo de portada cómo se realizó ese proyecto y por qué el estudio del microbioma humano ya está cambiando la forma de concebir nuestro organismo.

Santiago Palmas nos cuenta la historia de los símbolos con los que representamos los números, una historia que empieza hace unos 30 000 años, cuando por primera vez los humanos empezaron a llevar cuentas; el comercio, la astronomía y posiblemente la guerra han sido las actividades impulsoras de la creación del concepto de número.

Generar combustibles limpios como el hidrógeno, climatizar edificios, limpiar aguas residuales y producir electricidad son algunas de las cosas que se pueden hacer utilizando energía solar, como muestran los proyectos del Centro de Investigación en Energía de la UNAM que describe Laura Romero. Es difícil exagerar la importancia de proyectos como éstos, cuando es necesario hacer todo lo posible por mitigar el cambio climático, además de adaptarnos a sus consecuencias. La energía solar, junto con otras que también son sustentables, es además un recurso que podría contribuir mucho a mejorar la calidad de vida de quienes viven hoy en la pobreza.

Para la sección "Así fue" Gloria Valek eligió escribir sobre Joseph Banks, personaje del siglo XIX que contribuyó enormemente a nuestro conocimiento de las plantas y cuya pasión por la botánica lo llevó a arriesgar la vida más de una vez.

La forma en que los robots de última generación perciben el entorno es el tema del artículo de Arturo Rodríguez que completa esta edición. No sólo hay ya robots que oyen, huelen y ven, existen también los que reaccionan a las caricias e incluso a las manipulaciones del dentista.

 

Estrella Burgos

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Sismos

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Suicidio: jóvenes en riesgo

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El aroma del recuerdo

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