UNAM
23 de octubre de 2018
II
II
¿Cómo ves?
Inicio » Número » Índice 209 » De letras
imprimirpdfmenosmas

De letras

No. 209 Rojo y negro

En 1830 Stendhal publicó El rojo y el negro, novela que relata la breve y trágica vida de un joven provinciano de origen humilde, Julien Sorel. A pesar de tener inteligencia y facilidad para aprender, su carácter ambicioso le nubla el entendimiento, y por asuntos de amor pierde la cabeza (literalmente). El título de la novela representa la indecisión del protagonista entre vestir el uniforme militar o la sotana, aparentemente las únicas maneras (exceptuando un suertudo matrimonio) por las que un joven de bajo linaje habría podido ascender en la escala social. La obra maestra de Stendhal ha sido adaptada al cine y la televisión en varias ocasiones, la más recordada con Danielle Darrieux y Gérard Philipe, de 1954. Lo militar y lo eclesiástico, el binomio rojo-negro, se plasma también en Escarlata y negro (1983), película sobre las hazañas humanitarias de un sacerdote irlandés durante la Segunda Guerra Mundial.

Esta asociación de lo rojo con la guerra (la sangre, con sus glóbulos rojos o eritrocitos) y lo negro con la religión católica (las sotanas y otras cuestiones oscuras) es muy propia de la cultura occidental (en otras latitudes el rojo es de buena suerte), y además varía según el aire de los tiempos; por ejemplo, la combinación está presente con otro significado en dos banderas antagónicas: la bandera rojinegra de los movimientos de huelga (negro anarquismo y rojo obrerismo) y la bandera de la Falange española (rojo sangre y negro pólvora). Los que vivimos un buen trecho con la URSS y la China maoísta en los mapas seguimos reconociendo en el rojo el color del comunismo, que entintaba banderas, ejércitos y libros, y del que se acuñó el despectivo “rojillo” para denotar a los “comunistoides pagados desde Moscú” que, junto con los corales y su hermoso tono rojo, están en extinción.

Útil también para diseñar banderines futboleros, la combinación rojo-negro es muy llamativa, no solo metafóricamente. En la naturaleza, las elegantes catarinas saben su cuento: usan la combinación rojo- negro para advertir sobre el peligro de comérselas, porque son tóxicas. La viuda negra atrae al macho con un pequeño moño rojo pintado en su vientre, tal vez lo último que el enamorado verá antes de ser devorado. Las flores polinizadas por moscas tienen olor y color de carne podrida: una combinación de rojo carne con negro putrefacción que las invita a depositar sus huevos de pasada.

Rojo: pasión, fuego, vitalidad... Un color “cálido” que alegra a las jóvenes que reciben 12 rosas encarnadas; un color que excita al toro, aunque ahora se sabe que los pobres animales no lo distinguen: sólo le dan el avión a su verdugo, que debería usar la capucha negra correspondiente. El negro, en cambio, sugiere la muerte, y por ello su uso en circunstancias luctuosas. Hay humor negro y hubo peste negra; mercado negro de loros y La oveja negra de Monterroso. Está El sueño de la cámara roja de Cao Xuequin, uno de los clásicos de la literatura china del XVIII, y El libro negro de Papini.

Para llevar cuentas se usaba tinta roja para los deberes y negra para los haberes. Justamente el rojo simboliza artificialmente el peligro: señales, luces y banderines que llaman nuestra atención, como el lazo en la lucha contra el sida; la eritromicina, antibiótico que es un peligro para los cocos Gram positivos; y qué decir del negro: la noche, la oscuridad, el peligro que acecha...

De todo esto es fácil llegar a la conclusión de que estas sensaciones son subjetivas, aunque Goethe y sus seguidores han mostrado en sus trabajos que la mayoría de la gente las experimenta incluso inconscientemente. ¿Pero entonces qué son el rojo y el negro?

Las rodofitas son las algas marinas más abundantes en lugares muy profundos. Sus pigmentos les permiten captar la luz del Sol que alcanza a penetrar a esas profundidades al borde de oscurecerse. Absorben la luz azul y reflejan la roja, por eso las vemos de este color, aunque pocos ojos pueden admirar el hermoso contraste entre su rojo y el negro que las circunda.

Para la física, el rojo es un concepto muy sencillo: es una zona del espectro elecromagnético, entre 6 300 y 7 000 A (10-10 m), que los humanos podemos ver. Y es el color de la nebulosa roja cuadrada MWC 922 en sus fotografías de gala con fondo negro.

El color negro es aún más simple: es la ausencia de luz.

 

Ana María Sánchez

En ediciones anteriores
Slide 1

En busca de otros mundos

Slide 2

Aguas profundas: crónica de un desastre anunciado*

Slide 3

La inteligencia artificial no es como la pintan

Facebook Twitter Google+ YouTube

suscripción Antología Nuestro canal en Youtube
promociones2 promociones1 promociones3
Evita el ciberbullying Nutilus
Subir