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16 de agosto de 2017
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Ojo de mosca

No. 100 ¿Por qué la ciencia?

Cien números de ¿Cómo ves? Cien “Ojos de mosca”. La ocasión amerita celebrarse, y agradecer a todos los lectores que han hecho que esta labor sea posible y valga la pena.

Pero los aniversarios son también ocasiones para reflexionar. Cabría preguntarse, ¿por qué dedicar una revista, durante ya 100 meses —más de ocho años— a compartir la ciencia con nuestros lectores?

Y es que las razones no son totalmente obvias. ¿Por qué la ciencia? ¿Por qué queremos que quien lee las páginas de nuestra revista la conozca?

En primer lugar, podría decirse, porque la ciencia es importante. Su influencia en nuestra vida diaria es más que evidente. No sólo a través de la tecnología que utilizamos y de la que dependemos para ya casi cualquier actividad: radio, televisión, computadoras, teléfonos celulares, Internet... No sólo a través de aplicaciones que han cambiado por completo la forma en que vivimos: medicamentos y vacunas, fibras sintéticas y nuevos materiales de construcción…

Estos satisfactores no hubieran sido posibles sin el conocimiento científico que les dio origen y los sustenta. Pero la ciencia —y la comprensión de ella que tengan los ciudadanos— también son vitales para la economía y el bienestar de un país. Sólo las sociedades que son capaces de generar un sistema científicotecnológico- industrial vigoroso y de calidad pueden garantizar un alto nivel de vida para sus miembros. No es exagerado decir que la diferencia entre el primer y tercer mundos se debe, en gran medida, al desarrollo científico.

Pero la ciencia, aparte de proporcionar beneficios materiales, ofrece también algo quizá más valioso: una forma de comprender el mundo —y de resolver los problemas que ese mundo nos plantea— de manera racional. Las explicaciones científicas, a diferencia de las que ofrecen otras formas de aproximarse al mundo, tienen la triple ventaja de ser lógicas: se pueden entender (y por tanto se pueden compartir); reproducibles: se pueden comprobar; y confiables: funcionan cuando se aplican a problemas concretos. En otras palabras, el conocimiento científico se puede poner en duda y, según el caso, confirmarse, refutarse o corregirse.

Sin embargo, más allá de todo esto, hay que confesar que, en realidad, casi todos quienes colaboramos en ¿Cómo ves? lo hacemos porque estamos convencidos de que la belleza de la imagen científica del mundo es algo que vale la pena compartir por su valor intrínseco, más allá de su utilidad.

Los comovesianos estamos enamorados de la ciencia, y creemos que ustedes, nuestros lectores, tienen pleno derecho de conocerla y disfrutarla. ¡Por lo menos, durante otros 100 números!

Comentarios: mbonfil@servidor.unam.mx

 

Martín Bonfil Olivera

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