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25 de junio de 2017
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Ojo de mosca

No. 162 Sobrenatural

La ciencia se dedica a estudiar la naturaleza. ¿Y qué es la naturaleza? Todo lo que existe a nuestro alrededor. Las ciencias naturales se concentran en el mundo físico: el cosmos, nuestro planeta, las sustancias que los forman, las leyes que describen su comportamiento, los seres vivos que los habitan. Las ciencias sociales, por su parte, se concentran en lo humano: las características de nuestra especie y los productos de su actividad.

¿Y qué hay de lo sobrenatural, aquello que existe más allá de lo natural? Habría que definir, primero, a qué se refiere la palabra.

Podría aludir a aquello que no tiene existencia física. Pero la ciencia no sólo se limita al universo de lo físico: estudia también conceptos abstractos como las ideas, las emociones, las sensaciones —como el dolor, por ejemplo—, las costumbres sociales y una serie de otras cosas que no se pueden medir ni pesar, ni están hechas de materia, pero que sin duda existen. En este sentido, llamarlas "sobrenaturales" sería un error: aunque no son físicas, son entidades que se manifiestan como un producto —un fenómeno emergente— de sistemas que existen físicamente —un cerebro, un cuerpo humano, una sociedad—, y dependen de ellos para existir.

Si por "sobrenatural" nos referimos, en cambio, al tipo de cosas que supuestamente existen "más allá del universo físico", como los espíritus, las almas, los fantasmas, los dioses, las leyes divinas, las "vibraciones", la magia, los milagros, la telepatía, la precognición, la reencarnación y demás, se requeriría antes que nada tener alguna razón para creer en su existencia.

Y es que, hasta el momento, todos los intentos de demostrar que estas manifestaciones sobrenaturales realmente existen, más allá de la simple creencia, la fe o los testimonios personales, han resultado inútiles. Y sabemos lo poco confiables que pueden ser nuestra intuición y nuestros sentidos cuando no contamos con evidencia independiente para confirmar lo que creemos haber experimentado.

Por ello, la ciencia se encuentra completamente incapacitada para estudiar algo cuya existencia —muy dudosa— ni siquiera puede ser confirmada. Lo más que puede hacer —y muchos investigadores en "parapsicología" y áreas similares lo han intentado— es tratar de probar que alguna de estas manifestaciones de lo sobrenatural realmente se presenta, de manera confirmable. Sobra decir que, hasta el momento, todos estas tentativas han fracasado: no resultan convincentes ni pueden reproducirse. Debido a ello, la investigación de lo sobrenatural sigue siendo excluida del dominio de lo científico.

La paradoja, finalmente, es que si lo "sobrenatural" se pudiera estudiar científicamente, pasaría, simplemente, a formar parte de lo natural.

comentarios: mbonfil@unam.mx

 

Martín Bonfil Olivera

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