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28 de junio de 2017
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Ojo de mosca

No. 40 La construcción del conocimiento

El conocimiento científico ¿se descubre o se construye? La pregunta podría parecer rara: lo natural es pensar que los científicos no “inventan”, sino que simplemente exploran el mundo que los rodea y buscan las regularidades que lo expliquen. Se dice que “desvelan” los misterios de la naturaleza: quitan el velo que los esconde. En otras palabras, descubren las leyes ocultas que, por supuesto, ya estaban ahí. Sin embargo, las cosas no son tan sencillas.

En primer lugar, los científicos no observan la naturaleza desprejuiciadamente y con la mente en blanco —como dice la leyenda que hizo Newton al ver caer la manzana—, y luego sacan conclusiones en forma lógica y objetiva. En realidad, la mayoría de las veces, cuando se acercan a un problema ya tienen previamente alguna hipótesis que pueda explicarlo. Al hacer sus experimentos, se esfuerzan por comprobarla, y sólo en caso de que sus predicciones no coincidan con los resultados experimentales, se ven forzados a desecharla.

Pero no sólo eso: hoy sabemos que gran parte de la imagen que tenemos de la naturaleza es más bien un modelo, una representación generada por la comunidad científica, que permite describir de alguna forma lo que pasa en el mundo. Algo así como un relato con el que damos sentido a la realidad.

Un ejemplo es el desarrollo del concepto de “célula”. En el siglo XVII se descubrieron los primeros microorganismos y se hicieron las primeras observaciones de tejidos vivos, utilizando el recién inventado microscopio. La impresión era que los tejidos estaban formados por fibras, y sólo después de muchas discusiones se llegó al consenso de que eran las unidades llamadas células las que constituían la base de los tejidos.

Tuvo que pasar todavía más tiempo para que los organismos microscópicos, que anteriormente habían sido clasificados como “acelulares” —porque parecía que no estaban formados por células—, constaban en realidad de una sola célula (hoy se los conoce como “unicelulares”).

Actualmente se reconoce que la célula es la unidad fundamental de todos los seres vivos, algo que nos parece obvio pero que en realidad es un concepto complejo al que costó mucho trabajo llegar. En cierto sentido muy real, de lo que se trató no fue simplemente de “observar” las células, sino de “construir” el concepto de célula para con él poder observar y dar sentido a lo que se veía en el laboratorio.

Cierto, la ciencia no se inventa, pero tampoco se encuentra ahí escondida, esperando a ser descubierta. Cuando hacemos ciencia lo que hacemos es construir algo, pero tratamos de que ese algo se acerque lo más posible a lo que existe ahí afuera.

Comentarios: mbonfil@servidor.unam.mx

 

Martín Bonfil Olivera

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