UNAM
26 de marzo de 2017
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¿Cómo ves?
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Ojo de mosca

No. 46 Lo que la ciencia no puede dar

Hace unas semanas, científicos de la Universidad de Nueva York crearon un virus “artificial” de la polio a partir de la secuencia de su genoma publicada en Internet, usando ADN fabricado en máquinas automáticas (véase p. 5, en este número de ¿Cómo ves?).

Esta investigación, financiada por el Pentágono, buscaba averiguar qué tan posible es que grupos terroristas fabriquen virus peligrosos con los medios comercialmente disponibles: una advertencia a la comunidad científica y a los gobiernos del mundo sobre las posibilidades del “terrorismo biológico”. Algunos investigadores, sin embargo, temen que se les podría estar dando la idea a los grupos terroristas.

¿Qué tan válido es pedir a la ciencia soluciones para luchar contra el terrorismo? Después de todo, este fenómeno es una respuesta a las condiciones sociales, económicas y políticas en que viven ciertos grupos humanos. Para matar personas y crear pánico no es necesario fabricar virus utilizando complejas técnicas de biología molecular: bastan unas cuantas armas de fuego, o unos kilos de explosivos, recursos bastante más accesibles y baratos que los necesarios para crear armas biológicas. Hay otros casos en los que se trata de utilizar la ciencia para resolver problemas que salen de su esfera de acción. Las llamadas “enfermedades de la pobreza”, como las infecciones gastrointestinales, son un buen ejemplo.

Hoy se investiga usando avanzados recursos para crear vacunas y medicamentos que prevengan a nivel molecular las infecciones por bacterias como Escherichia coli o por amibas, que causan un elevado número de muertes cada año, sobre todo entre la población de menores recursos económicos. Sin embargo, estas enfermedades podrían prevenirse simplemente con el uso de agua y jabón. El problema es que en muchas zonas de nuestro país no se cuenta con drenaje ni agua corriente, y solucionar la pobreza es mucho más difícil que realizar investigación científica.

La ciencia sirve para producir conocimiento. Sólo puede resolver problemas científicos. La forma en cómo se aplique el conocimiento científico es un problema social, no científico (aunque, desde luego, los científicos, como todos los ciudadanos, tienen también que responsabilizarse de la aplicación del conocimiento que producen).

Pero es un error pensar que la investigación científica nos puede ofrecer soluciones a problemas sociales como el terrorismo o la pobreza. La ciencia sólo nos puede ofrecer conocimiento, pero no solucionar los problemas que ocasiona la convivencia entre seres humanos. En cierto modo, la ciencia es como alguien de quien estamos enamorados: hay que gozarla y disfrutar la forma en que hace mejor nuestra vida, pero también ser realistas y no pedirle lo que no nos puede dar.

Comentarios: mbonfil@servidor.unam.mx

 

Martín Bonfil Olivera

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