UNAM
15 de diciembre de 2018
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¿Quién es?
Ana Cecilia Noguez
Foto: Adrián Bodek

No. 101 Ana Cecilia Noguez

Nanouniverso de posibilidades

“¿Cuándo supe que quería estudiar física? Yo creo que desde siempre”, comenta Ana Cecilia Noguez Garrido, investigadora del Instituto de Física de la UNAM. Tal vez en su infancia no sabía con exactitud qué era la física, nos aclara, pero su curiosidad la llevaba a buscar respuestas. “Cuando era niña, mi mamá, quien decía que no le gustaban las personas ‘metiches’, prefería decir que yo era ‘observadora’. Y es que me gusta entender cómo funcionan las cosas. Con seguridad, de allí surgió esta necesidad de estudiar una carrera científica”, afirma con la convicción de quien, efectivamente, ha encontrado algunas respuestas.

Agrega que, a pesar de que compañeros de su generación se sintieron impulsados a estudiar astronomía, aunque más tarde optaran por alguna otra área de las ciencias exactas, éste no fue su caso: “Yo quería ser física y punto”.

Esta certeza, sumada a su habilidad para las matemáticas, “que es la herramienta principal de la física”, le facilitó el camino. La doctora Noguez Garrido estudió en la Facultad de Ciencias de la UNAM, donde cursó la licenciatura en física, así como la maestría y el doctorado en ciencias. Mientras hacía su doctorado, tuvo una estancia en la Universidad de Roma II, durante poco más de un año. Al finalizar, su desempeño y resultados le valieron la medalla Gabino Barreda que otorga la UNAM y, poco después, el Premio Weizmann, de la Academia Mexicana de Ciencias. El año pasado fue distinguida con el premio Universidad Nacional.

Para Ana Cecilia ha sido igualmente importante su estancia en los Estados Unidos, como parte de un postdoctorado, ya que “esos viajes ayudan mucho, uno puede evaluarse frente a los colegas extranjeros, y darse cuenta de que tenemos el mismo nivel”.

Recuerda que desde un principio se dedicó a conocer las propiedades ópticas de los materiales. Para su tesis de licenciatura, observó las propiedades ópticas de los compositos, que son materiales que se diseñan a partir de dos o más componentes, para formar un compuesto con propiedades superiores a las de sus partes. Muchos materiales de construcción están hechos de compositos, señala. “Cuando se mezcla el cemento con grava, se está haciendo un material más fuerte”.

La doctora Noguez Garrido estudió cómo modificar estos compositos mediante su respuesta ante la luz. “En ese momento, todavía no se llamaban nano, pero las partículas que yo estudiaba eran nanométricas”. Esto fue a comienzos de los años 90, cuando apenas empezaba la nanociencia.

Más tarde, estudió las propiedades ópticas de superficies. Ana Cecilia precisa que las superficies de materiales semiconductores son la base para la fabricación de chips de computadoras, teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos. Poco después, se adentró en los constituyentes de la materia, los cúmulos o clusters atómicos, “en donde ya se trataba de nanopartículas”. Así, poco a poco, fue sumergiéndose en el mundo subatómico. “Ahora me dedico de lleno a la nanociencia”, exclama animada.

Las nanopartículas tienen un gran potencial de aplicaciones. “Por ejemplo, un objeto grande, como una mesa, no importa en qué forma se corte, siempre se verá del mismo color. No sucede lo mismo con las nanopartículas. Cuando se le cambia la forma a una nanopartícula, responde diferente a la luz, y se ve de distinto color”. Esto implica toda una serie de propiedades que dependen de la forma, y abre una gran gama de posibilidades.

Las nanopartículas tienen un gran potencial de aplicaciones. “Por ejemplo, un objeto grande, como una mesa, no importa en qué forma se corte, siempre se verá del mismo color. No sucede lo mismo con las nanopartículas. Cuando se le cambia la forma a una nanopartícula, responde diferente a la luz, y se ve de distinto color”. Esto implica toda una serie de propiedades que dependen de la forma, y abre una gran gama de posibilidades.

Personalmente

Un libro favorito. La novela La guerra del fin del mundo, del escritor peruano Mario Vargas Llosa.

Su mayor orgullo. Como para cualquier mamá, ¡mis hijos!

Y para descanzar... Prefiero los lugares tranquilos, sobre todo las playas.

Verónica Guerrero Mothelet

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