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20 de septiembre de 2018
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¿Quién es?
Roberto Cervantes Olivares
Foto: Adrián Bodek

No. 105 Roberto Cervantes Olivares

En el país de los hongos

La imagen que tiene la mayoría de la gente acerca de lo que hace un veterinario es que se dedica a curar mascotas, señala el doctor Roberto Cervantes Olivares, profesor de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVyZ) de la UNAM. “Ésa es una parte muy linda de la profesión, porque son nuestras mascotas, las queremos y debemos mantenerlas sanas; pero las posibilidades son más amplias”. Y una de esas posibilidades es la microbiología, donde se estudian los microorganismos que enferman a los animales. Dentro de esta área se encuentra la micología, es decir, el estudio de los hongos.

Cervantes Olivares refiere que, según un cálculo aproximado, deben existir en el planeta cuando menos unas 800 000 especies de hongos ya reportadas, y tal vez no se conoce todavía ni un 20% de la población total, incluyendo levaduras. Agrega que México es uno de los países con mayor variedad de hongos, tanto macroscópicos como microscópicos. “Probablemente tenga el primer lugar en diversidad micótica”, asegura. Lo malo es que, a veces, éstos son patógenos.

Afortunadamente, dentro de la medicina veterinaria los micólogos se enfrentan a menos variedades que afectan a los animales: “Unas 70; tal vez 80 especies, porque los animales viven menos tiempo, y su deterioro es más lento, en comparación con el ser humano”. Y es que los hongos se aprovechan del desgaste natural para invadir a los organismos.

Según este entusiasta de los hongos, “lo más trillado sería decir que quise ser veterinario porque me gustaban los animales”. Sin embargo, aunque es uno de los motivos, la razón principal fue que solía visitar el rancho de su abuelo, donde descubrió “lo interesante que es esta actividad”.

Cuando ingresó a la FMVyZ, por allá de 1970, la mayoría de sus compañeros provenía de otras partes de la República, y algunas de sus familias tenían ranchos. “Ellos mismos debían hacer faenas de campo y me invitaban. Era muy bonito”, recuerda. Esa experiencia también lo convenció de que “producir proteína de origen animal para el consumo de los humanos es básicamente lo que debe hacer un médico veterinario”.

Durante sus estudios, Cervantes Olivares se acercó a la especialidad de ciencias biológicas con un gran micólogo mexicano, el doctor Antonio González Ochoa. Allí fue aprendiendo micología médica, que trasladó a la veterinaria. Además, en el entonces Instituto Nacional de Investigaciones Pecuarias, “los apasionados de la microbiología íbamos a aprender con grandes maestros”. Así, realizó su tesis de licenciatura sobre los hongos que afectan la piel de los animales, o dermatofitos.

En aquellos años, fue invitado a fundar la que entonces era la Escuela Nacional de Estudios Profesionales Cuautitlán, donde comenzó a impartir clases de bacteriología y micología. “Luego de un tiempo, logramos crear el posgrado, principalmente en el programa de microbiología, lo que consiguió que la ENEP-Cuautitlán se convirtiera en la primera Facultad de Estudios Superiores”.

Cervantes Olivares estudió su doctorado en micología veterinaria en Escocia, de donde regresó en 1983. Al volver, se reunió con otros compañeros deseosos de constituir un sólido grupo de microbiólogos. Aunque el trayecto no ha sido fácil, señala, “poco a poco hemos ganado terreno”.

Sus actividades como investigador lo ocupan actualmente en varios proyectos, sobre todo uno que resalta por su importancia para la salud humana. Su equipo de investigadores ha descubierto que, por un deficiente proceso de producción, los chiles se contaminan fácilmente con hongos. Y es probable que esto no sólo suceda en los chiles secos vendidos a granel, sino incluso en productos industrializados. “Es necesario llamar la atención para que se mejoren las técnicas e higiene en el secado del chile”, advierte.

El doctor Cervantes reparte su tiempo entre la asesoría veterinaria que ofrece la FMVyZ, la enseñanza, la dirección de tesis y la investigación. “Parecería que es muchísimo, pero uno se da tiempo para todo. Lo más importante son mis alumnos: hay que atenderlos y a la vez ellos me estimulan, me hacen estudiar más, y así surgen ideas sobre lo que debe investigarse”.

En resumen, concluye, “los hongos son maravillosos, porque en la naturaleza desempeñan el papel de reciclar la materia orgánica”. Por ello, siempre está al acecho de nuevas variedades.

Personalmente

Valor priomordial. Decir lo que pienso. Aunque no siempre sea lo más conveniente, creo que es importante decir las cosas.

Y para descansar. Escucho música, leo un buen libro, platico con amigos y veo deportes por televisión, o en vivo... y los comento con los expertos de tribuna.

Verónica Guerrero Mothelet

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