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21 de enero de 2018
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¿Quién es?
José Francisco Valdés Galicia
Foto: Ernesto Navarrete

No. 130 José Francisco Valdés Galicia

Hurgar en el mundo real

Cada segundo llegan a la Tierra, provenientes del espacio, más de 100 partículas por metro cuadrado. Son los rayos cósmicos: “una lluvia que nos llega del cosmos. Estamos inmersos en un mar de rayos cósmicos”, explica el doctor José Francisco Valdés Galicia, director del Instituto de Geofísica (IGF) de la UNAM. Valdés recuerda que, hace unos cuatro años, fue invitado a dar una conferencia en la reunión anual de la Sociedad Mexicana de Física, con el título “Toda la física en los rayos cósmicos; los rayos cósmicos en toda la física”, en referencia al hecho de que este fenómeno tiene que ver prácticamente con todos los ámbitos de esa ciencia: física solar, geofísica, astrofísica, física de plasmas, de partículas, física de radiaciones.

Como los rayos cósmicos se generan en objetos y procesos astrofísicos, llevan información acerca de esos procesos. Por ejemplo, la formación de átomos más pesados que el hidrógeno en el interior de las estrellas. “Las estrellas son grandes hornos nucleares. Todo lo que nos constituye, así como a todo lo que hay en la Tierra, en algún momento se sintetizó en una estrella”, dice José Valdés.

Su asombro por los rayos cósmicos lo llevó a escribir su tesis de licenciatura sobre el tema. Antes de graduarse como físico ya impartía clases en el Plantel Sur del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH). El doctor Valdés relata que comenzó allí su carrera académica porque le entusiasmó mucho el naciente proyecto del CCH. “Ya era muy tarde para ser estudiante, pero me enteré de que podía ser profesor con el 75% de los créditos de la carrera. Así entré a dar clases de física”.

Más tarde, fue invitado a colaborar en el IGF, donde comenzó como ayudante del investigador Javier Otaola. Poco después, cursó la maestría y el doctorado en rayos cósmicos en el Imperial College, de Inglaterra. Al terminar, regresó a trabajar al IGF. “De aquí yo creo que voy a salir con los pies por delante”, dice en son de broma. Y es que sus actividades son fascinantes. Entre otras experiencias, le tocó ver nacer el Observatorio Pierre Auger, importante proyecto internacional para la detección de esas escurridizas partículas, tanto desde el hemisferio sur, en Argentina, como en el norte, en Estados Unidos.

El proyecto comenzó a planearse en 1992. El grupo mexicano se incorporó en 1996. José Valdés comenta que era necesario ese gran proyecto para resolver ciertos enigmas: ¿qué son los rayos cósmicos ultraenergéticos?, ¿de dónde vienen? La instalación del sitio de Argentina se inició en 2001, y el observatorio se inauguró en noviembre de 2008. Casi de inmediato arrojó sus primeros resultados, como el indicio de que los rayos cósmicos ultraenergéticos pueden provenir de los núcleos de galaxias activas, galaxias que contienen miles de millones de soles y posiblemente un gran agujero negro súper masivo en el centro.

“Actualmente participamos en el Observatorio Auger más de 300 personas, de 20 países. ¡Es toda una experiencia!”, asegura Valdés. “Con la maravilla de Internet y las videoconferencias, he participado en reuniones con brasileños, italianos, franceses, mexicanos, japoneses... desde mi cubículo”. El IGF tiene dos estaciones de rayos cósmicos, una en Ciudad Universitaria y otra en el volcán Sierra Negra, Puebla, a 4 600 metros sobre el nivel del mar, en instalaciones del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE). Valdés procura visitarla cada dos o tres meses.

¿Cómo logra compaginar la investigación con las tareas de dirección? “Robándole tiempo al tiempo”, dice. Por ejemplo, a las 8:30 de la mañana llega al instituto el Valdés investigador, pero el director aparece hasta las 11. “He intentado no abandonar mis labores como investigador, porque finalmente eso es lo que me tiene aquí, y a eso voy a regresar”. No obstante, también se divierte mucho como director del IGF. “Toda mi vida me ha gustado organizar cosas”, afirma. “Cuando tenía 14 o 15 años organizaba olimpiadas. Vivía en la colonia Anzures y tenía un grupo, con el que todavía estoy en contacto. Con ellos organizaba carreras y peleas de box en la calle. Después tuvimos un periódico, donde publicábamos los chismes de la colonia”, recuerda. Ayer, fiestas, excursiones y campeonatos de fútbol; hoy, tomar decisiones e ir organizando tareas académicas. “En eso consiste mi labor, y me divierte mucho”.

Una de las cuestiones que el doctor Valdés más ha defendido es que en México se consolide una infraestructura científica. “El Observatorio Auger nos ha ayudado mucho en ese sentido”, expresa. Sin embargo, añade que en el país casi no se hace física experimental. Aunque al principio él tampoco era físico experimental, cuando murió Javier Otaola, en 1995, Gerardo Suárez, a la sazón director del IGF, le advirtió que debía hacerse cargo de los detectores o tendrían que cerrarlos, pues no había quien lo hiciera. “Lo hice, y me di cuenta de la importancia que tiene la física experimental”. Desde entonces, ha sido uno de sus principales esfuerzos. “Es cardinal que en el país se realice física y, en general, ciencia experimental. Tenemos que hurgar sistemáticamente en el mundo real. De allí surge el conocimiento”.

Personalmente

Su mayor tesoro, Mi familia, la paz de mi hogar.

Y para descansar. Un buen libro, buena música y un buen vino.

Verónica Guerrero Mothelet

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