UNAM
24 de junio de 2018
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¿Quién es?
Esperanza Jiménez Castañeda
Foto: Arturo Orta

No. 173 Esperanza Jiménez Castañeda

Guerra contra la diabetes

Durante un curso de formación docente tuve la oportunidad de observar a la maestra Esperanza Jiménez Castañeda explicar la tabla periódica de los elementos como lo hace con sus alumnos de bachillerato de la Universidad del Valle de México. Habló del hidrógeno y su importancia por ser el combustible del futuro; del cloro y por qué se deben usar gogles en las albercas y lavarse el cabello después de nadar; y de cómo desmineraliza los huesos el ácido fosfórico presente en las bebidas de cola, lo que comprueban sus pupilos llevando a la escuela un huesito de pollo. Los presentes no queríamos que terminara su demostración de estrategias de enseñanzaaprendizaje; estábamos disfrutando la transmisión del conocimiento. Quedó claro que a esta especialista le encanta investigar y enseñar la química.

Esperanza Jiménez no quiere repetir la experiencia que tuvo cuando estudió esa materia en la preparatoria: "Tuve una maestra pésima y reprobé. Mi hermano, que estudiaba para ingeniero electrónico, me enseñó la química de una manera más fácil y me encantó. Pasé el examen extraordinario con 10 y decidí inscribirme a la carrera de Químico Farmacéutico Biólogo en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza, de la UNAM", donde actualmente labora en el Departamento de Farmacología. Esperanza investiga, imparte clases, asesora tesis de licenciatura y difunde la ciencia; su gusto por la difusión científica le fue reconocido en 1995 con el primer lugar del Premio Gustavo Baz Prada por su texto "Elaboración de manuales para calibración de equipo", así como el segundo lugar en el área de apoyo a la investigación.

Junto con un equipo multidisciplinario, desde hace cuatro años investiga los efectos de la planta matarique —originaria de Sonora y Chihuahua, y que cultivan en el bioterio— para contrarrestar los síntomas de la diabetes. "La raíz de esta planta tiene propiedades hipoglucémicas y baja los niveles de azúcar en la sangre poco a poco, lo que es menos dañino para el organismo. La insulina los reduce de 220- 240 a 80-120 en 30 minutos mientras que el matarique hace lo mismo, pero en una hora y media. Con la primera, los pacientes corren el riesgo de que les bajen los niveles hasta 60-80 por efecto colateral, lo que es grave porque deja sin energía a sus células".

La investigadora explica: "Ya hicimos pruebas de toxicidad en artemias, que son unos crustáceos pequeñitos, y hemos aplicado un extracto de la planta de forma subcutánea (debajo de la piel, como se aplica la insulina) en ratas que volvimos hiperglucémicas, obteniendo buenos resultados. La siguiente etapa consistirá en establecer un método para ver si la sustancia se distribuye en todo el organismo y no sólo en el páncreas".

Su equipo está reuniendo un grupo de diabéticos voluntarios a los que se les hará un historial médico y cuyo caso se manejará individualmente para darles la cantidad apropiada del extracto de matarique. Con gran entusiasmo, como acostumbra dar sus clases y ofrecer conferencias de divulgación, la especialista asegura que, en el laboratorio, ya han hecho gomitas de grenetina y salsa con ese extracto: "Esta última la comimos en tlacoyos con nopales y observamos sus efectos".

Cuando no está en el laboratorio o en el aula, Esperanza disfruta caminar descalza en el pasto, nadar boca arriba en el mar y ver germinar plantitas. Todos los viernes asiste al Foro Alicia o a un café en donde escucha rock de los años 60, — "¡escuché a los Rockin Devil's"!—, canta, baila y ahí puede estar hasta la una de la mañana. Asimismo, la lectura de algunas novelas como las de Pearl S. Buck, ofrecen el descanso que ella necesita para estar alerta en su batalla contra la diabetes.

Personalmente

¿Adónde iría si pudiera viajar en… el tiempo?
Me trasladaría a la década de los 70, cuando era joven. Es una muy buena etapa de mi vida.

en el Universo?
Me desplazaría a través de la estratosfera y entraría a la troposfera para sentir el cambio atmosférico.

en el mundo?
Viajaría a Japón y China, que son países fascinantes.

Norma Ávila Jiménez

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