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18 de enero de 2018
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¿Quién es?
Fernando Carmona de la Peña
Foto: Marco Mijares

No. 18 Fernando Carmona de la Peña

Un joven economista de 75 años

Fernando Carmona de la Peña tiene una arrebatadora pasión por la vida, por la economía, por la universidad, por su país, y cree sin cortapisas en el talento y capacidad de los jóvenes. Investigador emérito, es un analista crítico de la economía mexicana y latinoamericana; miembro de una generación de científicos sociales identificados por un sentido nacionalista y de justicia, e impulsor de la economía científica en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.

Nos abre las puertas de su casa, allá en Tlatilpa, montaña de Contreras. Charlamos amenamente acompañados de sus obras sinfónicas favoritas y de subyugantes aromas que fluyen de los cientos de flores cultivadas por su esposa Anita Mariño, colega del mismo instituto. De inmediato trae a la memoria aquellas gratas páginas que perfilaron su infancia: “Vine a este planeta, en Saltillo, Coahuila, en plena efervescencia nacional a consecuencia de la revolución mexicana; mi padre se había involucrado en ella. Soy hijo del segundo matrimonio de mi madre y el penúltimo de una familia de siete hermanos”.

Su infancia transcurrió en Saltillo hasta que en 1934 su familia decidió emigrar a la Ciudad de México. Ingresó a la Secundaria 4, y recibió influencia de un profesorado sorprendente. Por ejemplo, de Carlos Benítez Delorme, el gusto por la geografía; de Maximino Martínez, el amor por la botánica, y de Carlos Pellicer, el disfrute de la literatura. “Nos domaba con sus declamaciones y sus bromas”, recuerda con satisfacción.

En la secundaria era muy bueno en química y gracias a su ingenio para hacer experimentos ganó un concurso anual en esa materia. No obstante, su brújula giró 360 grados ya que ingresó a trabajar al Banco de México. Ahí desempeñó diversas funciones: desde mozo, administrador y archivista hasta convertirse en ayudante de investigador. Para entonces ya tenía varios semestres cursados en la Escuela Nacional, hoy Facultad de Economía de la UNAM, a la cual ingresó en 1944. Más tarde se convirtió en investigador del Departamento de Investigación bajo la coordinación de Daniel Cosío Villegas.

En 1948, al concluir la licenciatura, el Banco le otorgó una beca para hacer un posgrado en la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres (The London School of Economics and Political Science).

A su regreso se convirtió en profesor de la Escuela Nacional de Economía de la UNAM y en 1966 ingresó al Instituto de Investigaciones Económicas. Desde todas las trincheras ha sido un acucioso analista de los procesos del capitalismo y de la globalización. De su pluma han salido cuatro libros individuales y 40 colectivos, además de 125 artículos y ensayos publicados en revistas como Investigación Económica, Comercio Exterior y Problemas del Desarrollo, esta última fundada por Carmona de la Peña en 1969.

Como director del Instituto de Investigaciones Económicas (1968-1974), investigador y maestro siempre ha fomentado el rigor científico del análisis económico. “Lo que da cientificidad a la economía es comprenderla como una ciencia social, histórica y política que analiza fenómenos, pero sobre todo que hace propuestas que beneficien a las mayorías”.

Suele comentar con orgullo que el Instituto es y ha sido el centro de su vida. En efecto, allí ha desarrollado su obra intelectual. En los últimos años se ha empeñado en investigar fenómenos como la transnacionalización y el subdesarrollo de los países de Latinoamérica, así como las condicionantes del neoliberalismo. Al respecto ha hecho propuestas para liberar el potencial que tienen dichos países para afrontar los efectos negativos de estos procesos. La mejor muestra de esta aportación son sus libros Una alternativa al neoliberalismo y La brega por la economía política. Estos empeños académicos han tenido varios reconocimientos pero quizá el más notable fue el premio Universidad Nacional en Ciencias Económico- Administrativas en 1990.

Durante el festejo de su cumpleaños 75 (en noviembre de 1999) se dio la oportunidad de renovar amores, ideales y compromisos. Inicia este etapa con su año sabático dispuesto a trabajar arduamente: “Tenemos mucho que hacer... nuestro país es grande y complejo, de los más desiguales y contrastantes”, concluye.

Personalmente

Perfil humano. Soy un viejo joven que tiene fe en la capacidad humana. Soy un profundo admirador de mi patria y de América. Creo que la vida es bella, pese a los quebrantos vale la pena vivirla.

Pasiones. Estar activo y sentirme útil a mis 75 años. Pero mi pasión fundamental es Aniushka, mi mujer.

Gustos artísticos. Aprecio lo clásico y lo moderno. Prefiero el arte figurativo; sin embargo, lo mismo me emociona la Capilla Sixtina que la de Chapingo. Admiro la obra de Orozco, Tamayo y Siqueiros.

Música. Disfruto las obras de Chávez, Ponce, Revueltas, Beethoven. Malher y Stravinsky. También la música latinoamericana y antillana.

 

Concepción Salcedo Meza

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