UNAM
19 de septiembre de 2019
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¿Quién es?
Pablo Flores Guerrero
Foto: Arturo Orta

No. 247 Pablo Flores Guerrero

Parece que en un museo las piezas son permanentes pero muchas veces se requiere que instituciones, otros museos o personas las cedan o las presten temporalmente para complementar las exhibiciones. El aseguramiento, manejo, traslado y limpieza de las mismas ha sido una de las tareas del biólogo Pablo Flores Guerrero, Jefe de Colecciones del Museo de Historia Natural de la Ciudad de México.

Desde niño se interesó en la paleontología gracias a documentales sobre el tema y a las visitas familiares al Museo de Historia Natural donde ahora trabaja. En 2003 entró a la licenciatura en biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM y en los últimos semestres conoció a la doctora María del Carmen Perrilliat Montoya, coordinadora de la Colección Nacional de Paleontología del Instituto de Geología de la UNAM, quien le encargó analizar unas muestras. En ellas Pablo encontró fósiles de algunas especies de moluscos de Veracruz de hace cinco millones de años que previamente se habían identificado en Norte y Sudamérica.

Mientras estudiaba tomó un curso de manejo de resinas y con ayuda del dibujo técnico desarrolló un catálogo de modelos biológicos que vendía a sus compañeros de estudio. Esto le abrió las puertas del llamado paleoarte, en el que se plasma cómo eran las criaturas extintas. Primero se investiga la pieza con un especialista, se precisa si será un modelo a escala o en tamaño real, luego se elabora una escultura en plastilina de la cual se obtiene un molde y se hace el vaciado de resina para sacar la nueva pieza y pintarla según estudios de la especie. Finalmente se recrea el hábitat en el que se piensa que vivió.

Pablo realizó un modelo a escala del Diplodocus carnegii, dinosaurio que se descubrió en la cañada Sheep Creek, Wyoming, Estados Unidos, identificado como una muestra tangible de la evolución. El modelo se exhibió en la estación del Metro Chabacano de la Ciudad de México y después Pablo lo donó al Museo de Historia Natural, donde posteriormente lo contrataron. Sin embargo, después de un año de cuidar las colecciones, aprender nuevas técnicas y reforzar sus conocimientos, renunció para poder continuar con sus estudios.

Al finalizar la licenciatura comenzó a trabajar en el Museo de Paleontología del Instituto de Geología de la UNAM y en 2012 participó en labores de restauración en la sala de Flora y Fauna del Templo Mayor del INAH. En 2014 regresó al Museo de Historia Natural como Jefe de Colecciones. Desde entonces resguarda el tesoro de este museo, compuesto de animales, moluscos, reptiles, aves, rocas y minerales.

Parte importante de las colecciones son los animales disecados que se colocan en dioramas o maquetas gigantes que recrean los ecosistemas que habitaron y las interacciones entre seres vivos que ahí ocurrían. Son piezas consideradas patrimonio natural pues representan distintas especies. Se requiere de una cuidadosa logística para asegurar, manejar y trasladar las piezas. El área de museografía determina dónde y cómo van a exhibirse para que se conserven en óptimas condiciones y los visitantes puedan obtener una experiencia memorable. Toda una labor que Pablo asume con compromiso, pasión y dedicación.

Personalmente

Tiempo libre
Después de la paleontologia y los dinosaurios, mi segunda pasión es la aviación, así que hago fotografía de aviación y aeromodelismo; también toco la guitarra eléctrica.

¿A quién admiras?
En la aviación al médico espacial mexicano Dr. Carlos Salicrup y a Emilio Carranza, aviador mexicano.

Música preferida
El blues, con artistas como Chuck Berry y Buddy Guy.

Itzel Espinosa Olvera

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