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27 de octubre de 2020
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¿Quién es?
Julia Carabias

No. 257 Julia Carabias

Las raíces de la sustentabilidad

A sus 65 años, Julia Carabias ha sido pionera en diversos frentes. Desde que estaba en la secundaria y fue la primera niña en ir a la escuela con pantalones para poder jugar, hasta que en 1994, después de haber sido militante de izquierda y opositora, fue titular de la entonces Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (Semarnap) en el gobierno de Ernesto Zedillo.

Me imagino que recibiste críticas de tus ex compañeros de la Facultad de Ciencias de la UNAM o del partido, ¿cómo los sobrellevaste?
A lo largo de mi carrera ha habido rechazo por muchos lados, pero como siempre he insistido, tan orgullosa de mis amigos como de mis enemigos. Creo que siempre he estado bajo una serie de principios éticos, filosóficos, con una convicción política. Siempre he trabajado por la construcción de nuestro país, por el fortalecimiento de nuestra democracia, por la mejora de las condiciones de vida de la gente y la conservación del medio ambiente.

[…] En la oportunidad que se me dio de encabezar una institución nueva, de crearla, de construir las políticas ambientales nacionales, después aplicándola a nivel local en la selva lacandona: siempre ha sido una misma lógica. Entonces he tenido enemigos porque se oponen intereses políticos y económicos. Pero creo que la mayoría de la gente buena va en esta línea; esos son los que han reaccionado cuando he tenidos agresiones, campañas de prensa mal informadas... cuando la gente ha reaccionado nuevamente se acomoda.

Mis amigos son los que me han permitido siempre no perder el rumbo, no perder el piso y no perder el ánimo.

[Carabias ha enfrentado situaciones complicadas, tanto en el gobierno como en la zona protegida de la selva lacandona, donde ha trabajado con la asociación civil Natura y Ecosistemas Mexicanos y donde se enfrenta con grupos invasores de tierras, que incluso mandaron secuestrarla en 2014. De esta situación se libró platicando con los secuestradores y explicándoles en qué consistía el trabajo que estaba haciendo.]

Has negociado exitosamente con muy diversas personas, ¿tienes estrategias de negociación? ¿Hay diferencia entre cómo tratar a unos y a otros?
Siento que el denominador común en todos esos casos, desde un gobernador que está en la cárcel (Mario Villanueva, de Quintana Roo) hasta los secuestradores, siempre ha sido con la convicción de tratar de entrar en razón y defender esos principios... La gente entiende y se generan procesos de apoyo muy importantes.

Ha sido clave que las decisiones se han tomado sobre bases científicas. Recuerdo muy bien los casos en que teníamos enormes presiones en las zonas costeras por querer más permisos de camarón, y el director del Instituto Nacional de la Pesca, Antonio Díaz de León, dijo “No se puede, está sobreexplotado. No solo no podemos dar más, sino tenemos que reducir”. Creo que la base científica es lo que permite equivocarse lo menos posible.

[Cuando terminó su periodo como Secretaria de Medio Ambiente y regresó a la UNAM, Carabias escribió sobre la desvinculación entre la academia y el gobierno, situación que últimamente se ha agravado.]

Creo que ahorita no se está escuchando a la academia, no se le da espacio, no se le está apoyando. Realmente espero que se quiten las tensiones, se tiendan los puentes, se regenere la confianza; porque las universidades, los centros de investigación, tienen mucho que decir y el gobierno tiene mucho que escuchar.

La política ambiental de México es el resultado de un proceso de construcción de décadas. En la medida en que se fue democratizando nuestro país, también se fueron abriendo los espacios para que la política ambiental se pudiera consolidar. Es un proceso colectivo de la academia, de las organizaciones de la sociedad civil… había muchos espacios de interacción con los distintos sectores para tomar las decisiones y de repente fue calificada como si nada sirviera.

Creo que la mayor de las tristezas que tenemos cargando ahora es lo que le pasó a la CONABIO (Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad) y a la CONANP (Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas). CONABIO no ha tenido presupuesto en muchísimos meses y CONANP ha perdido 60 % de su presupuesto.

Estamos hablando de la conservación de la biodiversidad, de su conocimiento, del patrimonio natural de México, de lo que es la base del sustento de la vida de todos los seres humanos y de todos los seres vivos. Si hay una posición desde el gobierno de que todo se sabe y de que todo lo que se ha hecho hasta ahora está mal, vamos a erosionar profundamente nuestro país... Espero que encontremos una ruta para poder trabajar juntos, porque no nos va a llevar a buen puerto esta situación.

Es posible que el resultado no sea el óptimo… ¿Cómo manejas la frustración?
Yendo a la selva. Estamos viendo ahí resultados muy concretos: que sí se pueden hacer las cosas de una forma diferente, que la gente se puede involucrar, que puede cambiar sus formas de vida, que puede vivir de los ecosistemas sin tener que destruirlos, que ahí se generan nuevas personas, niños, jóvenes que se involucran y se da un cambio.

Esos procesos están sembrados por todo el país. Por todos lados hay proyectos como el que llevamos a cabo nosotros en la selva lacandona. Esos son los que hay que rescatar, consolidar, aprender de esas lecciones y convertirlos en política pública.

¿Cómo le están haciendo? ¿Cómo logran conservar la naturaleza y beneficiar a la gente?
Sin que sea una receta de cocina, porque cada situación es especial. Lo que hay que hacer es conocer la riqueza natural de cada lugar, en qué condiciones está, qué potencialidades tiene para ofrecer alternativas productivas que no impliquen la destrucción del ecosistema, para no implementar agricultura y ganadería ineficientes sino colocar proyectos productivos sustentables, que la gente tenga empleo, que tenga ingresos.

También implica un proceso organizativo de las comunidades: se van dando nuevas formas de gobernanza, de toma de decisiones. Ahí la ciencia tiene mucho que aportar.

Es un proceso de confianza, de largo plazo, de estabilidad. El problema que tenemos es que los presupuestos son anuales. Es un gran obstáculo para hacer compromisos de largo plazo.

Manuel Lino

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