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22 de octubre de 2020
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¿Quién es?
Julia Tagüeña Parga
Foto: Arturo Orta

No. 263 Julia Tagüeña Parga

La ciencia como fundamento en la toma de decisiones.

Si hubiera que elegir una entre las numerosas conferencias y charlas de Julia Tagüeña que han quedado grabadas en video y cualquiera puede ver en YouTube, tal vez habría que quedarse con la titulada “¿Qué volvería a hacer si tuviera 23 años?" Ahí, ante una audiencia de jóvenes de licenciatura y posgrado que la escuchaban divertidos y encantados, Julia hace un recorrido por el México de los años 70, el tiempo en la física, la teoría del caos y afirma que volvería a hacer casi todo lo que hizo a los 23: usar minifalda y pantalones acampanados, titularse en física en la Facultad de Ciencias de la UNAM, irse a hacer su doctorado a la Universidad de Oxford, Inglaterra... y casarse con quien hasta hoy es su marido. Bueno, aclara, quizá no casarse pero sí compartir su vida con el mismo hombre con el que contrajo matrimonio.

¿Qué no haría? Permitir que en Oxford pusieran en su título de doctorado el apellido de su esposo, aunque con grandes dificultades logró que también quedara el Tagüeña. Ahora ya muchas científicas suelen conservar su apellido, aclara, pues por fortuna la situación de las mujeres y las oportunidades que tienen han mejorado en forma notable desde entonces. Pero es mucho lo que falta. Julia es una defensora de los derechos de las mujeres y de los derechos de todos a conocer la ciencia y disfrutar de sus beneficios. Y en muy diversos foros ha abogado porque se apoye a los jóvenes que siguen una carrera científica; que cuenten con becas y que al terminar su preparación puedan tener un trabajo seguro y bien remunerado tanto en la academia como en otros ámbitos.

¿Cuándo supo que quería estudiar física?

Mi padre era físico y mi madre, que había estudiado filosofía y letras, tenía mucho interés por la ciencia. La decisión la tomé en la preparatoria; la llegada del ser humano a la Luna inspiró a mi generación a apreciar la física. De hecho, estudié la carrera con quien sigue siendo mi marido, Manuel Martínez (llevamos 48 años casados), pero mi hija e hijo cambiaron la tradición. Veremos qué pasará con los nietos.

Estudiar en la Facultad de Ciencias de la UNAM fue una de las mejores experiencias de mi vida pues aprendí a conocer mejor y amar a un México diverso. Además, me tocó el movimiento del 68 que sin duda cambió nuestra sociedad. Tuve maestros extraordinarios y esa preparación me permitió ganar una beca del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología para hacer el doctorado en Oxford. Tengo mucho que agradecer a la educación pública y al sistema nacional de becas que me permitió formarme.

Julia Tagüeña se ha dedicado a la física de materiales, abarcando el estudio de sólidos amorfos, materiales vítreos y materiales nanoestructurados. Entre sus investigaciones, que lleva a cabo en el Instituto de Energías Renovables de la UNAM, está la del silicio amorfo hidrogenado, útil para la construcción de celdas solares, y del silicio poroso, que tiene propiedades luminiscentes.

También ha hecho investigación en comunicación de la ciencia y la practica desde hace muchos años como divulgadora a través de artículos y conferencias, y en el desarrollo de exhibiciones para museos. Por esta labor obtuvo el Premio Latinoamericano de Popularización de la Ciencia que otorga la Red POP, creada en 1990 a instancias del Programa de Ciencia, Tecnología y Sociedad de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Para Julia la comunicación de la ciencia bien hecha es una herramienta que brinda información veraz y oportuna a la población, y en situaciones como la actual pandemia de COVID-19 explica las diferentes vertientes con sustento científico y busca erradicar los mitos, la información sensacionalista y las noticias falsas.

¿La pandemia de COVID-19 deja clara la importancia que tiene el desarrollo de la ciencia?

La ciencia tiene un papel fundamental en las sociedades, en la comprensión de los fenómenos naturales y nuestra presencia en el planeta. La pandemia ha demostrado su importancia, pero también la de carreras tecnológicas y sociales. Son fundamentales la educación, la ciencia y la tecnología que van a permitir comportarse de manera más tolerante y solidaria; porque la ignorancia puede llevar a tomar decisiones inhumanas, como quemar hospitales para supuestamente erradicar el virus, ignorar la relevancia de los trabajadores de la salud y no apoyarlos al cien por ciento.

La integrante de la Academia Mexicana de Ciencias y ex presidenta de varias sociedades científicas explica que la comunicación de la ciencia debe fomentar la participación ciudadana en los retos de la ciencia, generar nuevos conocimientos y capacidades, protegernos de las seudociencias, fomentar el conocimiento y el aprecio de la ciencia y de quienes la hacen, tanto entre la sociedad como entre los gobiernos que deberían ponerla como fundamento en la toma de decisiones. Finalmente, y lo más difícil, transmitir el pensamiento crítico que construye la ciencia y desarrolla el razonamiento.

¿Hace falta más comunicación de la ciencia en México?

Hace falta en todo el mundo. La pandemia ha mostrado grandes problemas en la cultura científica; por ejemplo, no creer que el virus es real porque es muy pequeño y no se puede ver. La sociedad mexicana requiere que se haga un gran esfuerzo de comunicación pública de la ciencia. Una parte importante de la población tiene un pensamiento mágico y es propensa a la seudociencia. Es ahí donde enseñar bien ciencia en español y en los idiomas originales, así como buscar la inclusión y la participación comunitaria pueden hacer la diferencia en la toma de decisiones individuales y repercutir en la toma de decisiones colectivas.

La doctora Tagüeña ha recibido numerosos premios y reconocimientos y ha sido titular de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia y del Centro de Investigación en Energía de la UNAM, la Dirección Adjunta de Desarrollo Científico del CONACyT y del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, A.C.

En su charla sobre lo que cambiaría si tuviera 23 años, Julia concluye que en México se hace ciencia de gran calidad pero tendría que haber muchos más investigadores; hay que elegir la profesión que más nos llene y buscar compañeros que nos acompañen en el viaje de la vida; disfrutar de la familia, el amor y la amistad; trabajar por México; tratar de ser felices y cuidarse pero vivir sin miedo. Se llevó una ovación.

Anayansin Inzunza

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