UNAM
24 de abril de 2018
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¿Quién es?
Carlos López Beltrán
Foto: Ernesto Navarrete

No. 29 Carlos López Beltrán

Entre la filosofía y la ciencia

Un pequeño retrato de Darwin pende de una tachuela mientras Carlos López afirma que “el mejor paisaje es la Sierra de los Tuxtlas bajo la niebla”, sonríe. Le encantan el cordero y los currys, y es capaz de pasar tres noches en vela escribiendo poesía. “Me apasiona el arte, el pensamiento en torno al arte” dice, aunque también reconoce “para la música siempre he sido medio sordo”. No importa, porque Carlos, doctor en historia y filosofía de la ciencia por la Universidad de Londres, Inglaterra, ha encontrado y tendido puentes entre la filosofía, la ciencia y la literatura. Navega en distintos barcos.

La filosofía, la ciencia y la literatura son para él “hilos de un mismo cordel que se refuerzan. Percibo su movimiento como uno que trata de construir un objeto mediador entre el yo interno, lo que ves y la sociedad; implica la articulación de herramientas útiles y hermosas, no son excluyentes”. Evolución y herencia biológica son conceptos constantes en su obra: “Siempre he pensado que más que elegir los temas, los temas lo eligen a uno”, por eso una de sus más grandes emociones fue descubrir la teoría de la evolución de Darwin, porque entendió la profundidad de la visión del mundo y de la naturaleza que entraña. “La teoría de la evolución de Darwin hace inteligible una orquídea, un ave”. En 1979 era estudiante de biología, tenía 22 años y una crisis vocacional, le interesaba la biología, desde el lado teórico, pero también la literatura y la filosofía. Ese año ganó tres premios en un concurso universitario: segundos lugares en poesía y ensayo, tercero en cuento. Dieciocho años después, en 1997, recibió la Distinción Universidad Nacional a Jóvenes Académicos en el área de Investigación en Humanidades.

“Soy una persona que ha transitado por barreras sociales. Te ven raro, dicen este cuate no es todo filósofo, no es todo científico, no es todo biólogo o poeta. El mundo del conocimiento está estructurado en estancos y pienso que no tenemos que estar divididos de esta manera, se pueden entablar diálogos con gente muy diferente. Entiendo la tradición de cada disciplina, pero también creo que dentro de esa tradición hay una porosidad que permite un cruce natural”. Y entre esos poros está “la filosofía, que es un bicho que se mueve entre los espacios y los puede conectar”.

Hablando de herencia biológica llegamos al genoma humano y su desciframiento. “Es necesario atemperar muchísimo frente al público y los políticos la noción de causa genética, lo que significa la presencia de un gen; se habla del gen de la inteligencia, de la gordura, de esto, de lo otro. Se tiene que atemperar porque este modo de referirse al tema produce efectos nefastos en el imaginario social ya que crea fantasías falsas. Tampoco está claro lo que es posible y lo que no; ¿qué es peligroso?, ¿qué atenta contra las libertades de los individuos?, ¿de qué manera da poder a los gobiernos, a las industrias, a las aseguradoras? Y en tanto, por lo que se vislumbra, sólo algunos tendrán acceso a esta herramienta ¿qué privilegio da a unas clases sociales? Sin duda, la legislación es un área donde hay mucho por hacer”.

“Hay muchas voces que tienen que ser escuchadas, la de los filósofos, los humanistas en general e historiadores de la biología. De estos últimos especialmente porque tienen una visión más ponderada y ven a largo plazo; en cambio en la visión de otras disciplinas hay mucha más inmediatez”.

¿Qué le da sentido a su vida? Ríe y gira su silla casi una vuelta completa. Regresa. “Lo que le da sentido a mi vida es algo que cambia. Tengo dos hijas, de 14 y 16 años, lo que me parece muy emocionante porque he tenido la suerte de estar viviendo su proceso, de ver cómo ven ellas la vida... son dos chavas entusiastas, críticas, divertidas, con quienes puedo conversar, cenar, ir al cine”. Está contento con las cosas que hace: las clases que imparte en la maestría de filosofía de la ciencia en la Facultad de Filosofía y Letras y en el diplomado de divulgación de la ciencia en la UNAM. “Uno sirve como señalador de direcciones sobre el conocimiento. Me veo como alguien que decidió recorrer ciertos caminos y que diría a los jóvenes: miren, por ahí —señala al aire— hay cosas interesantes”.

Personalmente

Lo primero que piensa al oír:

Conocimiento Duda

México Maguey/explosión

Darwin Sutileza

Octavio Paz Una voz que conmueve

El Universo Pasmo

 

Jimena Camacho Torres

En ediciones anteriores
Slide 1

Medicina espacial*

Slide 2

El agente secreto de la evolución

Slide 3

Experimentos con animales, ¿mal necesario?

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