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16 de enero de 2018
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¿Quién es?
Luis Molina Fernández
Foto: Dante Bucio

No. 48 Luis Molina Fernández

EL CORAZÓN es el centro de la vida

A sus 52 años, el cardiólogo y especialista en electrofisiología por el Hospital Saint Eloi de Francia, Luis Gerardo Molina Fernández de Lara, ganador de los premios Ignacio Chávez (1985) y Jorge Rosenkranz de Investigación Clínica (1986), no sólo es reconocido por sus múltiples aportaciones a la ciencia médica sino por su carácter jovial y su perspicacia para tratar un órgano esencial para la vida. Colegas, estudiantes, enfermeras y pacientes lo identifican como el “doctor que anda en patín del diablo”, medio de transporte que a diario lo lleva del Laboratorio de Electrofisiología Clínica y Experimental de la UNAM al área de quirófanos del Hospital General, donde realiza investigación y transmite sus conocimientos a las nuevas generaciones de cardiólogos.

Luis Molina recuerda cómo fue su acercamiento a la ciencia: “A los cuatro años ya abría ranas para averiguar qué tenían dentro. Me interesaban mucho las operaciones. La primera vez que operé un conejo tenía 12 años. Mientras estudiaba la preparatoria fui al Departamento de Fisiología e Investigación de la UNAM y presenté un examen de oposición para ser instructor del Laboratorio de Fisiología. Esto detonó mi pasión por el conocimiento”.

Entrevistado en el Laboratorio de Electrofisiología, proyecto creado por él mismo en abril de este año con apoyo de la UNAM, el Hospital General y la empresa Metronic, el cardiólogo explica: “Más allá de ser una víscera hueca, un músculo cuya característica más importante es que funciona automáticamente, el corazón es el centro de la vida para todas las culturas; una máquina maravillosa. Saber cómo opera es sumamente interesante”.

Fundador de la carrera de ingeniería biomédica en la UNAM y en la Universidad Iberoamericana, considera que la importancia de la cardiología dentro de la ciencia médica es multifactorial, sobre todo ahora que tiende a ser preventiva. “A través de su estudio no nada más se alarga y mejora la vida de muchas personas, también se aporta al progreso de otras ciencias”. Sin embargo, admite que la mayoría de los tratamientos para el corazón son costosos, y “los más beneficiados son las personas mayores con recursos, ya que tan sólo un desfibrilador vale alrededor de 22 mil dólares. Mientras que, por ejemplo, en los Estados Unidos se colocan miles todos los días, en México a lo largo de este año se han puesto sólo 16”.

Miembro titular de las Sociedades de Cardiología de México, España, Francia y Guatemala, hace referencia a esa otra parte del corazón ligada a los sentimientos; “a la trascendencia que tiene en nuestra vida cotidiana que cuando amas a una mujer sientes mariposas en el estómago, le dices que la quieres con todo el corazón y experimentas taquicardia”. Luis Molina reconoce que su oficio le ha permitido salvar vidas al trabajar meticulosamente en un trasplante de corazón o en la instalación de un marcapasos, pero también ha sufrido el dolor por la muerte de algunos de sus pacientes.

“La ciencia —añade— surge de la curiosidad de las personas y la pasión de los científicos por alcanzar verdades y demostrarlas. Gracias al impulso de los investigadores, en México tenemos excelentes institutos, como el de Fisiología Celular, Física, Matemáticas y Nutrición, en donde se orienta hacia la creación y existe un gusto por el conocimiento”.

Actual vicepresidente de la Sociedad Mexicana de Electrofisiología y Estimulación Cardiaca, Luis Molina explica: “Formar parte de una comunidad científica es enriquecedor en todos sentidos. Tienes oportunidad de ser creativo, proponer, comprobar y abrir paso a deliciosos debates. No obstante, resulta imprescindible fomentar la investigación mediante centros de enseñanza como el Laboratorio de Electrofisiología Clínica y Experimental, donde además de donar marcapasos de alta tecnología a pacientes de escasos recursos adiestramos a más de 30 médicos por año e impulsamos el estudio de diversos campos de la electrofisiología”.

Personalmente

Autorretrato: Sensible, tímido, inquieto, necio, metódico. Disfruto mucho la soledad.

Virtud o defecto: Soy gritón, tengo la capacidad de enfurecerme. Creo que tener alguien con quien hablar es más importante que tener alguien a quien dominar.

Lo sublime: Leer a Juan Rulfo y escuchar música. Actualmente escucho música religiosa. También me gustan la ópera y los réquiems.

Anhelos: Que el Laboratorio de Electrofisiología funcione a la perfección. Que se acabe la corrupción en México.

Pasatiempos: Practico tenis y nado. El cine y el teatro me fascinan.

La muerte: El centro de la filosofía. Lo único seguro en esta vida. Miedo: A lo desconocido.

Karla García Ramírez

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