UNAM
21 de octubre de 2018
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¿Quién es?
Jesús Galindo Trejo
Foto: Adrián Bodek

No. 59 Jesús Galindo Trejo

De la física solar a Tonatiuh

En la puerta de su cubículo está escrito Sol, en 17 idiomas autóctonos de México; sobre su escritorio, piedras de diversos tamaños dan cuenta de los lugares arqueológicos donde este especialista ha estado; en la pared, un Sol artesanal rojo y amarillo, saluda a los visitantes; en el pizarrón, el lenguaje astrofísico se mezcla con datos arqueológicos. Es el espacio en el que el doctor Jesús Galindo Trejo, investigador del Instituto de Astronomía de la UNAM (IAUNAM) genera ideas, proyectos y soluciones acerca de la física solar, o respecto a la arqueoastronomía, disciplina en la que se estudia la relación entre los lugares elegidos por los antiguos mexicanos para construir y orientar sus espacios arquitectónicos, con sucesos astronómicos importantes.

A esto último ha dedicado buena parte de su tiempo, acción recompensada con hallazgos importantes, como la alineación entre la ubicación del Sol a las 12 horas durante el solsticio de invierno y el monolito dedicado a Huitzilopochtli, en Malinalco: exactamente a esa hora, los rayos solares lo iluminan, representando el descenso de ese dios al mundo.

El origen de sus incursiones entre las protuberancias y manchas solares, y el observar la alineación de sitios prehispánicos con la salida y puesta del Sol, se remonta a la década de los años setenta, cuando era estudiante de la licenciatura en física y matemáticas en el Instituto Politécnico Nacional. “Es difícil localizar el momento preciso en que me incliné por la astronomía, aunque uno de los principales detonantes fue el haber escuchado, en el Poli, al Doctor Arcadio Poveda dar una plática acerca de las estrellas. Consideré entonces el proyecto de dedicarme a la astronomía. En la UNAM había la posibilidad de entrar a hacer la tesis con un sueldo pequeño a cambio de ser chícharo de un investigador. Le entré y mi tesis la hice sobre el Sol, estrella que como está demasiado cerca, no interesa tanto a los astrónomos, que quieren observar cuerpos alejados. Sin embargo, es el único laboratorio cósmico en el que podemos ver con gran detalle lo que sucede con su evolución y transferir esta información a otras estrellas”.

Ya como investigador titular del IAUNAM, su interés en la arqueoastronomía surgió en 1989, cuando conoció al cronista de Malinalco, quien le señaló que en la historia de ese pueblo había aspectos que podrían estar conectados con la disciplina astronómica. Asimismo, su participación en el proyecto coordinado por la doctora Beatriz de la Fuente, del Instituto de Investigaciones Estéticas, sobre pintura mural prehispánica, lo interesó en la cosmogonía de los antiguos mexicanos. En este proyecto se relacionó con colegas dedicados a las humanidades —lo que fue muy enriquecedor, subraya el especialista—, porque la observación del cielo por los mexicas, mayas, teotihuacanos y otros grupos, obedecía a formas de vida que incluían su relación con la naturaleza, la religión, los ciclos agrícolas y la guerra.

Eso lo ha llevado a acercarse a las 60 lenguas de México, porque de esta manera “se puede penetrar en la mentalidad de aquellos que hace más de 500 años construyeron sociedades y levantaron templos, legados actualmente ignorados por muchos mexicanos”, puntualiza.

De 51 años, padre de María Xóchitl (de 21 años), de Irene Citlalin (de 18) y de Isabel Yollotl (de 15), enfatiza que “el mundo actual es la globalización: uniformiza que todos comamos, pensemos y vistamos igual, y la diversidad cultural tiende a desaparecer. Dentro de esta vorágine, muchos mexicanos son arrastrados y caen. La arqueoastronomía contribuye a rescatar los valores de culturas que están olvidados para regresarlos a la gente; recrea momentos de inspiración cosmogónica con los cuales finalmente se identifica, porque forman parte del legado ancestral”.

Siempre apoyado por su esposa María Esther, el doctor Galindo se desplaza de la física solar a Tonatiuh, proyectando el placer de reconocerse entre el águila, el jaguar y la serpiente.

Personalmente

Música preferida: La barroca, renacentista, medieval, virreinal mexicana y los cantos en náhuatl.

Lecturas preferidas: Sobre la historia de México y las novelas históricas.

Qué le disgusta: Considero vergonzoso que muchos mexicanos no valoren lo propio.

Mayor deseo: Que en nuestro país se haga el esfuerzo por dejar de ser subdesarrollados, ya que contamos con suficientes recursos naturales y humanos.

Norma Ávila Jiménez

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