UNAM
24 de abril de 2018
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¿Quién es?
Alejandro Martínez Mena
Foto: Adrián Bodek

No. 66 Alejandro Martínez Mena

Fotos de todo

Hace 31 años le dieron la llave del Laboratorio de Microcine de la Facultad de Ciencias de la UNAM a un joven estudiante de biología. Hasta la fecha no la ha devuelto y no se le busca por ello. De hecho, desde 1972 dirige dicho laboratorio; se trata del maestro Alejandro Martínez Mena.

Nunca sale de casa sin sus dos cámaras; va con ellas a todas partes y las mantiene listas para captar cualquier imagen que llame su atención. Y cuando digo a todas partes es en serio: al trabajo, al cine, mientras camina, incluso cuando viaja en avión —le encantan las nubes—, o cuando maneja —me enseñó unas fotos que tomó por los espejos retrovisor y laterales de su coche en un alto, la mañana que realizamos esta entrevista.

Ha tomado ya 70 mil fotos. Y lo mismo retrata personas que serpientes, estructuras de piedras que células en plena división. Ahora está muy entusiasmado con un proyecto en el que a partir de algunas imágenes que ha obtenido, se elaborarían telas para ropa y tapicería. De llevarse a cabo y si usáramos las telas, podríamos decir que en nuestra sala impera el estilo tipo fractal y que nuestro pantalón luce un estampado que es un acercamiento al polen de una flor. Para él la imagen más hermosa que ha visto es la de una amiba comiendo, pues se trata de un fenómeno vivo.

“La fotografía científica necesita un toque de sensibilidad para lograr que se vean bonitas algunas cosas que podrían no serlo tanto para algunas personas. Por ejemplo, una tarántula o una disección, si se toman de la manera adecuada pueden ser estéticamente agradables. Hay fotografías que, independientemente de quien las ve, se sabe de qué tratan, y no se puede negar su belleza, su valor estético. La ciencia es un proceso creativo, la fotografía y el cine científicos también. El primer golpe visual es estético, tiene que ser atractivo. La fotografía es un lenguaje y si logro transmitir sentimientos, sensibilidades, la imagen retratada de lo que sea ya valió la pena. El cine y la fotografía tienen mucho que ver con la ciencia porque la mayoría de los investigadores necesitan tomar fotos de sus hallazgos, ya sea para dar cuenta de los mismos a la comunidad de su especialidad o bien para ilustrarlos al público. Cuando empezamos nuestra labor en el Laboratorio, éste era el único lugar que les brindaba un servicio completo de toma, revelado, impresión y ampliación pero, además, como éramos puros estudiantes de tercer semestre de la carrera de biología, entendíamos con toda naturalidad la necesidad del investigador. Es decir, cuando un investigador dice ‘necesito que se vea el núcleo’, tú ya sabes a qué se refiere. Esa fue la mancuerna que hicimos del conocimiento biológico y el fotográfico”.

La fotografía y el cine científicos nos permiten ver lo que no sería posible de otra manera. “Por ejemplo, cuando necesito ver el movimiento de una amiba, el proceso es tan lento que requiero del cine acelerado; cuando quiero ver la división de las células —que es un proceso que dura una media hora—, el cine nos permite reducir ese tiempo a un minuto o medio minuto, y el resultado es espectacular: parece que las células estallan”, dice Martínez Mena.

Con estas técnicas se puede registrar todo: jaguares, mariposas, tortugas, corales, ranas, serpientes, esporas, escamas de peces, neuronas, semillas venenosas, cortezas de árboles, rocas, cualquier tipo de órganos y células.

Hay algo más: “La fotografía y el cine son los mejores testigos de una historia. Y el encanto de esa historia es que tú eres el que la está guardando, tú la viviste y decidiste qué pedacito guardar. Eso depende del ángulo, de la lente, si logras un gran angular o captas un acercamiento; tú eliges a tu narrador, si se trata de un ojo que ve en panorámica o en detalle”.

¿Y cómo describe su director el Laboratorio? “Nosotros decimos que en este laboratorio podemos retratar desde una bacteria hasta un elefante, nada más que al elefante lo suben al laboratorio los investigadores, no nosotros”.

Personalmente

¿Cuál es su gran amor?

La biología. La ciencia.

Jimena Camacho Torres

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