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17 de enero de 2018
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¿Quién es?
María Guadalupe Oliva Martínez
Foto: Adrián Bodek

No. 86 María Guadalupe Oliva Martínez

Las joyas de la biología

Desde la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala, institución donde hace 29 años comenzó su carrera académica, María Guadalupe Oliva Martínez se ha dedicado a la formación de profesionales de la biología y al estudio de las algas continentales, que son organismos microscópicos que se desa­rrollan en ambientes de agua dulce.

Bióloga por vocación, la investigadora originaria de la Ciudad de México recuerda que, gracias a la influencia de su maestra de biología en la secundaria, le nació el amor por esa disciplina.

Se considera universitaria de corazón porque su primer contacto con la UNAM ocurrió durante su estancia en la Escuela Nacional Preparatoria. De ahí se mudó a la Facultad de Ciencias, donde terminó la carrera de biología. Ya en su tesis de licenciatura dejó constancia del tema al cual se dedicaría los siguientes años de su vida académica: las algas, organismos que pueden ser microscópicos o macroscópi­cos y se desarrollan fundamentalmente en ambientes acuáticos. “A esta parte de la biología se le ubica en el término ficología, de la palabra griega Fycos, que quiere decir alga o hierba marina”.

En la FES Iztacala ha sido distinguida con los reconocimientos al Mérito Aca­démico 2005; la Distinción Docente y el Programa de Alta Exigencia Académica 1992-1994 y 1995, entre otros. En la carrera de biología, actualmente imparte asignatu­ras en las que se estudian las bacterias, las algas, los hongos y los líquenes, “que son grupos simples dentro de la escala de todos los productores primarios”. Destaca que la docencia le ha permitido convivir con los jóvenes y comprender muchos aspectos per­sonales, como la relación con sus hijos.

Sus deseos de superación académica la motivaron a cursar la maestría en biología en la Facultad de Ciencias. Desde ese momento inició una nueva etapa en su investigación al estudiar el fitoplancton, comunidad de microalgas que se caracteriza porque sus movimientos se realizan a expensas de los fenómenos físicos del ambiente. “Su estancia en el medio acuático está relacio­nada con el viento y las corrientes. Es decir, siempre se encuentran flotando”. El término alga, explica la ficóloga, es muy amplio. “Por eso las dividimos en microalgas (organismos microscópicos) o macroalgas (que se pueden observar a simple vista)”.

“La investigación del fitoplancton se relaciona con fenómenos muy interesantes: he estudiado, por ejemplo, el florecimiento de un grupo de algas por condiciones am­bientales especiales en el lago cráter Alchi­chica, ubicado entre los límites de Tlaxcala, Puebla y Veracruz. Este es uno de los lagos más profundos de México y tiene condi­ciones físicas, químicas y biológicas muy particulares; sus aguas son cristalinas y se desarrollan especies endémicas”. Durante su trabajo de investigación el color del agua se tornó verde pasto, turbio. La investiga­dora explicó que esto se debió a descargas producidas por los seres humanos, que aumentaron la cantidad de fósforo y nitró­geno, lo cual hizo que algunos organismos se reprodujeran desbocadamente.

La académica universitaria puntualiza que su interés se centra en unas algas que comúnmente reciben el nombre de diato­meas, las cuales se caracterizan por estar conformadas de sílice, y pueden permane­cer millones de años en los sedimentos.

En la actualidad realiza un trabajo in­terdisciplinario que le permite compartir experiencias con sus colegas universitarios en el Instituto de Física y en el Instituto de Biología. Además, es miembro del Proyecto de Limnología Tropical de la FES Iztacala, área de la biología que estudia los aspectos físicos, químicos y biológicos de las aguas continentales. Más allá de las aulas y los laboratorios, la maestra Oliva desarrolla proyectos y propuestas de conservación de manejo del agua en lagos urbanos. En el lago artificial del parque Tezozomoc, en la delegación Azapotzalco de la Ciudad de México, realiza un estudio integral para crear un modelo de recuperación y equili­brio. Con la Secretaría de Ecología del mu­nicipio de Cuautitlán Izcalli colabora en un estudio integral del Lago de Guadalupe.

Personalmente

Gran logro. Mi familia, formada hace más de 30 años, con un esposo, que también es biológo, y dos hijos.

Mayor satisfacción. Hacer mi carrera académica en la UNAM. Estoy orgullosa porque la Univer­sidad me ha dado todo.

Planes. Ahora que los hijos son grandes, dedicarle más tiempo a mi esposo y seguir trabajando en la investigación.

Valores primordiales. Honestidad, respeto, since­ridad, tolerancia y alegría de vivir.

Viajes esperados. Cuba, Grecia, Toledo y Ho­landa.

Maira Pavón

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