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21 de enero de 2018
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Ráfagas

No. 134

Nuevo método para tratar aguas residuales

En el mundo cerca de 2 600 millones de personas (42% de la población del planeta) carecen de servicios sanitarios y en México el 63.3% de la población rural no cuenta con ellos. Las aguas residuales contaminan el medio ambiente, en especial las fuentes de agua dulce, y provocan enfermedades. Con el objetivo de mejorar esta situación, el Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (CIIDIR), del Instituto Politécnico Nacional, Unidad Durango, desarrolló un sistema para recolectar, tratar, depurar y reutilizar las aguas residuales de viviendas sin drenaje. Se trata del Prototipo para el Tratamiento de Aguas Residuales Domésticas, PROTRADER, sistema que recolecta y trata por separado las aguas grises (las que contienen residuos de jabón, detergentes y grasas) de las negras (las que provienen de un sanitario). Las aguas grises son conducidas a un tanque sedimentador y las negras a un reactor anaerobio, donde se degrada la materia orgánica. Después de 30 días, el agua resultante de ambos tanques se mezcla y descarga en una zanja de ocho o 10 metros, con una profundidad de 60 centímetros. Para evitar que el líquido se filtre a la tierra, la zanja se impermeabiliza con una membrana de plástico parecida a la que se usa en los invernaderos. En la zanja hay un filtro de tres capas de materiales diferentes: una de entre 15 y 20 centímetros de arena cribada (arena pasada por una malla que extrae los granos más gruesos), otra de 25 centímetros de grava, tezontle y pedacería de ladrillo de entre cuatro y siete centímetros de diámetro, y finalmente una capa de 20 centímetros de arena. Luego de pasar por el filtro, el agua llega a un tanque de almacenamiento, donde puede ser utilizada para regar plantas y cultivos. Juan Manuel Vigueras Cortés, director del proyecto, dice que este sistema de depuración es semejante al de algunos humedales.

El agua que se obtiene del filtro cumple con la Norma Oficial Mexicana que establece los límites máximos permisibles de contaminantes para las aguas residuales tratadas que se reutilizan en servicios a la población. El prototipo fue utilizado por primera vez en el poblado de San Juan de Mochis, Durango, con excelentes resultados. En los próximos meses se instalará este sistema en varias comunidades de Zacatecas.

Agua en la Luna

La NASA confirmó que existen cantidades importantes de agua en la superficie lunar, como se sospechaba desde hace 10 años. La confirmación abre un nuevo capítulo en nuestra comprensión de la Luna, nuestro vecino más cercano y el mejor conocido del Sistema Solar que, sin embargo, sigue guardando misterios.

Este descubrimiento es resultado de la misión LCROSS, diseñada para transportar un cohete Centauro (de 2 200 kilos de peso) al polo sur lunar y hacerlo estrellarse en el cráter Cabeus, que se encuentra permanentemente en la sombra. Los científicos esperaban que se formara una columna de polvo y rocas de cerca de 10 kilómetros de altura. La columna resultó ser más pequeña, de cerca de 1.6 kilómetros, pero bastó para analizarla con la sonda LCROSS. Un instrumento de la nave detectó hielo y vapor de agua. Otro instrumento identificó moléculas de OH (oxígeno e hidrógeno) que se forman cuando las moléculas de agua se rompen en presencia de luz solar.

La superficie de la Luna es más árida que cualquier desierto terrestre. Pero se sospechaba que en las regiones a las que no llega la luz del Sol podía haber grandes depósitos de agua en forma de hielo. La sonda india Chandrayaan, que llegó a la Luna en noviembre de 2008, encontró delgadísimas capas de agua alrededor de las partículas que forman el suelo lunar.

El agua lunar puede ser muy útil para enviar misiones tripuladas a nuestro satélite. Y no sólo para beber, también como fuente de oxígeno para respirar e hidrógeno para usar como combustible. En el sitio web de la misión LCROSS puedes encontrar fotografías y videos de la superficie lunar. También encontrarás información en www. facebook.com/pages/LCROSS-Lunar- Impactor-Mission/154478180006.

La deforestación destruyó a los nazca

La cultura nazca, famosa por sus monumentales trazos en el suelo que se ven mejor desde el aire, pudo contribuir a su propia destrucción, según una investigación encabezada por David Beresford-Jones, del Instituto de Investigación Arqueológica de la Universidad de Cambridge.

Nazca fue una civilización indígena preincaica que se desarrolló en la provincia del Nazca, Perú, y que desapareció en el siglo VI.

La investigación, publicada en la revista Nature en noviembre de 2009, muestra mediante simulaciones que las lluvias e inundaciones que resultaron del fenómeno meteorológico conocido como El niño, podrían haber dañado el complejo sistema de canales creados por los nazca para irrigar sus cultivos. Esto seguramente sucedió más de una vez, ya que El niño es un fenómeno periódico, pero según esta investigación uno de los eventos fue devastador tanto por su intensidad como porque los nazca habían talado los bosques en toda la región, eliminando el complejo sistema de raíces que mantenía firme el suelo de los valles. "Al llegar El niño, se llevó consigo el suelo de la planicie por no haber bosque que lo afianzara. La erosión volvió inservibles los sistemas de irrigación", explica Beresford-Jones.

Para respaldar esta hipótesis, Alex Chepstow-Lusty, paleoecólogo del Instituto Francés de Estudios Andinos, analizó muestras de polen fósil de uno de los valles. Encontró que los vestigios más antiguos, a cerca de 1.5 metros de profundidad, correspondían a árboles como el huarango. Las muestras posteriores provenían de plantas de cultivo (como maíz y algodón). Alrededor del año 500 d. C. se registró un cambio drástico: los sembradíos desaparecieron y fueron remplazados por hierbas que crecen en ambientes muy salinos. Finalmente, en las capas más recientes, se encuentran pocas evidencias de vida: la región se había transformado en un desierto.

El huarango, Prosopis pallida, es una leguminosa nativa de la región andina, un árbol que tuvo una enorme importancia para los grupos étnicos de la zona. Sus raíces pueden penetrar varios metros en el subsuelo hasta encontrar agua, sus hojas al caer fertilizan el suelo y su fruto puede secarse y molerse para hacer harina o comerse fresco, o bien usarse como leña. Pero todo parece indicar que los nazca lo talaron hasta que desapareció de la zona, para poner en su lugar canales y cultivos diversos. Este sistema funcionó bien, hasta que llegó un año particularmente difícil.

Estudiar larvas para conservar peces

Los océanos albergan un gran número de especies de peces de importancia biológica y económica. Para explotar este recurso de manera sustentable, investigadores del Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) llevan a cabo un estudio sobre las primeras etapas de vida de ciertos peces de la región del Caribe mexicano.

La mayoría de los peces marinos nacen de huevos y después pasan por una serie de estados conocidos como etapa larval antes de alcanzar la edad adulta. Poco sabemos de estas primeras etapas de vida de los peces porque resulta difícil identificarlas utilizando únicamente sus características externas. Como sucede con las orugas y las mariposas, las larvas no se parecen a los adultos. Sólo han sido descritas las larvas y huevos del 15% de las más de 30 000 especies de peces que conocemos.

Si pretendemos conservar una especie es de suma importancia saber dónde pasa las distintas etapas de su ciclo de vida. Pero algunas larvas pueden ser transportadas grandes distancias por las corrientes marinas, llegando incluso a atravesar océanos. En marzo de 2006 y en enero de 2007 se llevaron a cabo dos expediciones oceanográficas a bordo del buque estadounidense Gordon Gunter, de la NOAA. Los expedicionarios recolectaron muestras de huevos y larvas de peces en aguas oceánicas y en varias localidades de las costas de Quintana Roo, y analizaron las condiciones oceanográficas a lo largo del Caribe mexicano. Posteriormente, se comparó el material genético de los especímenes recolectados con el de peces adultos para poder relacionarlos. De acuerdo con Lourdes Vásquez Yeomans, de ECOSUR, responsable por México del proyecto binacional, como resultado de esta investigación se obtendrán datos sobre la ubicación de las áreas de desove y de crianza (dónde se refugian y alimentan las larvas). Con esta información se podrán establecer políticas para conservar ecosistemas costeros y preservar muchas especies de peces de importancia ecológica y económica, como mero, pargo, abadejo, cabrilla, cherna, rubia, boquinete, barracuda y pez vela.

La biodiversidad previene infecciones

Investigadores de la Universidad de Vermont realizaron un estudio publicado en la revista BioScience en diciembre de 2009, que sugiere que existe una relación entre la desaparición de especies y la destrucción de sus hábitats, y el riesgo de contraer enfermedades infecciosas.

Joe Roman, coautor de la investigación, asegura que actualmente muchas enfermedades están emergiendo y otras consideradas como locales ahora son una amenaza global. No es la primera vez que hemos tenido que enfrentar el surgimiento de nuevas enfermedades mientras que otras disminuyen, lo que se conoce como transición epidemiológica. Durante la Revolución Industrial en algunos lugares disminuyeron las enfermedades infecciosas, pero aumentaron otras como el cáncer y las alergias.

Para llevar a cabo esta investigación, Roman reunió un equipo de científicos que revisaron estudios acerca de una serie de enfermedades, como el virus del Nilo Occidental y la malaria, y mostraron que en muchos casos el surgimiento o resurgimiento de estas enfermedades está relacionado con la pérdida de la biodiversidad. Uno de los estudios que examinaron fue una investigación realizada en 2006 en el Perú amazónico. Fue la primera vez que se demostró que la malaria puede aumentar como resultado de la deforestación. Aunque los mecanismos son complejos, parece ser que a menor diversidad de árboles, mayor densidad de mosquitos Anopheles darlingi, que transmiten la malaria.

También se analizó el caso del mal de Lyme, que se transmite por picadura de garrapatas infectadas por la bacteria Borrelia burgdorferi. Las garrapatas adquieren la bacteria cuando chupan la sangre de animales infectados. Históricamente, la enfermedad de Lyme era muy rara, ya que las garrapatas se alimentaban de una enorme variedad de mamíferos que no son hospederos de la bacteria. Pero al fragmentarse los bosques, las poblaciones de unas especies se reducen y las de otras aumentan drásticamente. Éste es el caso del ratón de pies blancos, transmisor por excelencia de la bacteria.

"No estamos diciendo que la pérdida de biodiversidad sea el principal impulsor de todas estas enfermedades emergentes", dice Romano, "pero al parecer sí desempeña un papel importante."

 

Martha Duhne

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