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17 de diciembre de 2018
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Ráfagas

No. 14

Y llegaron las aguas

A principios del pasado mes de octubre, los estados de Puebla, Veracruz, Hidalgo y Tabasco se vieron severamente afectados por lluvias tan intensas que dejaron tras de sí cientos de muertos, miles de damnificados e incuantificables daños materiales. ¿A qué se debieron tan devastadores efectos? El doctor Carlos Escalante Sandoval, especialista hidráulico del Posgrado de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, responde: “Se trata de un evento extremo que, independientemente de su magnitud, tuvo tal impacto debido a la deforestación, el cambio en el uso del suelo y los asentamientos humanos en lugares de alto riesgo”. Y es que al escasear o de plano no haber vegetación, no existe retención del agua y si, además, el suelo se encuentra saturado por precipitaciones pluviales previas, sobreviene el escurrimiento superficial que puede derivar en inundación.

Asimismo, existen comunidades asentadas en zonas de alto riesgo como las localizadas a las groorillas de cerros desprovistos de vegetación en donde el suelo se erosiona y al caer una lluvia intensa se producen aludes, como sucedió en Teziutlán, Puebla. Por otra parte, hay comunidades establecidas en los lechos de los ríos por donde, al presentarse precipitaciones pluviales, el agua sigue naturalmente el curso de los mismos.

A decir del doctor Escalante, fenómenos meteorológicos extremos como el de octubre pasado son difíciles de predecir, pues se trabaja con variables aleatorias que están regidas por la ley de la probabilidad y se basan en los registros históricos de precipitaciones; en pocas palabras, el fenómeno puede presentarse o no como se espera de acuerdo con los datos estadísticos disponibles. Tal es el caso de Hidalgo, donde nunca antes se había registrado esa cantidad de lluvia: en tan sólo tres días cayó la cantidad de lluvia que suele registrarse en la entidad a lo largo de un año.

Por ello, comenta el experto hidráulico, en el Posgrado de la Facultad de Ingeniería “estamos desarrollando un modelo matemático para reducir tal incertidumbre desde el punto de vista estadístico y así estar en condiciones de realizar pronósticos lo más acertados posibles”. Pero además es necesario realizar un mayor esfuerzo para establecer cuáles son las zonas de alto riesgo en el país y advertir de ello a los habitantes de la mismas y a las autoridades de protección civil.

Aumenta agujero en la capa de ozono

De acuerdo con el Jornal do Brasil, investigadores de la Universidad de Magallanes, que se ubica en Punta Arenas, en el extremo sur de Chile, el agujero en la capa de ozono sobre la Antártida volvió a aumentar de tamaño, alcanzando un área que se extiende sobre las provincias chilenas de Magallanes y Aysén, a 1 700 kilómetros al sur de la ciudad de Santiago. La capa de ozono, que se localiza en la estratosfera (entre los 11 y los 40 kilómetros de altura) y protege a la Tierra de la radiación ultravioleta del Sol, comenzó a deteriorarse en la década de los años setenta debido al uso indiscriminado de compuestos a base de clorofluorocarbonos (CFCs), utilizados principalmente en sistemas de refrigeración y en los aerosoles. Los rayos ultravioletas solares tienen efectos acumulativos y provocan desde irritación en la piel hasta daños en el sistema inmunológico. De acuerdo con los científicos chilenos, a finales de noviembre pasado, el espesor de la capa de ozono, que es de 300 unidades dobson en promedio (parámetro de medición del gro sor de la capa de ozono de uso generalizado entre meteorólogos), cayó hasta llegar a un registro entre las 180 y las 200 unidades dobson. El límite aceptable para la salud humana es de 220 unidades dobson. Con todo y que acuerdos internacionales como el Protocolo de Montreal restringen el uso de CFCs en el mundo, muchos países continúan usando dichos productos, cuyos efectos se agravan especialmente en esta época del año, cuando en el hemisferio austral es primavera y la luz solar favorece las reacciones fotoquímicas que dañan la capa de ozono.

Vehículos Alcoholizados

No es ninguna broma. Se trata de algo muy serio en países como Estados Unidos, Brasil, Canadá y, ahora, México. Desde el año pasado circulan por las calles de Guadalajara automóviles que utilizan como combustible una mezcla de etanol (alcohol etílico) y gasolina. Los vehículos forman parte de las flotillas del gobierno de Jalisco y la Universidad de Guadalajara (U. de G.) y participan en un programa cuyo objetivo es demostrar la viabilidad del uso de dicho combustible para reducir la emisión de contaminantes. El programa se puso en marcha a principios de 1999, cuando el gobierno de Jalisco encomendó al Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingeniería de la Universidad de Guadalajara la realización de un estudio para conocer su viabilidad. El resultado: 3 500 autos “alcoholizados” en circulación por las calles de esa ciudad.

El único inconveniente hasta ahora es el hecho de que el etanol es un compuesto importado. Sin embargo, en la U. de G., un grupo de biotecnología trabaja en la creación de una planta piloto para la producción de etanol, la cual quedaría concluida a principios de este año. Así, más allá del beneficio ambiental, esta aplicación de la ciencia en la tecnología, proporcionaría un provecho económico, pues reactivaría la producción de caña, de donde se extrae el etanol. Por lo pronto, algunos ingenios del estado de Jalisco y de Veracruz han mostrado interés por fabricar este combustible.

¿Dónde quedó el agua lunar?

El 31 de julio de 1999, la sonda espacial Lunar Prospector se estrelló, por decisión de sus controladores al término de la misión, en el interior de un oscuro cráter cerca del polo sur de la Luna. La esperanza de los investigadores que dirigieron este esfuerzo destinado a corroborar la presencia de agua en nuestro único satélite, fue que el choque liberara material del suelo lunar que pudiera ser visto desde la Tierra y eventualmente confirmara, en forma definitiva, que hay agua en la Luna. Sin embargo, no se detectó nada de polvo ni mucho menos presencia de vapor de agua. De cualquier manera los investigadores no han desistido y continúan analizando los datos enviados por el Telescopio Espacial Hubble así como de otros instrumentos de observación que pudieran haber registrado emisiones de vapor de agua al momento de la colisión del Prospector. Cabe recordar que la sonda Lunar Prospector, lanzada por la NASA a finales de 1997, presentó en sus instrumentos, en 1998, una serie de datos que los investigadores interpretaron como la probable existencia de agua congelada en el polo sur lunar, precisamente en el fondo del cráter donde el aparato se estrelló.

Terapia genética para reparar corazones

La inyección directa al corazón de genes que controlan el desarrollo de las arterias en el cuerpo humano podría ser la cura definitiva a muchos de los problemas de salud asociados con el taponamiento de los delgados vasos que alimentan de sangre al músculo cardíaco. Actualmente, la ciencia médica cuenta con la cirugía para hacer “puentes” entre arterias obstruidas en ese órgano vital, o con la angioplastía (técnica que consiste en “limpiar la tubería” introduciendo diminutos globos de plástico desinflados al interior de los conductos ocluídos para luego inflarlos y reestablecer el flujo sanguíneo). Sin embargo, ambos tratamientos aportan beneficio temporal a los enfermos y pronto hay que repetir el procedimiento cada vez con menos resultados.

Ahora, a partir de estudios clínicos que se llevan a cabo en al menos 50 centros hospitalarios de los Estados Unidos con un total de mil voluntarios, investigadores biomédicos de ese país experimentan inyectando genes que controlan los factores de crecimiento de las arterias, copiando el procedimiento normal de nuestro organismo que se “autorepara”, aunque en forma lenta, y que en el corazón recibe el nombre de “angiogénesis”. La angiogénesis natural no ocurre con la velocidad necesaria como para evitar que el enfermo muera de insuficiencia cardíaca, es así que los investigadores buscan acelerar el proceso con la inyección de los genes que lo regulan, sea introduciéndolos mediante un virus, generando así una “infección benéfica”; aplicándolos como ADN “desnudo” o empleando la proteína que este gene codifica y que sirve para restaurar el flujo sanguíneo en el corazón mediante nuevas arterias. La ventaja de inyectar el gen en lugar de la proteína es que el proceso se mantendrá indefinidamente en el primer caso, mientras que en la segunda opción el paciente tendrá que visitar a su médico cada determinado tiempo para que se le apliquen nuevas inyecciones y la regeneración arterial no se detenga.

En la mayoría de los enfermos tratados con la angiogénesis inducida por terapia genética, los resultados han sido prometedores: algunos pacientes se quejan menos de dolor en el pecho (angina) y son capaces de reintegrarse a muchas de sus actividades normales. Con todo, los investigadores aún no han podido constatar, con los actuales sistemas de visualización para diagnóstico (tomografías), la presencia de vasos arteriales nuevos en los corazones enfermos. Así, los especialistas que trabajan en forma pionera con esta nueva técnica esperan contar con mejores instrumentos de análisis en el futuro para certificar, sin lugar a dudas, que la terapia genética realmente puede “reparar” un corazón dañado. Mientras tanto, muchos hombres y mujeres recobran la esperanza, precisamente en el país donde la muerte por dolencias cardíacas tiene una de las incidencias más altas del mundo.

Hacia el origen del maíz

No hace mucho tiempo en cuevas de Coxcatlán, Puebla y Ticuman, Morelos se hallaron restos arqueológicos entre los que había diversos utensilios, flores, frutos, pastos, frijoles y granos de maíz. Independientemente de la importancia antropológica del hallazgo en su conjunto, en lo que respecta al frijol y al maíz su análisis permitiría un mayor acercamiento al origen y dinámica de la agricultura mesoamericana. Asimismo se podrá saber, mediante la comparación entre los especímenes encontrados y los de hoy, si esas plantas son el resultado de alguna domesticación o manipulación genética empírica. Además, será posible transferir genes de importancia agronómica de las plantas halladas a otras plantas de la misma o de diferentes especies con fines de mejoramiento genético.

En todo lo anterior trabaja un grupo multidisciplinario, integrado por investigadores de la Universidad Autónoma de Chapingo, la UNAM, así como del Instituto Nacional de Antropología e Historia y el Centro de Investigación y Estudios Avanzados, Unidad Irapuato.

Para llevar a cabo tales investigaciones, los científicos mexicanos se han valido, entre otras técnicas, de la ingeniería genética, a fin de obtener y analizar el ADN de dichos vegetales. Asimismo, han recurrido a investigadores de Israel y Alemania con experiencia en el análisis de granos de maíz con siete mil años de antigüedad.

Cuidado con el plomo

La advertencia viene a cuento porque el plomo es un metal tóxico que afecta el desarrollo y crecimiento del sistema nervioso central de los organismos jóvenes y altera el funcionamiento de los organismos adultos. Las manifestaciones más frecuentes debidas a la intoxicación por plomo van desde mareos, vómitos y convulsiones hasta desórdenes en la conducta y la disminución de la capacidad de aprendizaje y memoria.  Dos investigadores de la UNAM, Alfonso Escobar, del Instituto de Investigaciones Biomédicas y Adriana Silva, de la Facultad de Psicología, han estudiado tales efectos en ratas recién nacidas de ambos sexos cuyas madres habían ingerido agua con plomo antes y después del embarazo. De esta manera, los roedores neonatos ingirieron plomo a través de la leche materna y, a partir del día 25 después de su nacimiento, directamente del agua.

Para llevar a cabo esta investigación se utilizó un grupo testigo con las mismas características del grupo experimental. Las ratas de ambos grupos fueron entrenadas para salir de un estanque de agua por medio del uso de una escalera y caminar por una cuerda suspendida en el aire. Todas ellas fueron capaces de nadar en línea recta sin ahogarse, localizar la escalera y subir hasta la cuerda para recorrerla. Sin embargo, las ratas del grupo experimental tardaron un poco más en realizar la prueba. Escobar y Silva atribuyen este hecho no a problemas en la actividad motora, sino a dificultades en el proceso de aprendizaje, pues el mayor tiempo empleado por los roedores experimentales no radicó en su velocidad de nado, sino en el lapso requerido para encontrar la escalera, tarea en la cual participan la memoria y el aprendizaje.

Asimismo, se observó que las ratas expuestas al plomo presentaban alteraciones en el crecimiento y el desarrollo general del sistema nervioso central, lo cual se manifiesta en deficiencias al recibir e integrar la información. Además, se observaron alteraciones en la conducta maternal pues las madres intoxicadas con plomo descuidaron a su camada, lo cual redundó en un aumento en la mortalidad, e incluso algunas de ellas sacrificaron a sus crías y las engulleron.

 

Martha Duhne

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