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30 de agosto de 2014
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Ráfagas

No. 150

Posible precursor de la materia orgánica

De acuerdo con investigadores del Instituto Carnegie de Washington, el formaldehído,CH2O, sustancia muy común en el Universo, es probablemente la fuente de los compuestos orgánicos del Sistema Solar. En las primeras etapas de formación de la parte interna del Sistema Solar (desde el Sol hasta el cinturón de asteroides, entre Marte y Júpiter) la mayor parte del carbono y el agua que no se encontraban atrapados en compuestos primitivos se disipó en el espacio. George Cody, Conel Alexander y un equipo de científicos del Laboratorio Lawrence Berkeley y de la NASA, realizaron experimentos para reproducir, a partir de formaldehído, el tipo de materia orgánica que se encuentra en los objetos del Sistema Solar. Descubrieron que la materia orgánica que sintetizaron a partir del formaldehído es muy similar a la que se encuentra en las condritas carbonáceas, meteoritos rocosos ricos en compuestos orgánicos, así como en partículas de polvo interplanetario que muy probablemente se originaron en cometas y asteroides. El mismo tipo de materia orgánica se ha detectado también en las muestras de polvo del cometa 81P/Wild 2 que recolectó la sonda espacial Stardust de la NASA. Estos resultados se publicaron en abril en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. George Cody dijo que "nuestra existencia en este planeta podría deberse al formaldehído interestelar, y lo irónico es que el formaldehído es venenoso para la vida en la Tierra".

Los manglares, ecosistemas clave

Los manglares capturan más carbono que casi cualquier otro tipo de bosque del planeta según un estudio realizado por un grupo de científicos del Servicio Forestal de Estados Unidos, la Universidad de Helsinki y el Centro de Investigación Forestal Internacional. Los investigadores examinaron el contenido de carbono de 25 bosques de manglar de la región del Indo-Pacífico y descubrieron que estos bosques guardan hasta cuatro veces más carbono que otros bosques tropicales. La capacidad de los árboles de mangle para almacenar grandes cantidades de carbono puede deberse, en parte, a los suelos en que crecen, que son muy ricos en materia orgánica. El carbono que se encontró en los sedimentos de los manglares fue en promedio cinco veces mayor que el de los bosques terrestres, tanto templados como tropicales. El complejo sistema de raíces de los manglares, que anclan la planta a los sedimentos, detiene la fuerza de las olas, lo que favorece la sedimentación. La escasez de oxígeno reduce la velocidad de descomposición, lo que permite que el carbono se acumule en el suelo. De hecho, en los manglares se encuentra más carbono en el suelo que en la combinación de biomasa y suelo en los bosques tropicales. Esta información sugiere que los manglares pueden desempeñar un papel muy importante en el manejo del cambio climático. El carbón y los derivados del petróleo contribuyen más que ninguna otra fuente de energía a la acumulación de gases de efec- to invernadero en la atmósfera, pero también contribuye a la destrucción de grandes extensiones de bosques y manglares. En fechas recientes, los bosques de manglar han sufrido una rápida deforestación: su superficie ha disminuido entre 30 y 50% en los últimos 50 años. La tala de manglares genera el 10% de las emisiones de carbono por año a nivel mundial, de acuerdo con el estudio, publicado en abril en la revista Nature Geoscience. "Cuando hicimos los cálculos, nos sorprendió ver cuánto carbono se desprende al talar un manglar", dice Dan Donato, investigador principal de este estudio. Esto sugiere que reducir la tasa de destrucción de los manglares puede ayudar a mitigar el cambio climático.

Tabaquismo y adolescencia

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, el cigarro es la causa de muerte de la mitad de las personas que fuman toda la vida, y la mitad de estos morirán entre los 35 y los 69 años de edad. El hábito del tabaquismo empieza, en la inmensa mayoría de los casos, durante la adolescencia, y más del 80% de los fumadores adultos ya habían desarrollado la adicción antes de los 18 años. Existen estudios que relacionan el hábito del tabaquismo con déficit de atención y memoria en adultos, pero no específicamente en adolescentes. Un equipo de científicos de la Universidad de California, en Los Ángeles, ha comparado el funcionamiento cerebral de adolescentes fumadores y no fumadores, con especial atención en la corteza prefrontal, área del cerebro encargada de tomar decisiones y guiar la conducta hacia nuestros objetivos. Es una región del cerebro que aun está desarrollándose en la adolescencia. En el estudio, pidieron a 25 fumadores y 25 no fumadores de entre 15 y 21 años que realizaran una prueba que consistía en apretar un botón inmediatamente después de ver aparecer una flecha en una pantalla, a menos que se oyera cierto sonido. Esta tarea se diseñó para medir la capacidad de inhibir acciones. Previamente los científicos habían medido el nivel de dependencia al tabaco de los participantes, registrando cuántos cigarros fumaban al día y a qué hora empezaban a fumar. Durante la prueba se registró la actividad cerebral por medio de imágenes de resonancia magnética funcional. Los resultados de la prueba fueron similares en ambos grupos, pero entre más cigarros fumaban los participantes, menos actividad se registraba en la corteza prefrontal. La escasa diferencia en los resultados de la prueba sugiere a los investigadores que otras áreas del cerebro intervienen para compensar la falta de actividad en la corteza prefrontal y así mantener la respuesta motora de los que más fuman. El estudio, publicado en la revista Neuropsychopharmacology en el mes de marzo, concluye que el tabaquismo durante el periodo crítico de la adolescencia, durante el cual la corteza prefrontal sigue desarrollándose, podría influir en el desarrollo del cerebro y afectar las funciones de esta región.

Biocombustibles espinosos

Las plantas de agave podrían ser una fuente importante de biocombustibles de acuerdo con varios artículos publicados en febrero en la revista Global Change Biology- Bioenergy. Los cultivos de agave producen altos rendimientos aun en situaciones extremas de temperatura, sequía y exceso de bióxido de carbono. México tiene cerca de 80 millones de hectáreas de zonas áridas y semiáridas, en las cuales se podrían producir 5 600 millones de toneladas de biomasa seca de agave, dice Arturo Vélez, director del Proyecto Agave, iniciativa que busca potenciar la producción de biocombustibles de esta planta en México. Esto bastaría para satisfacer la demanda total de combustibles para el transporte en Estados Unidos. En México se usan diferentes variedades de agave para producir bebidas como el tequila y el bacanora (licor destilado de alta graduación alcohólica parecido al mezcal, pero elaborado con la especie Agave angustifolia), y para obtener fibra de henequén, pero en algunos casos se desperdicia hasta el 80% de la biomasa de las plantas. "Estaríamos aprovechando los desperdicios de una industria que ya está instalada", comentó Felipe Barahona, del Centro de Investigación Científica de Yucatán y coautor de uno de los artículos. "El agave se puede utilizar porque ya se está produciendo, mientras que para obtener aceite de la jatrofa o etanol de caña tendríamos que cultivarlos". No obstante, Martín Esqueda, del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo en México, quien está colaborando con la Universidad de Sonora en un proyecto de producción de bioenergía en zonas áridas, advirtió que el agave debe aprovecharse de forma sostenible para evitar la sobreexplotación de las poblaciones silvestres. Esto ya ha ocurrido con la especie Agave angustifolia.

El dragón olmeca

La figura de un animal que combina rasgos de serpiente, jaguar y ave ha sido localizada en sitios arqueológicos de Veracruz, Guerrero y Morelos, en imágenes talladas en piedra, pinturas en piezas de cerámica y esculturas de barro según arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Estas representaciones tienen rasgos característicos de la cultura olmeca, como el tipo de ceja en forma de llama y la cruz olmeca o de San Andrés en el ojo o en el torso del animal, explicó la arqueóloga Carolina Meza Rodríguez, responsable de las excavaciones en el sitio de Chalcatzingo, Morelos, donde se han hecho numerosos hallazgos de esta figura. De la boca de este ser fantástico, que los arqueólogos han apodado dragón olmeca, salen unas vírgulas, o signos en forma de comas, que podrían representar palabras o nubes, aunque también podría tratarse de algún tipo de vaho que el animal lanza para hacer llover o fertilizar la tierra. Chalcatzingo se localiza a 40 minutos al oriente de Cuautla y se considera como un santuario. Giselle Canto Aguilar y Víctor Castro Mendoza, del INAH-Morelos, han encontrado imágenes similares en el sitio morelense de Zazacatla. Ahí las representaciones del dragón se encuentran en entradas de cuevas y parecen estar relacionadas con símbolos de poder de la cultura olmeca. En algunos casos, el cuerpo del dragón se ve seccionado y distribuido por toda la cueva, de manera que ésta se convierte en el dragón. Las imágenes de estos sitios arqueológicos se parecen más a un dragón que algunas de las representaciones orientales y de Europa medieval. La de Chalcatzingo, que los arqueólogos llaman "la figura de la creación", es una serpiente voladora con rostro de águila, alas y la cruz de San Andrés en el torso, imagen que concuerda totalmente con la idea que tenemos de los dragones. Sin embargo, las deidades olmecas están relacionadas con el agua y la tierra, no con el fuego como los dragones europeos. Meza opina que podría existir una relación ente este animal mitológico y Quetzalcóatl, deidad que apareció muchos años después, aunque falta información arqueológica que los una directamente.

 

Martha Duhne

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