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25 de abril de 2018
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Ráfagas

No. 163

Aprueban en México Ley General de Cambio Climático

México ocupa el 13º lugar mundial por sus emisiones de gases de efecto invernadero, o GEI, lo que representa el 1.6% del total de las emisiones mundiales que han contribuido a que la temperatura media anual se haya elevado 0.6° C en promedio en todo el país.

En el mes de abril el Senado de la República aprobó la Ley General de Cambio Climático con el objetivo de establecer un marco jurídico que regule las políticas públicas de adaptación al cambio climático y mitigación de sus efectos. México y el Reino Unido son los dos únicos países que han aprobado legislaciones específicas sobre el cambio climático.

Si la temperatura media del planeta aumenta 2º C se producirían cambios ambientales, sociales y económicos estrechamente vinculados. Algunos de los cambios previstos para nuestro país son: incremento del número y la intensidad de ciclones tropicales y huracanes; reducción de la precipitación en las regiones del noroeste, Pacífico norte, cuencas centrales y Valle de México; descenso de la actividad agrícola, particularmente la de temporal; aumento de incendios forestales que podrían afectar las actividades silvícolas, y disminución de la producción pesquera si las especies comerciales emigran a zonas más templadas. También podría aumentar el índice de pobreza por la disminución de la producción de alimentos y el desplazamiento de poblaciones a zonas no afectadas por desastres naturales asociados al cambio climático.

Por sus efectos adversos previsibles, el cambio climático trasciende la esfera de lo ambiental y representa una amenaza creciente para todos los seres vivos. La nueva ley considera que el cambio climático es un problema de seguridad estratégica nacional y mundial, por lo que es urgente incrementar los esfuerzos de mitigación y reducción de emisiones de GEI, así como desarrollar capacidades de adaptación ante los impactos adversos previsibles.

Como parte de la nueva ley, se crea el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, cuyo titular y seis consejeros representantes de la comunidad científica, académica o técnica, formarán la Coordinación de Evaluación para valorar periódicamente la política nacional del cambio climático y proponer ajustes.

Se establece también un Registro Nacional de Emisiones, que reunirá informes anuales de emisiones de las industrias y actividades que producen GEI. Actualmente, las fuentes de emisión en orden de importancia son: producción y uso de energía, incluido el transporte (60.7%); desechos, cambio de uso de suelo y silvicultura, procesos industriales y agricultura. En los últimos 20 años la producción de GEI casi se duplicó.

En el registro se tomarán en cuenta las emisiones por deforestación y degradación (tercera fuente del país). La ley exige que la tasa de deforestación se reduzca a 0 para el año 2018 y que se ofrezcan incentivos para mejorar las condiciones de vida de los cerca de 12 millones de personas que habitan en las zonas boscosas. En la Ley General de Cambio Climático, México se compromete a reducir sus emisiones en un 30% para el año 2020 y 50% para 2050; y se estipula que para 2024 el 35% de la electricidad del país deberá provenir de fuentes renovables.

A pesar del optimismo que ha generado esta ley, algunos expertos opinan que vamos a enfrentar obstáculos parecidos a los de los esfuerzos internacionales. “Somos muy buenos para hacer leyes, el problema es hacerlas cumplir”, opinó Juan Bezaury, experto en políticas ambientales de Conservación Internacional. Por ejemplo, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), perdemos 155 000 hectáreas de cubierta vegetal por año. Y la nueva la ley tiene el objetivo de eliminar totalmente la deforestación en seis años.

Encuentran el calendario maya más antiguo

William Saturno de la Universidad de Boston y David Stuard de la Universidad de Texas dieron a conocer el hallazgo de un habitáculo localizado a un metro de profundidad en las ruinas mayas de Xultún, Guatemala. La pequeña habitación tiene las paredes y el techo decorados con pinturas y un calendario. En los resultados de la investigación, publicados en la revista Science, los científicos informan que el cuarto fue construido en el siglo IX, por lo que el calendario que contiene es el más antiguo conocido hasta la fecha.

Las ruinas de Xultún fueron descubiertas en 1912. En los años 20 y luego en los 70 se elaboraron mapas y se describieron características importantes, como una pirámide de más de 35 metros. Empero, faltaba estudiar muchas estructuras de los más de 30 kilómetros cuadrados de extensión que tiene el sitio. En 2005, William Saturno descubrió los murales mayas más antiguos conocidos hasta entonces en las ruinas de San Bartolo, a pocos kilómetros de Xultún. En 2010 Stuard, alumno de Saturno, les estaba siguiendo la pista a unos ladrones de piezas arqueológicas cuando descubrió el habitáculo enterrado.

Cuando los mayas renovaban un edificio destruían el techo y construían el nuevo edificio sobre las ruinas del anterior. Pero por alguna razón en el caso de este cuarto primero lo rellenaron de piedras y tierra, sellaron la puerta y construyeron encima, lo que permitió que se conservara en buen estado. El cuarto es de 2 x 3 metros y tiene una banca de piedra. En las pinturas de la pared oriental se pueden ver varias personas sentadas, casi de tamaño natural, vestidas de negro con tocados muy elaborados. En la pared norte se ve una persona vestida de manera más elaborada, con una mano dirigida a lo que, según Saturno, es una representación del gobernante de Xultún.

El calendario muestra ciclos astronómicos utilizados para determinar las fechas de eclipses lunares, así como las trayectorias de Marte y Venus. En la pared pueden verse anotaciones y correcciones en rojo, lo que parece indicar que era utilizado por los escribas como pizarrón. Una de las paredes tiene marcadas señales calendáricas que equivalen a un ciclo de más de dos millones de días, por si alguien aún pensara que los mayas predijeron el fin del mundo para este año.

Chaleco que salva vidas

En casi todo el mundo está aumentando el número de personas de más de 60 años y reduciéndose el número de niños y adolescentes. De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2010, hay más de 10 millones de adultos mayores en México. Esto implica enormes retos para la sociedad, tanto en relación a los servicios de salud, al desarrollo de una arquitectura urbana y de vivienda adecuada, como el fortalecimiento de un sistema de pensiones que permita a los ancianos cubrir al menos sus necesidades básicas.

Buscando ayudar a este sector de la población, un grupo de 16 estudiantes de la carrera de Ingeniería de Tecnologías Electrónicas del Instituto Tecnológico de Monterrey, campus Puebla, diseñó un chaleco que monitorea los signos vitales, los movimientos y la ubicación del usuario y puede enviar mensajes SMS si detecta peligro. La idea surgió cuando los alumnos y su maestro, Francisco Reséndiz Rodríguez, visitaron la Escuela de Ciencia y Tecnología de la Universidad Aalto, en Helsinki, Finlandia, donde un grupo de investigadores trabajaba en un proyecto similar. Al regresar a Puebla, decidieron crear un modelo propio más barato para hacerlo accesible a la población mexicana.

El chaleco que diseñaron se compone de tres partes: circuitos eléctricos que monitorean y evalúan la normalidad de los signos vitales; circuitos electrónicos conectados a sensores en el área del pecho, programados con parámetros calibrados para cada persona según el comportamiento particular de su organismo; y oxímetros, dispositivos que, con luz infrarroja, miden la frecuencia cardiaca y la saturación de oxígeno de la sangre del paciente. De esta manera se da una lectura doble de los signos vitales de la persona. El chaleco también cuenta con un instrumento que detecta la posición del cuerpo, los movimientos y el tiempo.

La información se envía por mensaje SMS a un centro de emergencia que recibe los datos y decide qué acción tomar.

Reséndiz Rodríguez, director del proyecto, dice que este chaleco es una alternativa para casas de retiro o para personas de la tercera edad que viven solas.

El eslabón perdido podría ser un gen

Los seres humanos compartimos ciertas características con todos los mamíferos, pero tenemos otras que nos distinguen: caminamos erguidos, poseemos un pulgar oponible que nos permite manipular herramientas y hemos perdido buena parte del pelo que cubría nuestro cuerpo. Pero lo que realmente nos hace diferentes son las características de nuestro cerebro, que nos ha permitido desarrollar un lenguaje, inventar, crear, entender, desarrollar una cultura.

Dos grupos de científicos dirigidos por Evan Eichler de la Universidad de Washington y Franck Polleux del Instituto de Investigación Scripps descubrieron que sólo los seres humanos, y ninguna otra especie, poseen tres copias de un gen llamado SRGAP2, que está relacionado con el desarrollo del cerebro.

Cuando se copia la molécula de ADN en ocasiones hay genes que se duplican por error. El gen duplicado tiene entonces una especie de respaldo. Éste o el gen original pueden mutar y tomar así nuevas funciones. En el año 2010 el grupo de Eichler identificó 23 genes duplicados, que sólo existen en humanos. Uno de ellos es el SRGAP2. Por su parte, el grupo de Polleux descubrió que este gen controla el crecimiento y movimiento de las neuronas, es decir, el desarrollo del cerebro.

Eichler y su equipo encontraron que el gen original se duplicó por primera vez hace 3.4 millones de años creando el gen SRGAP2B. Esta copia también se duplicó, hace cerca de 2.4 millones de años, de donde apareció el gen SRGAP2C. Éste también se duplicó, hace un millón de años, dando lugar a la versión SRGAP2D.

El gen original es increíblemente similar en todos los mamíferos. Las versiones B y D probablemente han perdido sus funciones por mutación y hoy son material genético “basura”. Pero la C es otra historia, ya que se activa durante el desarrollo del cerebro de los bebés. Cuando los investigadores agregaron este gen a fetos de ratones, las neuronas de los animales desarrollaron ciertas características humanas; por ejemplo, la capacidad de formar más conexiones o sinapsis entre diferentes neuronas, lo que está relacionado con la capacidad de aprender. Eichler considera que estos cambios pudieron ocurrir desde el momento en que apareció la copia C, cambiando de manera inmediata y drástica el funcionamiento del cerebro. El surgimiento de este gen coincide en el tiempo con la separación del género Homo de sus ancestros Australopitecos. A partir de entonces el cerebró creció. Nuestros antepasados desarrollaron las primeras herramientas y la cultura se hizo cada vez más sofisticada. Los resultados de las dos investigaciones fueron publicadas en la revista Cell del mes de mayo.

 

Martha Duhne

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