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18 de julio de 2018
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Ráfagas

No. 170

Desarrolla la UNAM fármaco para la epilepsia

La epilepsia es un trastorno que se caracteriza por episodios de alteración de la actividad cerebral, lo que produce desde sensaciones o comportamientos anormales hasta espasmos musculares violentos y pérdida de la conciencia. En México entre 1.5 y dos millones de personas padecen epilepsia.

No hay cura para este mal, pero en la mayoría de los casos (cerca del 70%), las convulsiones se controlan con medicamentos, cirugía o dispositivos que se implantan en el cerebro. Estos tratamientos pueden llegar a producir efectos secundarios adversos, como alteraciones en la cognición o en la memoria, sordera y daño hepático, entre otros. El 30% de los pacientes sufren de epilepsia refractaria; es decir, no reaccionan a tratamientos convencionales.

María Sitges Berrondo y un equipo de investigadores del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM desarrollaron un nuevo fármaco anticonvulsivo para controlar la epilepsia que no causa efectos secundarios graves y ha funcionado en personas que no responden a ningún otro tratamiento médico.

La investigadora y Vladimir Nekrassov, del Instituto Nacional de Rehabilitación, estudiaron el efecto de la vinpocetina, fármaco utilizado para tratar disfunciones cerebro- vasculares leves, tanto en terminales nerviosas aisladas in vitro, como en cobayos a los que se había producido daño neuronal y epilepsia. Después de 14 años, lograron demostrar que esta sustancia resulta efectiva en el control de convulsiones en dosis mucho menores que otros medicamentos anticonvulsivos.

Para probar la eficacia y seguridad del fármaco en humanos, Saúl Garza, del Departamento de Neurología del Hospital Infantil de México, realizó otra fase de la investigación: un estudio clínico en pacientes con epilepsia refractaria. Los resultados mostraron que en el 67% de los participantes las crisis epilépticas se redujeron al menos a la mitad (algunos llegaron al 75%), mientras que en el grupo de control, que no recibió el medicamento, las crisis se redujeron en un 13%. En alianza con el Laboratorio Psicofarma, los investigadores han obtenido patentes en Rusia, China, Nueva Zelanda, Hong Kong y México, y actualmente se encuentra en trámite la patente en Estados Unidos y la Comunidad Europea.

Por este trabajo Sitges y Garza obtuvieron el Premio Canifarma 2012 en Investigación Clínica, que otorga la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica desde hace 38 años para estimular la investigación científica y su vínculo con la industria del ramo.

Descubren nuevas especies de tarántula

Recientemente un grupo de científicos dirigidos por Rogério Bertani, del Instituto Butantan de Sao Paulo, Brasil, describió nueve especies de tarántulas arborícolas nuevas para la ciencia, que habitan en el este y el centro de Brasil, entre ellas, cuatro de las más pequeñas del mundo. Las tarántulas arborícolas son conocidas en algunos países de África, Asia, América Central y del Sur y en el Caribe, pero su área de distribución principal es el Amazonas, donde la mayoría de las especies son abundantes y habitan en la selva y en los pueblos y ciudades de la región. Estos arácnidos tienen por lo general una constitución ligera, cuerpos delgados, patas largas con una superficie alargada en la punta para trepar a los árboles con agilidad. Dos de las especies de tarántula recién descubiertas habitan dentro de las bromelias que crecen en las ramas de los

árboles en esta región; sólo se conocía una que utiliza esas mismas plantas como su hogar. Otra más se encontró en la cima de algunas montañas, donde por la altitud casi no crecen árboles. Esta especie también vive dentro de las bromelias, uno de los escasos sitios donde una tarántula arborícola puede encontrar agua y protección de los intensos rayos del sol. Las especies descritas son endémicas y habitan en áreas muy reducidas que se encuentran bajo una enorme presión debido a actividades humanas. Es urgente realizar más investigaciones para asegurar su conservación. Estas tarántulas son coloridas y vistosas, lo que seguramente despertará el interés de comerciantes de animales silvestres, un peligro adicional para ellas. La investigación se publicó en revista ZooKeys el 31 de octubre de 2012.

El origen de la mente humana moderna

Existe un consenso en relación a que el linaje humano moderno se originó en África hace cerca de 100 000 años, pero lo que aún no está claro es en qué momento aparecieron las características culturales y cognitivas típicas de los primeros seres humanos y el papel que desempeñaron en la salida de África y la propagación de la especie por el resto del mundo.

Para documentar actividades cognitivas complejas los científicos se basan en evidencias simbólicas, como la expresión artística o el desarrollo de tecnologías que impliquen cadenas de producción elaboradas. Estas tareas exigen una transmisión precisa de conocimientos, y por lo tanto, sólo son posibles en una especie con lenguaje.

Científicos de la Universidad del Cabo, Sudáfrica, la Universidad Estatal de Arizona y la de Wollongoong, Australia, así como del Museo Sudafricano Iziko, encontraron en la costa sur de Sudáfrica armas y herramientas de la Edad de Piedra que por su antigüedad sugieren que las capacidades cognitivas sofisticadas estaban presentes en épocas relativamente tempranas de la historia humana.

Los arqueólogos trabajaban en un sitio conocido como Pinnacle Point, cerca de la bahía Mossel, donde encontraron armas de 71 000 años de antigüedad, diseñadas para ser lanzadas como proyectiles. Sus creadores utilizaron piedras largas y delgadas de menos de 50 mm de longitud, que luego tallaban en uno de sus bordes de manera que pudieran incrustarse en las ranuras de palos o huesos y arrojarse por medio de un arco, o más probablemente como lanzas. El complejo proceso de transformación de las piedras en armas requiere tratarlas con calor y recortarlas, proceso ya conocido en herramientas de la última glaciación, hace cerca de 60 000 años. Esto implica que la técnica de fabricación se transmitió por cientos de generaciones que vivieron a lo largo de al menos 11 000 años.

Estas armas fueron más efectivas y representaban menos riesgos que las que se sujetan con la mano a manera de cuchillo o daga cuando se trataba de matar, por ejemplo, a un búfalo enorme o algún enemigo. Kyle Brown, de la Universidad del Cabo, ha señalado que es probable que en excavaciones arqueológicas donde tuvieron menos cuidado que en ésta se hayan perdido materiales similares. La investigación se publicó en la revista Nature del 22 de noviembre de 2012.

Colillas de cigarros como insecticidas

Muchas especies de aves controlan los parásitos que llegan a sus nidos poniendo en éstos plantas frescas con sustancias volátiles que alejan a esos huéspedes indeseables. Pero la urbanización cambia la abundancia y el tipo de recursos con los que cuentan los pájaros, lo que representa un reto tanto en los materiales para construir sus nidos, como en los que usan como alimento.

Monserrat Suárez-Rodríguez y sus colegas, del Instituto de Ecología de la UNAM y de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, realizaron un estudio para entender si las aves urbanas utilizan colillas de cigarros como sustitutos de algunas plantas para alejar a los parásitos.

Los investigadores examinaron los nidos de dos especies de aves muy frecuentes en la Ciudad de México: Passer domesticus, o gorrión común, y Carpodacus mexicanus, el gorrión o pinzón mexicano. Midieron en los nidos la cantidad de acetato de celulosa, componente de las colillas, y descubrieron que a más acetato de celulosa, menos parásitos.

Después les interesó saber si el efecto repelente de las colillas estaba relacionado con el contenido de nicotina o con otras características. Con este fin, colocaron trampas en 27 nidos de gorriones comunes y 28 de los gorriones mexicanos que localizaron en el campus de la UNAM, en la Ciudad de México. Se trataba de pequeñas trampas de calor construidas con fibras de celulosa y filtros de cigarros ya fumados o sin fumar, y una cinta adhesiva para atraer y capturar a los parásitos.

Después de 20 minutos, el equipo de científicos encontró que las trampas con cigarros sin usar contenían muchos más parásitos (más del doble) que los que contenían colillas usadas (que tienen más nicotina). Es decir, las colillas usadas funcionan mejor como insecticidas por la cantidad de nicotina que emiten.

Suarez-Rodríguez observa en su artículo publicado en la revista Nature de diciembre de 2012 que además de los efectos antiparasitarios, las colillas contienen cancerígenos conocidos, lo que podría producir efectos aún desconocidos en la salud de estas aves.

Registro de la biodiversidad

Brasil se ha sumado a un importante esfuerzo de conservación denominado Plataforma Internacional de Información sobre Biodiversidad (GBIF, por su siglas en inglés), sistema basado en internet con sede en Copenhague, Dinamarca, que da acceso libre a la información a través de una red de 58 países. El sistema tiene archivados cerca de 388 millones de registros de la biodiversidad mundial. Esta iniciativa coloca a los países participantes en una comunidad global que comparte herramientas, competencias y experiencias relacionadas con la gestión de los recursos de información biológica. En la plataforma existe un nodo latinoamericano que incluye a Chile, Argentina, Colombia, Costa Rica, Cuba, México, Nicaragua, Perú, Uruguay y Brasil.

De acuerdo con el Ministerio de Ciencia y Tecnología de Brasil, este país alberga cerca del 15% de la diversidad biológica total del planeta. Y no sólo se trata de uno de los países con más riqueza biológica; sus científicos son de los más activos del mundo en investigaciones de biodiversidad y en conjunto realizan importantes contribuciones en esta rama de la ciencia, por lo que era urgente incluirlos.

Según datos del Banco Mundial, el 20% del territorio de América Latina está protegido. El promedio de los países en vías de desarrollo es de sólo 13%.

Bases de datos, monitoreo ciudadano de especies y detección temprana de incendios son algunos de los proyectos que se llevan a cabo en América Latina para proteger la biodiversidad con tecnologías de la información y la comunicación, o TIC.

"Un reto importante es conocer nuestra biodiversidad. Y el uso de estas tecnologías nos ayuda a cumplirlo y, sobre todo, a distribuir este conocimiento entre científicos, tomadores de decisiones y público general para luego traducirlo en estrategias de protección y prevención", dijo María Isabel Cruz, de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), organismo que participa y nos representa en este esfuerzo de conservación.

Un ejemplo es la Alerta Temprana de Puntos de Calor, que registra y analiza la temperatura superficial por medio de imágenes satelitales. El sistema identifica anomalías, las publica en internet y envía la información a los responsables, quienes la evalúan y pueden prevenir incendios y sus impactos en los ecosistemas. Este sistema ya está funcionando en México, Centroamérica, Argentina y Brasil.

 

Martha Duhne

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