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24 de junio de 2018
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Ráfagas

No. 173

Prevención de epidemias

Cómo, cuándo y dónde se transmite un patógeno (organismo que al entrar en contacto con otro lo daña) entre dos individuos de una población es crucial para predecir cómo va a comportarse la enfermedad. Una investigación reciente, realizada por Luca Giuggioli, de la Universidad de Bristol, y David Sanders y Sebastián Pérez-Becker, de la Facultad de Ciencias de la UNAM, sienta las bases para el desarrollo de una nueva generación de modelos de propagación de enfermedades zoonóticas (que se transmiten de animales a seres humanos), lo que puede ayudar a mejorar las estrategias de prevención.

La propagación de enfermedades zoonóticas depende de varios factores. En primer lugar, de la forma en que pasan de un individuo a otro; por ejemplo, en el caso de los roedores portadores de hantavirus, la transmisión de la infección ocurre muy probablemente a través de contacto directo. En humanos el virus produce dos tipos de enfermedades: fiebre hemorrágica con síndrome renal y síndrome pulmonar por hantavirus, que pueden llegar a ser graves. En otros casos, la transmisión se produce a través de insectos, como sucede con la malaria y el dengue. Otro factor importante en la propagación es el número de veces que un individuo puede encontrarse con otro en el territorio que habita.

El equipo de científicos tomó en cuenta otros parámetros específicos, como las características reproductivas y demográficas de la población de animales, la forma en que ésta se desplaza, cómo interactúan los individuos cuando se encuentran y el grado de virulencia del patógeno. Con estos datos los investigadores desarrollaron un modelo teórico espacial, validado con observaciones experimentales, que permite entender y predecir el desarrollo de las enfermedades y en particular si pueden convertirse en epidemia. Como un alto porcentaje de enfermedades infecciosas nuevas o reemergentes que afectan a los seres humanos son de origen animal, este modelo será una importante herramienta en el desarrollo de medidas de control de epidemias más eficaces.

Los resultados de esta investigación se publicaron en la revista Physical Review Letters en enero.

Tratamientos con células madre en entredicho

Celltex Therapeutics, compañía que ofrecía tratamientos dudosos con células madre en Estados Unidos, planea trasladarse a México después de que la Agencia de Alimentos y Medicinas (FDA por sus siglas en inglés) le exigiera cumplir ciertas normas de calidad, según un reporte publicado en la revista Nature el pasado 30 de enero.

Celltex ofrece tratamientos con células extraídas de los pacientes, cultivadas y reproducidas en el laboratorio y reintroducidas con la idea de reparar tejidos dañados. La compañía fue fundada por Stanley Jones, cirujano ortopedista que se sometió a un tratamiento para la artritis con sus propias células madre en una compañía sudcoreana llamada RNL Bio. En marzo de 2011 Jones se asoció con el empresario David Eller y, utilizando la tecnología de RNL Bio, fundaron Celltex Therapeutics en Sugarland, Texas.

En abril de 2012 la FDA envió a dos investigadores a inspeccionar el banco de células de la compañía y detectaron varios problemas. La FDA emitió 14 observaciones, entre otras que no todas las células eran uniformes, viables ni estériles; que no se controlaba la temperatura ni la humedad de los cuartos donde se guardaban y que había errores en las etiquetas de los contenedores. En septiembre de ese año, la FDA avisó a Celltex que el tipo de manipulaciones que la compañía realiza en las células hacen que éstas entren dentro de las regulaciones de la FDA y para usarse en los pacientes requieren de la aprobación de esta agencia, misma que no fue otorgada.

La FDA también notificó a la compañía que ésta no había atendido adecuadamente los problemas detectados durante la inspección de abril de 2012. David Eller, director ejecutivo de Celltex, alegó que la compañía no ofrece tratamientos a los pacientes, únicamente es fabricante de medicamentos biológicos, pero se confirmó que Celltex Therapeutics paga a doctores externos para que inyecten las células. Para complicar más las cosas, poco tiempo después, Celltex y RNL Bio se demandaron mutuamente por desacuerdos financieros.

En enero la compañía dejó de ofrecer sus tratamientos en Estados Unidos y el 25 de ese mes envió a sus clientes un mensaje en el que les informa que los bancos de células están seguros en Houston. Asimismo les informa que se está fraguando un acuerdo con la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) de México "para seleccionar médicos con experiencia en terapias con células madre". Según el mensaje, en poco tiempo Celltex Therapeutics estará ofreciendo su terapia en nuestro país. Habrá que esperar que la COFEPRIS actúe con pautas similares a las de la FDA antes de aprobar el uso y comercialización de este tipo de terapias en México.

Cambios de dieta y salud dental

Un equipo internacional de investigadores del Centro Australiano del ADN Antiguo de la Universidad de Adelaida, de la Universidad de Aberdeen, Escocia, y del Instituto Wellcome Trust Sanger de Cambridge, Reino Unido, descubrió que el material genético de bacterias calcificadas y preservadas en los dientes de seres humanos de distintas épocas es un registro del efecto en la salud de los cambios de dieta desde la Edad de Piedra hasta hoy.

Los investigadores, dirigidos por Alan Cooper, de la Universidad de Adelaida, examinaron la placa dental calcificada de 34 esqueletos humanos. El análisis genético de las bacterias que encontraron demuestra que las de las bocas modernas son menos diversas que las de las bocas antiguas. Esto favorece enfermedades dentales crónicas y otros padecimientos de hoy.

Durante la historia de nuestra especie han ocurrido dos cambios drásticos de dieta. El primero en el periodo neolítico, hace cerca de 10 000 años, con la aparición de la agricultura, cuando se adoptó una dieta rica en carbohidratos. El segundo data de la Revolución Industrial, hace unos 150 años, cuando se introdujeron el azúcar y la harina procesadas. El equipo de Cooper detectó una dramática reducción de la diversidad de las bacterias que ha permitido que medren las cepas que producen caries. De acuerdo con Cooper, puede decirse que las bocas modernas se encuentran en un estado de enfermedad permanente. Los resultados fueron publicados en la revista Nature Genetics en febrero pasado.

Impacto en Rusia

El 15 de febrero de este año, a las 9:20 de la mañana, los habitantes de la región de Cheliábinsk, Rusia, vieron aparecer en el cielo una brillante bola de fuego que se fue haciendo más intensa. El objeto describió un arco, superó en brillo al Sol y luego se apagó. A los pocos minutos se oyó un potente estallido que rompió ventanas, echó abajo muros endebles y desencadenó las alarmas de los coches en varias poblaciones. Cerca de 1 200 personas sufrieron lesiones debidas a los vidrios rotos.

Unas horas después, el sitio Youtube se llenó de videos del acontecimiento, tomados por cámaras montadas en los tableros de los coches (costumbre rusa relacionada con el alto índice de accidentes automovilísticos) y cámaras fijas en las calles. Al día siguiente, Stefan Geens, autor de un blog dedicado a los usos de los mapas digitales, sugirió que los videos podían emplearse en combinación con Google Earth para reconstruir la trayectoria del bólido de Cheliábinsk. Geens usó el movimiento de las sombras de los postes de luz al pasar el objeto para ofrecer un cálculo preliminar.

Con datos de una red de sensores infrasónicos que se usa para detectar explosiones nucleares clandestinas e incluye una base en la Antártida, la NASA estimó que el bólido liberó una energía equivalente a unos 440 kilotones, cerca de 30 veces la energía de la bomba atómica de Hiroshima (a diferencia de una bomba, que libera la energía instantáneamente, un impacto la va liberando en forma de luz, calor, sonido y otras formas a lo largo de su trayectoria). A partir de este valor se estimó que el objeto medía entre 17 y 20 metros de diámetro y tenía una masa de unas 11 000 toneladas antes de ingresar en la atmósfera y explotar a cerca de 23 kilómetros de altura. Este impacto es el más energético que se ha registrado desde 1908, cuando un objeto (que pudo ser un cometa o un asteroide) explotó sobre Siberia y asoló más de 2 000 kilómetros cuadrados de bosques.

El 21 de febrero, Jorge Zuluaga e Ignacio Ferrin, del Instituto de Física de la Universidad de Antioquia, Colombia, publicaron en la base de datos arXiv.org un cálculo preliminar de la trayectoria del bólido de Cheliábinsk en la atmósfera a partir de los mismos videos que usó Geen (a quien citan en su artículo). Zuluaga y Ferrin extienden los cálculos para determinar la órbita en la que se movía el objeto original antes del encuentro y sugieren que se trataba de un asteroide del grupo Apolo, familia de asteroides cuyas órbitas intersectan la de la Tierra.

El objeto era demasiado pequeño para detectarse antes de ingresar en la atmósfera. Esto pone en relieve la necesidad de mejorar la red Spaceguard de detección de objetos cercanos a la Tierra, esfuerzo internacional dedicado a identificar estos objetos y evaluar el riesgo de impacto.

Sergio de Régules

"Cura funcional" de la infección con VIH

Un equipo de médicos del Centro de Medicina Pediátrica Johns Hopkins, del Centro Médico de la Universidad de Mississippi y de la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts, Estados Unidos, dio a conocer el primer caso de "cura funcional" de una bebé nacida con el virus de inmunodeficiencia humana, VIH, que causa el sida. El anuncio tuvo lugar en la XX Conferencia de Retrovirus e Infecciones Oportunistas, que se celebró a principios de marzo en Atlanta. Los investigadores del equipo hablan de cura funcional porque las pruebas clínicas más sensibles no detectan virus en la sangre de la paciente, pero el patógeno todavía podría estar presente.

La madre de la niña, cuya identidad se ha mantenido en secreto, no supo que estaba infectada hasta el momento del parto. Cuando los médicos descubrieron que la niña era también portadora del VIH, la trasladaron al Centro Médico de la Universidad de Mississippi, donde Hannah Gay, pediatra y especialista en VIH, ordenó de inmediato tratar a la pequeña de 30 horas de nacida con tres fármacos antirretrovirales, en lugar de sólo dos como se acostumbra cuando se trata de bebés. Al parecer, la prontitud del tratamiento ayudó a que éste destruyera los virus alojados en la sangre antes de que pudieran formar escondites, llamados reservorios de células durmientes, que reinfectan a los pacientes de más edad en cuanto éstos dejan de tomar medicamentos. Una serie de pruebas mostró que la presencia viral disminuía progresivamente hasta que, a los 29 días de que la bebé naciera, alcanzó niveles en que no podía detectarse. La pequeña siguió recibiendo el tratamiento hasta los 18 meses, pero a partir de entonces la madre dejó de llevarla al hospital. Diez meses después, cuando la llevaron otra vez, y a pesar de no haber tomado ningún medicamento en ese lapso, los médicos no pudieron detectar la presencia de virus.

Actualmente, a los recién nacidos con alto riesgo, como los hijos de madres infectadas que no recibieron tratamiento durante el embarazo, se les administran antirretrovirales en dosis profilácticas durante seis semanas. La dosis se incrementa sólo si se diagnostica la infección.

Deborah Persaud, responsable de esta investigación, aseguró que aún no cuentan con suficientes datos para recomendar un cambio en los tratamientos que se dan a recién nacidos en alto riesgo. El siguiente paso será determinar si ésta fue una respuesta única o si es replicable.

 

Martha Duhne

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