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18 de enero de 2018
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Ráfagas

No. 191

Efectos de la marihuana en el cerebro

De acuerdo con la última Encuesta Nacional de Adicciones, realizada en 2011, el principal problema de adicción en México es el consumo de alcohol. En relación a otras drogas, el consumo de marihuana es el de mayor prevalencia en la población en general y en los hombres va en aumento; del 2008 al 2011 paso de 1.7% a 2.2%.

Investigadores de las universidades de Harvard y Northwestern, ambas en Estados Unidos, publicaron en abril pasado en el Journal of Neuroscience un estudio que sugiere que el consumo de marihuana puede producir alteraciones a largo plazo en el cerebro, aun en personas que la consumen de manera moderada. Esta es la primera vez que se identifican tales alteraciones.

Los investigadores formaron dos grupos de 20 participantes de 18 a 25 años de edad cada uno. El primero, utilizado como control, era de personas no consumidoras de marihuana y el segundo de personas que la fumaban de manera recreativa hasta cuatro veces por semana en promedio, aunque siete de ellas lo hacían sólo una vez a la semana. Antes de aceptarlos en el estudio, los investigadores se aseguraron de que los participantes no presentaran problemas con la droga en ningún ámbito de su vida, ni problemas de adicción. En el grupo de consumidores se registró el número de días que fumaban, así como la cantidad consumida cada día.

Utilizando distintas técnicas de imagenología, los investigadores observaron diferentes regiones del cerebro, en especial el núcleo accumbens y la amígdala cerebral, áreas responsables de proporcionar sensaciones de recompensa por actividades como la comida, el sexo y las interacciones sociales, así como de procesar y almacenar reacciones emocionales, fundamentales en términos de lo que consideramos placentero o peligroso.

Todos los participantes del grupo de consumidores, incluidos los que fumaban una vez a la semana, presentaron modificaciones en la densidad, volumen y forma de ambas regiones cerebrales, directamente proporcionales a la cantidad de marihuana que consumían. Esto es importante porque alteraciones en la estructura del cerebro tienen efectos en el funcionamiento del mismo. Se ha anunciado que el estudio se va a ampliar a con un mayor número de participantes.

Se recupera la ballena azul de California

La población de ballena azul de California, Estados Unidos, se ha recuperado hasta alcanzar casi su nivel histórico, de acuerdo con una investigación realizada en la Universidad de Washington y dirigida por Cole Monnahan.

La ballena azul es el animal conocido más grande de la Tierra. Llega a medir hasta 30 metros de longitud y pesar 180 toneladas. Para darnos cuenta de sus increíbles dimensiones, baste decir que sólo su lengua pesa lo mismo que un elefante. Y este descomunal tamaño lo alcanza alimentándose exclusivamente de krill, un diminuto camarón, del que consume hasta 3.5 toneladas en un día. Existen tres poblaciones de ballena azul: en el Pacífico Norte, a la que pertenece la californiana, en el Atlántico norte y en el hemisferio sur, en aguas de la Antártida. Todas las ballenas azules migran, por lo que pueden encontrarse desde los polos hasta las aguas tropicales dependiendo de la época del año.

La ballena azul fue cazada durante décadas por balleneros que buscaban su aceite, hasta llevarla al límite de la extinción. En el año de 1966 la Comisión Ballenera Internacional determinó su protección, en la que han participado cientos de científicos y miles de personas que las admiran.

Monnahan y sus colaboradores publicaron los resultados de su investigación en septiembre pasado, en la revista Marine Mammal Science. A partir de datos publicados en junio pasado en la revista PLOS ONE, que dan cuenta del número de ballenas cazadas tanto de la variedad californiana como de las del Pacífico Norte, cerca de Japón y Rusia, y monitoreos realizados por varios grupos de especialistas, los investigadores llegaron a la conclusión de que existen cerca de 2 200 individuos de ballena azul de California, lo que representa el 97% de su nivel histórico. Podría parecer que son muy pocos individuos, pero los científicos opinan que se debe a que éste es el límite del hábitat donde viven.

Los registros históricos estiman que 3 400 ballenas azules de California fueron cazadas entre 1905 y 1971. En comparación, en el mismo periodo fueron cazadas 346 000 ballenas azules de la Antártida, lo que implica que cada región puede soportar poblaciones de diferentes tamaños, de acuerdo con factores como cantidad y calidad de alimentos, temperatura, profundidad, etcétera.

Los científicos aseguran que es necesario seguir protegiendo a esta especie para evitar que vuelva a estar en riesgo, acción indispensable para conservar buena parte de las especies silvestres del planeta.

Desarrollan en la UNAM método para reutilizar llantas

En México, cada año se desechan en promedio 25 millones de neumáticos viejos, de acuerdo con la Asociación de Distribuidores de Llantas; la mayoría se queman en hornos de cemento o se tiran en basureros a cielo abierto, lo que representa un grave problema ambiental y en muchos casos de salud. Para enfrentarlo, Juventino García Alejandre, de la Facultad de Química de la UNAM, desarrolló una técnica para procesar el material de llantas de autos y camiones que recupera el caucho sintético o hule para fabricar nuevas generaciones de neumáticos.

Para que el hule pueda ser usado en la producción de neumáticos o llantas, es necesario que sea resistente y tenga un grado específico de dureza y durabilidad. Esto se logra con el vulcanizado, proceso en el que el hule se mezcla con azufre. Revertir este proceso es complicado, ya que, en palabras de García Alejandre, es necesario romper estructuras y activar enlaces químicos. Él desarrolló un proceso catalítico para separar el azufre que consiste en añadir una sustancia que acelera la reacción química sin modificarla. Los catalizadores que utiliza Alejandre son a base de níquel, un metal barato que se emplea en diversos procesos industriales.

El procedimiento que desarrolló el investigador y está en trámite de patente, consiste en triturar las llantas hasta que quedan del tamaño de pequeñas hojuelas, las cuales se tamizan para obtener un material homogéneo que se vierte en reactores con el catalizador. A través de muchas pruebas el investigador determinó la presión y temperatura idóneas. En este proceso se obtiene una mezcla de líquido (el hule) y un sólido que se filtran, separándolos.El proceso es muy eficiente, ya que de cada 100 gramos de llanta se recuperan 80.

Con este desarrollo tecnológico, García Andrade ganó el primer lugar del Programa de Fomento al Patentamiento y la Innovación (PROFOPI), una iniciativa de la UNAM que busca vincular las investigaciones científicas con nuevas tecnologías útiles para la sociedad y la industria.

Descubren ciudad maya

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), dio a conocer a finales de agosto el descubrimiento de Tamchén y el redescubrimiento de Lagunita, dos antiguas ciudades mayas que se localizan al norte de la Reserva de la Biósfera de Calakmul, en el estado de Campeche.

Lagunita fue descubierta en los años 70 por el arqueólogo estadounidense Eric von Euw, quien realizó bosquejos de varios de sus edificios y monumentos, sin embargo no documentó su ubicación exacta y varios intentos por encontrarla fracasaron.

Ivan Šprajc, del Centro de Investigaciones Científicas de la Academia Eslovena de Ciencias y Artes, quien encabeza la investigación, explicó que la densidad de la vegetación de la selva dificulta el trabajo, por lo que él y sus colegas decidieron examinar fotografías aéreas de la región; así localizaron la ciudad perdida y otra ciudad hasta ahora desconocida. El año pasado, el mismo grupo descubrió otra ciudad maya, Chactún, en la misma zona. Tamchén y Lagunita cuentan con plazas rodeadas de edificios monumentales. La ciudad recién descubierta fue nombrada Tamchén, que en maya yucateco significa “pozo profundo”, porque en ella se encontraron más de 30 chultunes (cámaras subterráneas en forma de botella, que se usaban para recoger agua de lluvia), muchos de ellos inusualmente profundos, algunos de hasta 13 metros de profundidad. En Tamchén también hay una pirámide de más de 20 metros de altura, así como juegos de pelota, 10 estelas y tres altares.

En Lagunita se recuperó una estela muy erosionada, donde está grabada una fecha: 29 de noviembre del 711, y una representación de un monstruo con la boca abierta en una fachada. Ese monstruo se asocia con el agua, la fertilidad y el inframundo, y sirvió para reconocer Lagunita como la ciudad que había descrito Von Euw hace más de 40 años.

Los arqueólogos elaboraron mapas de 10 a 12 hectáreas de cada una de las ciudades, pero Šprajc asegura que son todavía más extensas. “Incluimos los centros ceremoniales y administrativos de ambos sitios, lo que equivale sólo al centro de las ciudades actuales”. Es probable que Tamchén y Lagunita hayan sido contemporáneas; ambas fueron fundadas entre el 300 a.C. y el 250 d.C.

Este hallazgo nos ayudará a entender la historia política y cultural de un área conocida como el centro rector de la civilización maya.

Mamíferos de la Edad de Hielo

Un equipo de paleontólogos de la Universidad de Des Moines en Iowa, Estados Unidos, y la Universidad de Adelaide en Australia, descubrieron los restos de cientos de huesos de mamíferos grandes de la última etapa del Pleistoceno, periodo conocido como Edad de Hielo, en la cueva llamada Natural Trap en el estado de Wyoming, Estados Unidos. Este yacimiento fue descubierto en la década de los años 70, época en que se localizaron restos fósiles de mamuts, osos, roedores y camellos. Los científicos decidieron volver a trabajar en la cueva pero en un sitio distinto al que se estudió anteriormente, y bajo 10 metros de sedimentos localizaron los restos óseos de animales más antiguos.

La única entrada a esta cueva es un agujero en el suelo, el cual funcionó como trampa para una enorme cantidad de animales. A lo largo de miles de años, esos animales cayeron más de 25 metros y murieron en el fondo de la cueva.

Los paleontólogos han recuperado cerca de 200 huesos grandes, entre otros de animales como chitas americanos, bisontes, caballos y lobos, que habitaron en Norteamérica hace entre 12 000 y 23 000 años. Dadas las condiciones de humedad y de bajas temperaturas de la cueva, que nunca superan los 5 ºC, los investigadores piensan que será posible extraer material genético para estudios posteriores. Además de grandes mamíferos, encontraron restos de aves, lagartijas y víboras.

Esta cueva ha sido descrita como uno de los sitios de fósiles de megafauna del Pleistoceno más importantes de Norteamérica, aseguró Laura Wilson, del Museo Sternberg de Historia Natural, que también participó en la investigación. “Tener un gran número de animales y una gran diversidad de diferentes especies ofrece una muy buena fotografía de un ecosistema dado. Y en este sitio hemos localizado algunos animales extintos que no han sido bien estudiados”. La diversidad de especies animales y vegetales que habitaron en la zona es además una fuente valiosa de información sobre los cambios en el clima que ocasionaron extinciones masivas hace más de 10 000 años. Además contar con varios individuos de una misma especie es una magnífica oportunidad para entender cómo vivían, crecían, se alimentaban y se relacionaban con otros animales.

Los restos mejor preservados serán empacados en contenedores y transportados a las universidades de Des Moines y Adelaide para realizar estudios posteriores. El Comité para la Investigación y Exploración de la National Geographic Society financió el proyecto y dio a conocer los resultados obtenidos hasta ahora.

 

Martha Duhne

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