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22 de junio de 2018
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Ráfagas

No. 204

Los esperados premios Ig Nobel 2015

El teatro Sanders de la Universidad Harvard celebró el 17 de septiembre pasado la ceremonia de la 25º entrega anual de los premios Ig Nobel, otorgados a científicos notables por logros que primero hacen reír, pero después hacen pensar.

Los premios fueron entregados por premios Nobel auténticos: Carol Greider y Jack Szostak, ganadores del Nobel de Fisiología o Medicina en 2009, Eric Maskin, premio Nobel de Economía 2007; Frank Wilczek, premio Nobel de Física 2004, y Dudley Herschbach, premio Nobel de Química 1986. Greider y Szostak también fueron sorteados como premios del concurso Gana una cita con un premio Nobel.

Como cada año, el evento fue patrocinado por la revista científica de humor Annals of Improbable Research, por la Asociación de Ciencia Ficción Harvard-Radcliffe y por la Sociedad Harvard-Radcliffe de Estudiantes de Física.

Ya que el tema del evento de este año era la vida, en la ceremonia se presentó el estreno mundial de una ópera de tres actos titulada La mejor vida, que trata de una competencia desastrosa en la que participan las millones de especies que habitan el planeta.

A la ceremonia asistieron también varios ganadores de premios Ig Nobel de años pasados, entre otros Yoshiro Nakamatsu, un prolífico inventor japonés que cuenta con más de 3 000 patentes, quien obtuvo el premio en 2005 por fotografiar todos los alimentos que comió durante 34 años. A Nakamatsu le diagnosticaron hace poco cáncer terminal y sobre esto escribió una canción con la que deleitó al público.

Cada ganador tiene 60 segundos para dar su discurso de aceptación, lapso que termina cuando una niña de ocho años se para frente al galardonado y grita repetidamente “por favor cállese, ya me aburrió” hasta que la persona abandona el estrado.

Para muestra de este inusual premio, varios botones. Un equipo ganó un Ig Nobel por descubrir que entre más tiempo ha estado echada una vaca, más probable es que se levante, y una vez que lo ha hecho, no es posible predecir con facilidad en cuánto tiempo volverá a recostarse; otro científico lo ganó por realizar un estudio que concluye que a la gente que cree que le huelen mal los pies, sí le huelen mal, y a los que creen que no, pues no. Y a un tercero, por su serie de experimentos consistentes en obtener ácaros de las orejas de algunos gatos, insertárselos en las orejas propias, observar cuidadosamente y analizar los resultados. Sobra mencionar que la ceremonia de premiación de los Ig Nobel es con toda seguridad de las más esperadas en el mundo de la ciencia.

El premio de química de este año fue para investigadores de Australia y de Estados Unidos por inventar una receta química para revertir parcialmente los efectos que sufre un huevo cuando lo hierven.

El premio de física se otorgó a investigadores estadounidenses y chinos, por probar el principio biológico de que la mayoría de los mamíferos vacían sus vejigas en cerca de 21 segundos.

Este año el premio de literatura fue para un equipo internacional de científicos de Holanda, Bélgica, Estados Unidos y Australia por descubrir que la palabra “¿eh?”, o su equivalente (por ejemplo, “¿uh?” para los anglohablantes) parece existir en todos los idiomas; y también por no estar seguros de la razón.

El premio a la gestión o administración fue entregado a investigadores de Italia, Singapur, Estados Unidos, Reino Unido, India, Francia, Luxemburgo, Alemania y Japón, por descubrir que muchos líderes empresariales desarrollaron durante su niñez una afición a correr riesgos por haber experimentado desastres naturales como terremotos, erupciones volcánicas, tsunamis o incendios forestales sin sufrir consecuencias graves.

El premio de economía fue para la Policía Metropolitana de Bangkok, Tailandia, por ofrecerse a pagar un dinero extra a los policías que se negaron a aceptar sobornos.

El Ig Nobel de medicina lo obtuvieron de manera conjunta dos equipos, el primero de Japón y China y el segundo de Eslovenia, Estados Unidos, Reino Unido y Alemania, por experimentar los beneficios y consecuencias biomédicas de besarse intensamente y practicar otras actividades interpersonales íntimas.

El premio de matemáticas lo obtuvieron científicos de Austria, Alemania y el Reino Unido por la utilización de técnicas matemáticas para determinar cómo logró el emperador de Marruecos Moulay Ismael el Sanguinario procrear 888 veces en el lapso de 30 años.

El de biología fue otorgado a investigadores estadounidenses y chilenos por documentar que si se le pone un palo en el extremo posterior a una gallina, caminará como se supone que caminaban los dinosaurios.

El de diagnóstico médico fue entregado a científicos de Canadá, Reino Unido, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Bahréin, Bélgica, Dubai, India, Sudáfrica, China y Siria por determinar que se puede diagnosticar con precisión la apendicitis aguda por la intensidad de dolor que expresa el paciente al pasar un tope en coche a alta velocidad.

El premio de fisiología o entomología se otorgó a dos investigadores, al primero por crear el Índice Schmidt de Dolor por picaduras de insecto, y al segundo por permitir que varias abejas lo picaran repetidamente en 25 diferentes partes del cuerpo para calificar qué regiones corporales son las menos sensibles al dolor (la región posterior de la cabeza, la punta del dedo medio del pie y la parte superior de los brazos), y cuáles son las más dolorosas (la fosa nasal, el labio superior y el pene).

Marc Abrahams, maestro de ceremonias, editor de la revista Annals of Improbable Research y columnista de ¿Cómo ves?, clausuró la ceremonia con una frase que ya es tradicional: “Si no ganaste un premio Ig Nobel este año, pero especialmente si lo hiciste, mejor suerte para el año que entra”.

La ceremonia se transmitió en vivo y puede verse (y gozarse) en el sitio: https://www.youtube.com/watch?v=MqVCl2VoZqU

Virus de miles de años conservan la capacidad de infectar

Una especie de virus de más de 30 000 años descubierta recientemente bajo capas congeladas de suelo siberiano, en la Rusia asiática, revela que los virus antiguos eran más diversos y grandes de los que conocemos actualmente, de acuerdo con los resultados de una investigación publicada en el número de septiembre de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

Los autores de la investigación, un grupo de científicos de la Universidad de Aix-Marsella, Francia, han señalado que este virus no representa ningún peligro para los seres humanos, ya que infectaba únicamente a amebas durante el Paleolítico Superior, entre 40 000 y 10 000 años atrás.

El nuevo virus fue nombrado Mollivirus sibericum, y se encontró en una muestra de tierra, cerca de 30 metros bajo la superficie. Se trata del único miembro de una nueva familia de virus, que con otras tres familias ha cambiado la idea que teníamos de las características y estructura de los virus. Hasta hace 10 años se pensaba que los virus eran muy pequeños, pero en 2003 se reportó en la revista Science el hallazgo del Mimivirus, un virus gigante que también infectaba amebas, y desde entonces se han encontrado otros virus de gran tamaño, que incluso pueden verse con un microscopio óptico sencillo. Hasta ahora, el más grande de éstos era el Megavirus chilensis, que alcanzaba un diámetro de 500 nanómetros (un nanómetro es la milmillonésima parte de un metro) mientras que el tamaño de un virus típico actual mide desde pocos cientos de nanómetros a menos de 20.

El recién descubierto M. sibericum mide 600 nm, el mayor de los virus gigantes. Cuenta con la información genética para construir 500 proteínas.

Los virus no pueden clasificarse como seres vivos. Son cadenas de ADN o ARN cubiertas por envoltorios de proteínas. Han evolucionado para reproducirse dentro de la célula que infectan, introduciendo su material genético en ésta y secuestrando la maquinaria celular para replicarse.

Los descubrimientos de estos virus gigantes revelan que, aunque no están vivos, son funcionales y capaces de infectar a su hospedero. Hasta la fecha no se ha localizado ningún virus gigante que haya infectado a los seres humanos.

El equipo de científicos está interesado en el estudio de los virus gigantes para entender su evolución y cómo a su vez podría haber influido la genética viral. en la evolución de las células.

Agave contra la osteoporosis

Unos compuestos extraídos del maguey que se utiliza para producir el tequila, el Agave tequilana, han dado resultados excelentes para detener y revertir la osteoporosis en ratones, y podrían tener efectos similares en seres humanos.

La osteoporosis es una enfermedad que se caracteriza por la disminución de la densidad del tejido óseo y tiene como consecuencia la fragilidad de los huesos y fracturas. Es una enfermedad asociada con el envejecimiento y con el aumento en la esperanza de vida. Un estudio realizado por el sector salud en 2013 en México revela que la prevalencia de osteoporosis es del 17% en mujeres mayores de 50 años y cada año se registran en el país
75 000 fracturas óseas por esta enfermedad, por lo que ya se considera un serio problema de salud pública.

Mercedes López Pérez, del Centro de Investigación y Estudios Avanzados Unidad Irapuato, y un equipo de investigadores, intentaban identificar una sustancia que les permitiera detectar si un tequila era auténtico o no, y en esta búsqueda descubrieron que la planta de la que se obtiene tiene un tipo de carbohidratos, llamados fructanos. Empezó entonces una nueva etapa de investigación. Para entender el efecto de estos fructanos en el organismo, decidieron darlo como alimento a unas ratas. Tras años de investigación, encontraron que los animales habían bajado de peso y de niveles de glucosa y colesterol. Esto ya era un descubrimiento importante, entonces López Pérez quiso saber si los fructanos tendrían efecto en ratones enfermos.

El siguiente paso fue extirpar los ovarios a ratones hembras, ya que la ausencia de hormonas acelera la descalcificación y aumenta la posibilidad de que se desarrolle la osteoporosis. Luego alimentaron a los ratones con los fructanos del agave y tras sólo ocho semanas, los resultados fueron sorprendentes. Realizaron estudios en los huesos y descubrieron que los animales habían generado nuevo material óseo con las mismas propiedades que el de ratones sin osteoporosis.

Los resultados de esta investigación se publicaron en la revista Food and Function y los científicos ya obtuvieron una patente del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial para el uso del agave contra la osteoporosis.

En breve darán inicio las pruebas clínicas en humanos y la investigadora está optimista, si bien advierte que tomar tequila no previene la osteoporosis ya que no hay fructanos en esta bebida.

 

Martha Duhne

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