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25 de septiembre de 2018
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Ráfagas

No. 21

Cielos de México para la astronomía

En una campaña intensiva de 15 días para medir las propiedades de la atmósfera en el Observatorio Astronómico Nacional (OAN), un equipo de científicos del Instituto de Astronomía de la UNAM y del Departamento de Astrofísica de la Universidad de Niza, Francia, confirmó que México tiene uno de los mejores sitios del mundo para la observación astronómica. El OAN, que pertenece al Instituto de Astronomía de la UNAM, se encuentra en lo alto de la sierra de San Pedro Mártir, Baja California. Actualmente cuenta con tres telescopios de 2.1, 1.5 y 0.84 metros de diámetro y a futuro se piensa construir en el mismo sitio un gran telescopio que medirá 6.5 metros de diámetro: el Telescopio Óptico-Infrarrojo Mexicano de Nueva Tecnología (TIM). Uno de los objetivos de este gran telescopio es obtener imágenes astronómicas con la mayor calidad posible y para ello es necesario un mejor conocimiento del comportamiento de la atmósfera turbulenta.

La turbulencia atmosférica es el resultado de variaciones en la temperatura del aire que causan remolinos y por lo tanto cambios en la densidad del mismo. La turbulencia degrada la resolución de las imágenes obtenidas por los telescopios, es decir, las distorsiona y las vuelve menos nítidas. Una solución consiste en construir telescopios con sistemas llamados de óptica adaptativa, que cambian la forma del espejo que capta la imagen para corregir las irregularidades introducidas por la atmósfera. Tanto el telescopio de 2 metros como el TIM tendrán sistemas de óptica adaptativa.

Para hacer las mediciones, se utilizaron varios dispositivos, en particular globos con sondas que se enviaron a explorar la atmósfera desde el suelo hasta 30 kilómetros de altura. Los globos, de un compuesto plástico (látex), se inflan con helio y miden alrededor de 3 metros de diámetro. Éstos transportan el equipo necesario para medir temperatura, presión y humedad, así como su posición precisa, mediante un sistema satelital GPS (por sus siglas en inglés, Global Positioning System). Además, la sonda cuenta con detectores de microfluctuaciones de temperatura (miden variaciones de milésimas de grado) que son como pequeños filamentos de lámpara incandescente y miden qué tanta turbulencia hay a una altura dada. Asimismo, se recopiló información de globos enviados desde un punto cercano a la costa —Colonet, a 100 kilómetros al noroeste del OAN— y de sondeos meteorológicos en San Diego, California.

Simultáneamente se realizaron medidas en las que se utilizaron los tres telescopios del OAN, una antena meteorológica con detectores de microfluctuaciones de temperatura y un pequeño telescopio dedicado a establecer la calidad de las imágenes astronómicas (seeing). Este trabajo, pocas veces realizado a nivel mundial, complementa el estudio de las propiedades de la turbulencia óptica del lugar.

El grupo dedicado a caracterizar la turbulencia atmosférica está compuesto por especialistas de varias áreas: física, óptica, electrónica, computación y astronomía. A partir de los datos obtenidos se refinarán las simulaciones en computadora que se han hecho hasta el momento para poder pronosticar la turbulencia y así adaptar la instrumentación con la cual los astrónomos observan noche a noche.

Se prohíben pesticidas en los Estados Unidos

Con el objetivo de proteger la salud de la población, en especial la de los niños, el gobierno de los Estados Unidos anunció que para finales del año quedará prohibida en ese país la producción de un pesticida ampliamente utilizado en jardines y hogares en gran parte del mundo.

La Agencia para la Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) dictaminó que los cloropirifos, que se venden bajo los nombres comerciales de Dursban y Lorsban, tienen efectos nocivos para la salud. Estas sustancias se desarrollaron originalmente en Alemania durante la segunda Guerra Mundial, para utilizarse como gases nerviosos y después como pesticidas.

Productos tan comunes como los aerosoles de las marcas Raid, Hartz y Black Flag contienen cloropirifos, cuyo uso es muy variado; se encuentran tanto en los collares antipulgas para perros y gatos como en aerosoles contra plagas de casas y jardines de las marcas comerciales antes mencionadas. Los utilizan también los exterminadores profesionales para el control de termitas, cucarachas y otros insectos. Su aplicación también está ampliamente difundida en la agricultura, en buena parte de los cultivos de alimentos de consumo humano, como el trigo, las manzanas, las uvas, los jitomates y el maíz.

En los estudios realizados por la EPA se encontró que la exposición a los cloropirifos (a través de la piel, la comida o la inhalación) produce dolores de cabeza, náusea, mareos, pérdida de memoria, problemas de visión, diarrea y debilidad muscular; también se demostró que causa daños cerebrales importantes en fetos de ratas, y que los niños son especialmente sensibles a sus efectos.

Se acordó eliminar el pesticida en el mediano plazo, lo que significa que no será retirado del mercado de forma total hasta finales del año 2001. Sin embargo, la resolución del gobierno fue mucho más estricta en las áreas en las que están expuestos menores de edad, por lo que quedó prohibido su uso en escuelas, guarderías infantiles, parques, hospitales, tiendas y centros comerciales. Asimismo, se acordó reducir en forma importante la utilización de los cloropirifos en cultivos de alimentos que forman parte de la dieta de los niños como son las manzanas, los jitomates y las uvas.

Falta ver en cuánto tiempo esta regulación será adoptada por los gobiernos de otros países, entre ellos México.

Jóvenes del Colegio de Bachilleres a Suecia

En la búsqueda de soluciones al problema del agua que contribuyan al bienestar de miles de personas en nuestro país y en el mundo, tres estudiantes del Colegio de Bachilleres de Tláhuac, plantel 16, en la Ciudad de México, obtuvieron el primer lugar del certamen nacional “Premio Juvenil del Agua 2000”, por su proyecto científico “Eliminación del arsénico del agua para consumo humano a través de reactores caseros”, que representará a nuestro país en el concurso internacional que tendrá lugar en Estocolmo, Suecia, del 13 al 18 del agosto del año en curso. “El agua es la vida y la vida del mañana pertenece a las generaciones venideras”, es el lema del Concurso y Galardón Internacional Premio Estocolmo Juvenil del Agua, que en Suecia se otorga anualmente, desde 1994, a un destacado proyecto de investigación en materia de recursos acuíferos.

En la primera ocasión que en México se celebra el certamen, el trabajo de las alumnas Alma Ríos Esparza, Silvia Menchaca Martínez y Mónica Rodríguez González, resultó triunfador entre más de 111 proyectos nacionales de instituciones de educación media superior, tanto públicas como privadas.

El reactor diseñado por las tres alumnas permite filtrar a bajo costo el arsénico (localizado de manera natural en el subsuelo), sus tancia que se mezcla con el agua que consumen diariamente los habitantes que viven en algunas de las áreas desérticas de nuestro país. El arsénico puede causar cáncer en el intestino y en la piel. La fabricación del reactor será de gran utilidad, ya que cualquiera podrá hacerlo en su propia casa, pues no requiere de tecnología avanzada y el costo de los materiales no excede los 400 pesos. Sólo basta adecuar una manivela y unas aspas a un tambo de plástico, colocar dentro una combinación de agua, sulfato férrico e hidróxido de calcio y remover la mezcla, para así separar el arsénico del agua, con una eficacia de cerca del cien por ciento.

La embajadora de Suecia en México, Karim Ehnbom de Palmquis, entregó el pasado 19 de junio el Premio Juvenil del Agua 2000 a las alumnas del Colegio de Bachilleres, convocado por esta sede diplomática, la Secretaría de Educación Pública, el Gobierno de la Ciudad de México, el Colegio de Ingenieros Ambientales de México, el Instituto Internacional de Agua de Estocolmo (SIWI, por sus siglas en inglés) y la empresa Kemwater de México. De forma simultánea se va a celebrar el “Simposio Agua de Estocolmo”, organizado cada año por la SIWI, en el que participan destacados científicos de todo el mundo. Una calurosa felicitación a estas tres jóvenes y...¡mucha suerte!

Los celulares y la comunicación aérea

Desde hace tiempo hay evidencias de que las emisiones de microondas de los teléfonos celulares causan interferencia en los sistemas de aterrizaje de los aviones y activan las señales de alarma. Sin embargo, no se habían realizado pruebas controladas que lo demostraran científicamente. La confirmación se obtuvo recientemente, a través de una investigación minuciosa realizada en dos líneas aéreas comerciales por la Autoridad en Aviación Civil (CAA, por sus siglas en inglés) del Reino Unido. El Grupo de Reglamentos de Seguridad del CAA, dirigido por Dan Hawkes, realizó una serie de pruebas a principios de año, en un Boeing 747 de la compañía Virgin Atlantic y un Boeing 737 de British Airways. Se generaron señales de 380 a 1 700 megahertz de frecuencia (que son las que generan los teléfonos celulares) y se midieron sus efectos en distintos instrumentos del avión. En el reporte de estas pruebas, el CAA concluye que algunos de los sistemas de aviación, como los instrumentos de aterrizaje de aviones construidos antes de 1989, se ven afectados por ondas de estas frecuencias. Debido a que muchos de los aviones aún utilizan estos sistemas, no se puede correr el riesgo de quitar la prohibición del uso de celulares en los vuelos.

Los resultados de esta investigación ya tuvieron su primera consecuencia: el pasado mes de julio la Corte Inglesa dictó una sentencia de un año de cárcel a un pasajero que se negó repetidamente a apagar su teléfono celular durante un vuelo.

La interferencia producida por las microondas puede reducir la confianza del piloto en el sistema de emergencia del avión, ya que continuamente produce falsas alarmas. “La interferencia auditiva distrae a los pilotos y aumenta la posibilidad de que cometan errores, como navegar en alturas incorrectas”, dijo Hawkes. En las pruebas se demostró que las microondas provocan patrones de interferencia que cambian rápidamente, ya que los teléfonos emiten a mayor frecuencia entre más alejados estén de su estación base, por lo que, conforme se eleva el avión, la señal del teléfono incrementa su poder, lo que aumenta también la interferencia con los sistemas de navegación del avión.

Censo Nacional de Población 2000

Según datos preliminares del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), el XII Censo Nacional de Población 2000, indica una reducción de la tasa de crecimiento de la población, de 2.4% entre 1980 y 1990 a 1.9% durante la última década. Estas cifras confirman la disminución en el crecimiento demográfico del país desde finales de los años sesenta, cuando la tasa alcanzó su valor máximo de 3.4% anual.

En febrero de 2000, la población del país alcanzó la cifra de 97.4 millones de habitantes, lo que implica que actualmente viven en la República Mexicana 16 millones de personas más que en 1990. Esta última cifra es mayor al total de personas que viven en el Estado de México, la entidad más poblada del país (que cuenta con poco más de 13 millones de personas) y es equivalente a toda la población de los 14 estados menos poblados del país. Los estados que durante la última década registraron mayor crecimiento demográfico fueron el Estado de México, Jalisco, Puebla, Baja California y Nuevo León. Tan sólo el crecimiento ocurrido en el Estado de México en los últimos 10 años, es semejante a la población total de países como Uruguay o Costa Rica.

Una de las características más importantes del desarrollo del país, es un intenso proceso de urbanización. Al inicio del siglo pasado, 3 de cada 10 mexicanos vivían en ciudades de más de 2 500 habitantes; hacia 1960 la proporción alcanzó la mitad y en la actualidad 3 de cada 4 personas viven en zonas urbanas. Otro dato interesante que se desprende del censo, es que, con excepción de tres estados, Quintana Roo, Baja California Sur y Baja California, en todo el territorio mexicano se registra una mayor proporción de mujeres: 100 mujeres por cada 95 hombres. En 1990 la relación era de 97 hombres por cada 100 mujeres y se piensa que el cambio se debe, cuando menos en parte, a la migración (de hombres en su mayoría) a los Estados Unidos.

Por otra parte, del censo se desprende que en la zona metropolitana de la Ciudad de México viven 17.8 millones de personas, lo cual la sitúa como la segunda urbe más grande del mundo, después del corredor Tokio-Yokohama, en Japón, que cuenta con 27.7 millones de habitantes. Le siguen muy de cerca las ciudades de Bombay en la India y Sao Paulo en Brasil, ambas con 17.5 millones. Los resultados completos del censo se divulgarán a partir de marzo de 2001.

 

Martha Duhne

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