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16 de enero de 2017
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Ráfagas

No. 216

Los premios IgNobel 2016

El pasado 22 de septiembre en el teatro Sanders de la Universidad de Harvard se llevó a cabo una ceremonia muy apreciada por los científicos: la entrega de los Premios IgNobel, un divertido preámbulo a la entrega de los Nobel que se anuncian días después.

Se premian investigaciones que “primero nos hacen reír y luego pensar”, y los galardones (el de este año fue un reloj circular con manecillas hechas de relojes de arena y un segundo extra, para ganarle tiempo al tiempo), son entregados por científicos, algunos ganadores de un premio Nobel de verdad.

El evento dio inicio con una cuenta regresiva del cinco al uno y los cientos de asistentes lanzaron avioncitos de papel al escenario. Durante la ceremonia se imparten las “Conferencias 24/7”, en las que el conferencista primero explica su tema de estudio en términos técnicos en 24 segundos y luego lo explica para todo público en siete palabras, un cómico ejercicio de divulgación de la ciencia.

Las investigaciones premiadas tienen que haber sido publicadas en una revista científica seria, aunque a veces parezca increíble dado lo insólitas que son. Los ganadores de este año no fueron una excepción.

El Premio a la Reproducción fue otorgado a Ahmed Shafik, de Egipto, por estudiar los efectos de usar calzones de poliéster, algodón y lana en la vida sexual de unos ratones y por llevar a cabo el mismo experimento en hombres.

El de Física fue para nueve científicos de Hungría, España, Suecia y Suiza, por descubrir que las moscas atacan menos a los caballos blancos que a los negros y que las libélulas se sienten atraídas por lápidas de color negro, en especial las de materiales con cierto brillo. El misterio se aclaró con el hallazgo de que tanto las tumbas como los caballos negros reflejan la luz polarizada igual que el agua, que atrae a los insectos.

El premio de Economía lo recibieron tres investigadores por estudiar la personalidad de las rocas. Para hacerlo, utilizaron una escala de cinco dimensiones: sinceridad, entusiasmo, competencia, sofisticación y robustez, que se usan para describir marcas comerciales.

La compañía Volkswagen obtuvo el premio de Química por resolver el problema ambiental de las emisiones contaminantes de los automóviles reduciéndolas de forma electromecánica en el momento en que el coche está siendo examinado (en 2015 se descubrió que los vehículos Volkswagen modelos 2009-2015 tenían un sistema de control de emisiones alterado para funcionar únicamente durante las verificaciones).

El Ig Nobel de Medicina fue otorgado a cinco científicos alemanes que descubrieron que si una persona tenía comezón en el brazo derecho, sentía un gran alivio cuando, al ver su reflejo en un espejo, se rascaba el izquierdo.

El de Psicología lo obtuvieron cinco investigadores que les preguntaron a 1 000 personas de seis a 77 años con qué frecuencia mentían. Y en una segunda etapa, los investigadores decidieron si les creían o no sus entrevistados.

El de la Paz fue para un estudio acerca de la percepción de afirmaciones que parecen profundas, pero en realidad no tienen ningún significado, por ejemplo: “la integridad tranquiliza fenómenos infinitos”. Los investigadores mostraron que ciertas personas tienen más tendencia a dejarse engañar por este tipo de frases.

El IgNobel de Biología fue otorgado de manera conjunta a dos científicos que desarrollaron proyectos sobre la vida en un entorno silvestre. Charles Foster vivió, durmió y se alimentó como un tejón, una nutria, un ciervo, un zorro y un pájaro. Thomas Thwaites desarrolló prótesis para sus extremidades que le permitieron habitar en los Alpes en compañía de un grupo de cabras.

El de Literatura lo obtuvo Fredrik Sjöberg por su autobiografía acerca del placer de coleccionar moscas, tanto muertas como vivas.

Finalmente, el premio de Percepción lo obtuvieron dos investigadores por determinar que una imagen se ve distinta cuando se observa de cabeza y a través de las piernas.

Después de las sonrisas, y a veces carcajadas, provocadas por los temas de las investigaciones ganadoras de este año, algunas empiezan a cobrar sentido.

Invasiones tempranas

Una investigación acerca de la genética de la hormiga de fuego, u hormiga colorada, Solenopsis geminata, reveló que fue una de las primeras especies viajeras de nuestro planeta. El equipo de investigadores del Centro de Entomología Médica, Agronómica y Veterinaria, en Florida, y de las universidades de Vermont y de Illinois, analizaron el material genético de hormigas de esa especie en 190 localidades y examinaron las rutas marítimas de los galeones españoles que viajaban al Nuevo Mundo a mediados del siglo XVI. La dispersión de las hormigas, que puede deducirse de su diversidad genética, es un reflejo de esas rutas históricas de comercio.

Los resultados de esta investigación demuestran que la hormiga de fuego, nativa del sur de México, Centroamérica y norte de Sudamérica, fue transportada de Acapulco a las Filipinas, al otro lado del Océano Pacífico. De ahí continuó sus viajes a otras partes del mundo. Actualmente, la especie se encuentra en casi todas las regiones tropicales y subtropicales del planeta. Cuando los buques vacíos iban a recoger mercancías, llenaban sus bodegas de tierra para darles estabilidad. En esas toneladas de tierra iba un gran número de insectos, bacterias y semillas. Como sucede hoy en día, las especies invasoras representan un problema enorme una vez que se establecen en su nuevo territorio. Con frecuencia se encuentran sin depredadores, y compiten y muchas veces desplazan a especies nativas.

Esta investigación, publicada en la revista AgResearch Magazine del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, destaca la importancia de las rutas comerciales históricas en la dispersión de especies, algunas, como las ratas y las cucarachas, plagas de enorme importancia económica actual. Conocer la historia de una especie invasora como la hormiga de fuego es un paso crucial en la búsqueda de sus depredadores naturales y puede ayudarnos también a desarrollar métodos para prevenir y controlar invasiones de otras especies, una de las principales causas de extinción o desaparición local de plantas y animales.

Nanotecnología para conservar alimentos

Investigadores de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán de la UNAM y de la Universidad Autónoma de Querétaro, dirigidos por David Quintanar Guerrero y Edmundo Mercado Silva, desarrollaron un recubrimiento nanométrico comestible que permite alargar la vida útil de frutas y verduras y conservarlas durante más tiempo cuando han sido rebanadas.

Tras nueve años de trabajo, los científicos desarrollaron una tecnología con microcápsulas de entre 100 y 500 nanómetros (un nanómetro es la millonésima parte de un metro) que contienen alfa-tocoferol y betacarotenos, las cuales utilizaron para formar una delgada capa homogénea y flexible. Las sustancias contenidas en las pequeñísimas esferas se van liberando y entran en contacto con la superficie de las frutas o verduras, funcionando como antioxidante, lo que retrasa el proceso de descomposición.

El alfa-tocoferol, o vitamina E, es una vitamina soluble en grasas que actúa como antioxidante. Es común en muchos alimentos de origen vegetal, como el germen de trigo, el brócoli, los aceites vegetales, las nueces y las almendras. El betacaroteno es un pigmento que da a algunas frutas y verduras su color amarillo y naranja.

Este desarrollo tecnológico fue reconocido con el primer lugar del Programa para el Fomento al Patentamiento y la Innovación (PROFOPI) entre 50 patentes que se presentaron este año. Los criterios de evaluación fueron el mérito técnico, la factibilidad, el atractivo para el mercado, el impacto social y la prospección de negocios.

Desde la creación de la Coordinación de Innovación y Desarrollo de la UNAM, en 2008, hasta diciembre de 2015, la UNAM ha solicitado 318 patentes, de las cuales han sido otorgadas 104, un promedio anual de 40 solicitudes y 13 patentes concedidas.

En un estudio realizado por la Universidad Cornell sobre el desempeño de la innovación en el mundo, México pasó en los últimos dos años de la posición 79 a la 57. El 54% pertenece a las instituciones de educación superior y a los centros de investigación.

La dulce dieta del mexicano

La mala nutrición de la población mexicana fue el tema de un suplemento publicado por el Journal of Nutrition en agosto de este año, con datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, ENSANUT, realizada en 2012, en la que 10 096 personas de zonas urbanas y rurales respondieron un cuestionario sobre sus hábitos alimenticios.

Una de las conclusiones del estudio, en el que participaron expertos del Instituto Nacional de Salud Pública, es que México enfrenta la doble carga de la desnutrición: deficiencias importantes de micronutrientes y una obesidad generalizada en todas las edades.

Los alimentos y bebidas se clasificaron en ocho grupos. Los primeros seis se catalogaron como “alimentos básicos” y los últimos dos como “alimentos discrecionales”: 1) cereales, 2) legumbres, 3) productos lácteos, 4) carne, 5) frutas y hortalizas, 6) grasas y aceites, 7) bebidas endulzadas con azúcar y 8) alimentos procesados, con alto contenido de grasas saturadas y azúcar.

Algunos resultados son preocupantes, entre otros, que, en promedio, el 26% de las calorías provienen de bebidas azucaradas y alimentos procesados, mientras que el consumo de frutas, verduras y vegetales equivale a menos del 10%. Una proporción alta de mexicanos consume un exceso de azúcar y de grasas saturadas y muy poca fibra, vitaminas A y D, calcio y hierro. Y sólo una pequeña proporción consume los niveles recomendados de verduras, pescados y mariscos, frutas, legumbres y lácteos.

Consumir azúcar en exceso está asociado con el aumento de la prevalencia de obesidad, diabetes, caries dental y otras enfermedades crónicas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que menos del 10% del aporte energético total provenga de consumir azúcar y sugiere que se podrían obtener importantes beneficios a la salud con una reducción por debajo del 5%.

La tasa de sobrepeso y obesidad en México es de las más altas del mundo, pero los hallazgos de esta investigación son similares a la problemática alimentaria y nutricional del resto de Latinoamérica. A principios de octubre la OMS propuso a todos los países del mundo elevar los impuestos a bebidas azucaradas para ayudar a reducir la epidemia de obesidad y diabetes que afecta a millones de personas. En México desde 2014 se aplica un impuesto de $1.00 por litro en refrescos, lo que ha reducido el

 

Martha Duhne

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