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26 de junio de 2017
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Ráfagas

No. 222

Descubrimiento arqueológico en Oaxaca

Arqueólogos del Museo de Historia Natural de Estados Unidos realizaron un hallazgo sorprendente: una construcción en un sitio conocido como El Palenque, en el Valle de Oaxaca, cerca del municipio de San Martín Ticaljete. El edificio respalda la teoría de que en Oaxaca se desarrollaron los primeros estados organizados de Mesoamérica.

Se trata de un conjunto de 2 790 m2, que ha sido fechado en el lapso que va de 300 a.C. a 100 a.C. Se localiza al norte de una gran plaza y en su parte más alta se encuentran las habitaciones del gobernante y su familia, una escalinata, un comedor y salones en los que se reunían los consejeros para tratar asuntos públicos. Un patio con pasillos y escaleras conducía a edificios anexos y a un lugar para sacrificios rituales. Es la construcción multifuncional más antigua del Valle de Oaxaca que se ha descubierto hasta hoy. Elsa Redmond y Charles Spencer, autores del artículo, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, trabajan en esta región de Oaxaca desde 1993 elaborando mapas, recolectando cerámica y realizando excavaciones.

La forma en que está construido el edificio sugiere una organización muy bien planeada y con numerosos participantes. Algunos detalles se han conservado, como una cisterna para colectar agua de lluvia en la zona residencial y un canal tallado en piedra para conducir el agua y eliminar desechos. Estas características arquitectónicas son similares a las de edificaciones posteriores.

Hasta hoy no se han localizado restos óseos, pero la ausencia de tumbas es coherente con las prácticas de enterramiento de los gobernantes de los estados mesoamericanos tardíos.

Hallazgos como éste nos dan información sobre el conocimiento arquitectónico de los pueblos antiguos y también son evidencia del grado de desarrollo social que alcanzaron los habitantes de la región.

¿Polinizadores o ladrones de polen?

Investigadores del Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) y de la Universidad de Stirling, Escocia, demostraron que para polinizar correctamente una flor es indispensable que el polinizador (por ejemplo, una abeja o un abejorro) tenga una forma y tamaño adecuados. Las flores son los órganos sexuales de las plantas: los filamentos o estambres, que terminan en un saco llamado antera (en el que se encuentran los granos de polen), son los órganos masculinos; la parte femenina es el pistilo, compuesto por estigma, estilo y ovarios. La corola está formada de pétalos.

Las flores necesitan de los polinizadores para que colecten el polen y lo lleven de una planta a otra, fertilizándola, con lo cual se producirán frutas y semillas.

Los científicos utilizaron una planta de la familia de las solanáceas, a la que pertenecen el tomate, la papa y los pimientos. Eligieron una especie muy común en campos del norte y el centro de México llamada Solanum rostratum, que se conoce como duraznillo o ayohuiztle y que es fertilizada por abejorros. Los investigadores pusieron en un espacio cerrado grupos de 10 macetas con plantas previamente medidas e introdujeron abejorros de la especie Bombus terrestris. Los individuos de esta especie muestran una variación de tamaño considerable (ancho de tórax: 2.3 a 8.8 mm) y se pueden comprar fácilmente ya que se utilizan para la polinización de cultivos de jitomate. Los investigadores tomaron nota del tamaño de los insectos, el número de veces que visitaban una planta, la cantidad de granos de polen que depositaban en cada flor y la producción de frutas y semillas.

Los resultados muestran que entre menos espacio exista entre la abeja y los órganos sexuales de la flor, más eficiente será el insecto para cubrir su cuerpo de polen y transferirlo a otra planta. Si los abejorros son demasiado pequeños, actúan como ladrones de polen: se lo llevan, pero depositan poco en la siguiente flor.

Los resultados de esta investigación, publicados en la revista Ecology and Evolution en marzo pasado, sugieren que la adaptación física entre las flores y sus polinizadores puede ayudar a predecir si éstos serán eficientes, ineficientes o incluso convertirse en ladrones de polen.

Colosal huella de dinosaurio

Científicos de la Universidad de Queensland, Australia, dirigidos por Steve Salisbury, dieron a conocer la existencia de huellas fosilizadas de 21 especies de dinosaurios que habitaron en un ambiente húmedo y boscoso rodeado de un mar poco profundo que a lo largo de más de 100 millones de años se transformó en lo que hoy es la costa noroeste de Australia.

El hallazgo es importante por varias razones: es el sitio con más diversidad de huellas de especies de dinosaurios que se conoce y el más antiguo de Australia, con una antigüedad de entre 127 y 147 millones de años. Es también la primera vez que se obtiene evidencia de que en esa zona habitaban estegosaurios, herbívoros que caminaban en cuatro patas y cargaban en el lomo 17 placas óseas triangulares. En el sitio hay huellas de 1.7 metros de largo pertenecientes a un saurópodo. Los saurópodos son enormes dinosaurios herbívoros que caminaban en cuatro patas y tenían cuellos largos y flexibles, cabeza pequeña y una cola gruesa en la base que se hacía mas delgada en su extremo. Éstas son las huellas de dinosaurio más grandes conocidas hasta la fecha; incluso rompieron el récord de la huella localizada en julio pasado en Bolivia (1.15 metros).

La historia de su descubrimiento también es singular. En la región de Walmadany, en la Península de Broome del estado de Australia Occidental, habita el pueblo aborigen goolarabooloo. En 2008 el gobierno decidió construir ahí una planta de gas natural. Surgió entonces una campaña ambiental en la que participaron los goolarabooloo. La gente de este pueblo sabía de la existencia de las huellas de dinosaurio desde hace milenios; incluso forman parte de sus rituales. Los goolarabooloo decidieron buscar algún experto que avalara científicamente la importancia de preservar el sitio. Steve Salisbury se interesó en el tema y se dedicó durante años a identificar los animales a partir de las huellas. Hoy sabemos que se trata de saurópodos, dinosaurios armadillos, carnívoros y estegosaurios.

La estrategia dio resultado: en 2011 se detuvo la construcción de la planta de gas y actualmente el sitio se encuentra en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. El hallazgo fue publicado en el Journal of Vertebrate Paleontology en marzo. Qué terrible si la campaña ambiental no hubiera tenido éxito.

El azar y el cáncer

Sabemos que dos de los factores principales para que una persona desarrolle cáncer son la herencia y el ambiente. Pero un macro estudio reciente demuestra que muchos casos se deben a errores que ocurren durante la división celular.

El material genético de cada célula es una sucesión ordenada de componentes fundamentales llamados bases nitrogenadas (adenina, citosina, guanina y timina) de los que el genoma humano tiene más de 3 000 millones. Durante la división celular la secuencia se duplica por medio de un mecanismo muy preciso, pero no perfecto. Si se altera la secuencia pueden producirse mutaciones que den como resultado células cancerosas. Esto explica por qué algunos tipos de cáncer, como el de piel o el de colon, en los que las divisiones celulares son frecuentes, son más comunes.

Unos investigadores de la Escuela de Medicina Johns Hopkins examinaron las mutaciones responsables de producir un crecimiento anormal de células en 32 tipos de cáncer en una base de datos epidemiológicos de millones de personas de 69 países. Encontraron que el 66 % de las mutaciones que provocaron cáncer se debían a errores en la reproducción de las células, el 29 % a factores ambientales y el 5 % a factores hereditarios. Sin embargo, aclaran que puede hacer falta más de un error para producir cáncer, por lo que los porcentajes pueden variar un poco. También hay que tomar en cuenta que el cáncer de pulmón, por ejemplo, se debe en un porcentaje muy alto al tabaquismo.

Los resultados de esta investigación, publicados en la revista Science, acentúan la importancia de la detección y la intervención temprana como la forma más efectiva de reducir las muertes por esta enfermedad, sin olvidar la importancia de evitar los factores ambientales como el tabaquismo o exponerse en exceso a la luz solar. También podrían ayudar a disminuir el sentimiento de culpa de algunos pacientes, que se sienten responsables de su enfermedad.

Cambios en los tiempos de floración

La época de floración de una gran variedad de plantas se está adelantando y esto es una de las consecuencias más claras del cambio climático. Sin embargo, los experimentos que se han desarrollado al respecto no explican el fenómeno en su totalidad, lo cual sugiere que intervienen otros factores.

Un estudio reciente de un equipo de científicos dirigidos por Amelia Wolfa, de la Universidad Columbia, y Erika Zavaleta, de la Universidad de California, encontró que los tiempos de floración se presentan anticipadamente también cuando la diversidad de plantas de la zona se reduce. Sabemos que el aumento en la temperatura global ha alterado los ciclos de muchas especies de plantas. También contribuyen a estos cambios otros factores, como la concentración de nitrógeno en el suelo y la cantidad de lluvia. Pero poco se sabía de los efectos de las interacciones biológicas.

Los investigadores manipularon experimentalmente la diversidad de plantas de una pradera serpentina, ecosistema ya raro en el estado de California y que sólo existe en suelos en los que abunda el mineral serpentinita, suelos pobres en nutrientes donde crecen plantas que no existen en ningún otro lado. Reduciendo el numero de especies que había en diversas parcelas descubrieron que muchas especies florecieron antes de lo normal. Estos resultados, publicados en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences en marzo, demuestran una vez más algo que sabemos hace tiempo: en el mundo natural las especies están íntimamente relacionadas y dependen no sólo de las condiciones físicas de su entorno, como la humedad del ambiente y del suelo, la disponibilidad de nutrientes y la temperatura; también dependen de las interacciones entre todas las especies que habitan en el mismo ecosistema: una planta florece cuando llegan sus polinizadores y las crías de aves nacen cuando la comida que van a necesitar se encuentra de manera abundante. Los cambios en estas relaciones, que tomaron millones de años en establecerse, podrían tener efectos más devastadores de lo que hasta ahora suponíamos.

 

Martha Duhne

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