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22 de abril de 2021
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Ráfagas

No. 269

El ADN más antiguo del mundo

Un análisis genético de mamuts siberianos casi ha duplicado el récord del ADN más antiguo secuenciado hasta la fecha, el de un caballo que vivió hace 750 000 años.

Según el National Human Genome Research Institute de Estados Unidos, la secuenciación “significa determinar el orden de los cuatro componentes químicos básicos, llamados bases, que forman la molécula de ADN”, lo que permite saber cuáles tramos de ADN contienen genes y cuáles tramos contienen instrucciones que activan o desactivan genes.

En la década de 1970 un paleontólogo ruso descubrió en el norte de Siberia los restos de tres mamuts, pero entonces no existían estudios genéticos, por lo que el material no pudo fecharse con exactitud.

El material genético de organismos muertos se descompone muy fácilmente en la mayoría de los ambientes. Pero si quedaron enterrados en el permafrost, la capa de subsuelo que se encuentra permanentemente congelada en las latitudes altas, se mantiene durante mucho tiempo, ya que la congelación frena la degradación química.

Los investigadores tomaron pequeñas muestras de las muelas de los tres mamuts e intentaron extraer el ADN. Lo que obtuvieron fueron millones de secuencias del material genético fragmentadas, un rompecabezas casi imposible de armar. Entonces se les ocurrió utilizar la secuencia de genes de especies relacionadas, como otros mamuts y elefantes extintos, aunque más recientes. Sabemos que los seres vivos compartimos buena parte de nuestro genoma y mientras más estrecha sea la relación de parentesco, mayores serán las similitudes. Fue como ir calcando una imagen cubierta por un papel cebolla. A veces había diferencias, pero otras la secuencia era idéntica. La diferencia entre un animal y el otro era un indicio del tiempo que había pasado desde que | ráfagas Por Martha Duhne Backhauss la evolución los separó para formar especies distintas. Los resultados se corroboraron con otros métodos de fechamiento.

La antigüedad del mamut más joven fue fechada en cerca de 700 000 años. Para el segundo mamut el resultado fue un millón de años; se trata de un mamut de la estepa, el ancestro directo del mamut lanudo. Y el tercer especímen, de un linaje desconocido hasta ahora, resultó tener 1.2 millones de años de antigüedad; lo llamaron Krestovka, en honor al poblado más próximo al yacimiento donde fue encontrado.

Analizando el genoma los investigadores descubrieron que estos mamuts ya tenían muchas adaptaciones al frío extremo: una capa gruesa de pelo y grandes depósitos de grasa. Los investigadores, que publicaron sus resultados en la revista Nature en febrero pasado, suponen que los mamuts Krestovka llegaron al norte del continente americano hace cerca de 1.5 millones de años y se cruzaron con los mamuts lanudos hace cerca de un millón de años. Los descendientes podrían ser las subespecies de mamuts americanos, que son distintas de las europeas. Diferentes especies de mamuts poblaron la Tierra en distintas épocas y durante cientos de miles de años, hasta que el cambio de clima los extinguió. Una lección que deberíamos aprender.

La orientación en la selva del mono aullador

Un equipo internacional de investigadores dirigidos por la Universidad Oxford Brookes en el que también participó el Instituto de Biología de la UNAM estudió el comportamiento del mono aullador negro (Alouatta pigra) en el Parque Nacional de Palenque. El equipo descubrió que los monos no solo recuerdan los sitios donde pueden encontrar su comida, sino la temporada del año en que es mejor buscarla.

Los investigadores siguieron a cinco grupos de monos a través de la selva acumulando más de 3 000 horas de observaciones, anotando las rutas, la temporada y los sitios por los que pasaban.

Los monos aulladores, o saraguatos, son un género de primates de selvas tropicales. El A. pigra se encuentra en Tabasco, en el norte de Chiapas, en la península de Yucatán y en las selvas de Petén, en Guatemala y Belice. Se considera una especie en peligro de extinción. Es una especie arbórea que se alimenta de hojas tiernas, y si no las encuentra también de hojas maduras, frutos y flores de algunos árboles.

Los investigadores descubrieron que los monos, que viajan en manadas, se desplazan directamente a sitios donde pueden prever que las frutas de los árboles están próximas a madurar. Los frutos son un alimento muy preciado en la selva. Los árboles los producen varias veces al año, en épocas más o menos definidas. Lo asombroso es que estos primates conocen y memorizan las fechas en las que es probable que encuentren su alimento y usan esta información para planear sus viajes. El resultado de esta investigación se publicó en la revista Animal Behaviour en enero pasado.

Antiviral eficaz contra el SARS-CoV-2

Además de vacunas, es prioritario contar con un medicamento efectivo para tratar a quienes tienen activa la infección de COVID- 19, que a mediados de marzo sumaban en el mundo casi 20 millones. Hasta la fecha la mejor forma de tratar a personas con síntomas graves era la Dexametasona, que reduce la mortalidad, pero no ataca al virus, sino a la actividad inflamatoria descontrolada que produce nuestro sistema inmunitario y que en muchos casos es la causa de la muerte.

Un equipo internacional de científicos liderado por el Hospital Monte Sinaí, en Nueva York, publicó a finales de febrero en la revista Science los primeros resultados de un estudio con Plitidepsina, tratamiento que se usa contra un tipo de cáncer.

Los investigadores empezaron por estudiar las proteínas del SARS-CoV-2 que interactúan con las de los seres humanos. Después analizaron los fármacos que se han diseñado para interferir con estas interacciones y luego los probaron en ratones infectados. Los resultados muestran que la Plitidepsina reduce la replicación del virus y que además combate la inflamación en las vías respiratorias. Como no ataca al virus sino a una proteína, podría ser más resistente contra las nuevas variantes del virus. El medicamento tiene que pasar todavía por otras pruebas clínicas para su posible autorización.

Mezcla de tabaco en antiguos recipientes mayas

En varias excavaciones arqueológicas de la zona maya se han encontrado unos recipientes de cerámica muy pequeños y de distintas formas, conocidos como veneneras. Un equipo internacional de investigadores de las universidades de Chicago, del Estado de Washington y de Kentucky, y del Centro Regional Yucatán del Instituto Nacional de Antropología e Historia, analizó 14 de estos recipientes y los restos de su contenido y los comparó con muestras frescas de dos especies diferentes de tabaco (Nicotiana tabacum y N. rustica) y de otras seis plantas de la región para determinar su presencia y las técnicas de procesamiento de las plantas. Detectaron más de 9000 compuestos químicos residuales como nicotina y la presencia de la caléndula mexicana (Tagetes lucida) y otras plantas psicoactivas o aromáticas.

La Tagetes lucida, conocida como pericón o yerbanís, es una especie nativa de Norteamérica que se utiliza en la medicina tradicional contra malestares estomacales, pero también se recomienda como ansiolítico y sedante. Por los residuos encontrados, parece que las veneneras se usaban para colocar la mezcla de varias plantas frescas. Los investigadores detectaron también residuos de cal, que facilita la extracción y absorción de sustancias alcaloides. Las especies de Nicotiana se usaban como medicina y eran plantas sagradas entre distintos grupos de nativos americanos, pero el estudio sugiere que formaban parte de un complejo mucho más amplio de productos psicoactivos. Los resultados de esta investigación se publicaron el pasado enero en la revista Scientific Reports.

Cementerio de mascotas de hace 2 000 años

En varios yacimientos arqueológicos de Egipto se han encontrado momias de animales. Pero en 2011 un grupo de arqueólogos de la Academia de Ciencias de Polonia encontró un sitio fuera de los muros de la ciudad de Berenice con restos de gatos, perros y monos, que fecharon entre el primer y segundo siglo d. C., cuando la ciudad era un importante puerto romano que comerciaba con objetos de lujo de India, Arabia y Europa. Al principio los investigadores encontraron los restos de cerca de 100 animales y pensaron que se trataba de un depósito de basura. Pero la investigadora Marta Osypinska y su equipo siguieron estudiando el lugar y encontraron cerca de 600 animales: 90 % gatos y el resto perros y monos. Cada uno se hallaba en una tumba individual, muchos estaban cubiertos con una tela o metidos en piezas de cerámica, algunos tenían collares tejidos con cuentas de vidrio y conchas, y un gato se encontraba sobre el ala de una gran ave. Un veterinario ayudó a determinar el estado de salud, la dieta y la causa de la muerte de los animales. Ninguno mostraba evidencia de haber sido sacrificado y la mayoría parece haber muerto de una herida, enfermedad o edad avanzada. El estudio, publicado en la revista World Archeology en enero pasado, concluye que también es posible que estos animales hayan sido valorados por algún servicio: los gatos por mantener los hogares libres de ratas y los perros por seguridad. Este es el primer cementerio antiguo de mascotas descubierto hasta la fecha. El hecho de que las personas se tomaran el trabajo de enterrarlas de esa forma sugiere que sus dueños mantenían un vínculo emocional con sus animales. Exactamente igual que hoy.

 

Martha Duhne

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