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20 de enero de 2018
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Ráfagas

No. 42

Peligro para algunas especies mexicanas

El pasado 6 de marzo se publicó en el Diario Oficial una lista que identifica las especies o poblaciones de flora y fauna silvestres que se encuentran en peligro de extinción en la República Mexicana (Norma NOM-059-ECOL- 2001). La lista especifica la categoría de riesgo en la que se encuentra cada especie. Así, al lado del nombre común y de la clasificación científica, aparece uno de cuatro términos: probablemente extinta en el medio silvestre (que son las especies nativas de México que ya no se encuentran dentro de nuestro territorio); en peligro de extinción (aquellas especies cuyas áreas de distribución o el tamaño de sus poblaciones en el territorio nacional han disminuido drásticamente, poniendo en riesgo la supervivencia de la especie); amenazadas (las especies podrían llegar a estar en peligro de desaparecer a corto o mediano plazos) y sujetas a protección especial (aquellas especies o poblaciones que podrían llegar a encontrarse amenazadas, por lo que se determina la necesidad de propiciar su recuperación y conservación).

En la lista aparecen 198 especies de anfibios; 42 de hongos; 183 de aves con 18 ya extintas; 134 de mamíferos con siete extintas; 130 de plantas con cuatro extintas y 62 de peces con 11 extintas. Entre los animales considerados como extintos están el cisne trompetero, la paloma de la isla Socorro, el tecolote enano, el carpintero imperial, el lobo mexicano, la foca del caribe, el oso pardo y varias especies de ratas y ratones de campo.

El problema de la extinción de las especies obedece a muchos factores que se tejen para formar una maraña a veces poco comprensible, en la que tienen que ver desde la pobreza extrema de los pobladores de las regiones en las que esas especies han vivido, hasta intereses políticos y económicos. Pero la principal razón para que esta lista crezca año con año es la destrucción del hábitat en donde cada especie se desarrolla.

Hay ejemplos del éxito en la recuperación de una población que estaba al borde de la extinción, como es el famoso caso de la ballena gris, pero al mismo tiempo existen casos documentados de especies que cada año se extinguen, ya sea en una región del planeta o en toda su superficie.

Si quieres revisar la lista completa, consulta el sitio electrónico:

http://www.semarnat.gob.mx/marzo02. Shtml

Seguramente algunos de los nombres comunes que aparecen en la lista no te dirán nada, como “rata cambalachera de Todos los Santos” o “paiño de Guadalupe”. Pero cada especie de animal o planta necesitó de millones de años de evolución para llegar a ser única e irrepetible. Habría que aprender a cuidarlas.

Aprueban la eutanasia en Holanda

El pasado mes de abril, Holanda se convirtió en el primer país del mundo en aprobar la eutanasia para pacientes terminales. De acuerdo con la Comisión Gubernamental Holandesa para la Eutanasia, este término se define como “la terminación deliberada de la vida de un individuo a la demanda expresa de éste, con la asistencia de una segunda persona”, lo que equivale en la práctica médica a la terminación activa y deliberada de la vida de un paciente, cuando él lo ha solicitado, en manos de un doctor.

Con este paso Holanda se colocó en el centro de una controversia mundial en la que se discuten aspectos médicos, legales, éticos y de derechos humanos. Como toda controversia que se respete, ésta tiene tanto adeptos como grupos que se oponen fuertemente a ella y que incluso han llegado a comparar la nueva ley con los asesinatos de personas discapacitadas o que sufrían desórdenes mentales cometidos en la Alemania nazi. Expertos de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas han externado su preocupación de que se le pueda dar un uso incorrecto a la ley. Para que esto no suceda se elaboraron una serie de reglas muy estrictas que debe cumplir el médico que practique la eutanasia para evitar ser sancionado, como son que el paciente enfrente un futuro de sufrimiento intolerable; que voluntariamente y en repetidas ocasiones pida que se le ayude a morir; que tanto el médico como el paciente estén convencidos de que no existe otra solución; que se consulte con una segunda opinión profesional y que no sea el médico el que sugiera la eutanasia, sino que la idea surja del paciente. También es un requisito de la ley que el paciente sea un residente legal de Holanda.

La eutanasia era ya una práctica tolerada en Holanda por más de dos décadas y de acuerdo con la Sociedad Holandesa de Eutanasia Voluntaria, el año pasado se reportaron 2 123 casos. La cifra real seguramente es mayor porque no todos los casos se reportan.

Actualmente en Bélgica, Francia y Gran Bretaña se están discutiendo leyes similares y en Australia se legalizó la eutanasia en 1996, pero la ley fue revocada tras nueve meses.

Para pacientes que sufren enfermedades terminales, el hecho de que exista la posibilidad de la eutanasia probablemente sea un gran alivio: la practiquen o no.

El genoma del arroz

Dos grupos de investigadores publicaron en la edición de abril de la revista Science el mapa del genoma de dos variedades de arroz. En el artículo, los directores de ambos grupos aseguraron que “éste será el primer proyecto de mapeo genético que dará resultados tangibles para la humanidad, en el combate al hambre y la desnutrición”.

El primer equipo fue dirigido por Jun Yu, del Instituto de Genómica de Beijing, y por Gane Ka-Shu Wong del Centro Genómico de la Universidad de Washington, con la participación de 11 institutos de investigación chinos. Secuenciaron la variedad de arroz conocida como índica, que es el cultivo más común en China y en otras regiones de Asia. Al segundo grupo lo dirigió Stephen Goff y varios colegas suyos del grupo Syngenta, una compañía de agroquímicos basada en Suiza, y secuenciaron el genoma de la variedad japónica, que es la que se cultiva en Japón.

El arroz es el principal alimento de más de un tercio de la población del planeta; no existe otro alimento en la dieta oriental que se compare con él.

El nuevo mapa del genoma del arroz tendrá aplicaciones inmediatas, por ejemplo el estudio de la variedad japónica permitirá encontrar los genes involucrados en la producción de vitamina A, que esta variedad contiene. Con ello se podrá acelerar el desarrollo de nuevas variedades que tengan niveles altos de este nutriente. La deficiencia de vitamina A es una causa importante de ceguera en toda Asia. Los biotecnólogos esperan localizar genes útiles dentro de las 10 000 variedades de arroz que se conocen y que las hacen ser más resistentes a sequías o a plagas, o tener una mayor tolerancia a la sal. Y esta información podrá utilizarse tanto en ingeniería genética, creando cultivos transgénicos, como en los cultivos tradicionales, sin modificar la información genética de la planta, sino simplemente reduciendo el tiempo y las pruebas que son necesarias para saber si una variedad tiene o no la característica deseada.

Otra noticia importante ligada a ésta es que muchos de los cultivos que alimentan a gran parte de la población, como el maíz y el trigo, son descendientes de un ancestro común del arroz. Esto significa que comparten buena parte de la información genética, por lo que la localización de ciertos genes en una especie será de gran ayuda para localizarlos en la otra.

De acuerdo con estos primeros borradores del mapa del genoma del arroz, éste parece tener más genes que el mismísimo ser humano. Una explicación es que, en general, los genes de las plantas son mucho más cortos que los de los mamíferos, es decir, son “palabras” escritas con menos “letras”. También sabemos que las plantas requieren de más genes que los animales debido a que no pueden moverse, por lo que necesitan agentes químicos para defenderse de sus depredadores y también una fisiología muy compleja, que les permita adaptarse a cambios drásticos del clima.

Sólo un negro en este arroz: el grupo de investigadores chinos permitirá el libre acceso a quien quiera consultar sus datos, pero el de Syngenta planea mantenerse como propietario de su información, lo que significa que para utilizarla con fines comerciales será necesario pagarles. Y uno de los siguientes proyectos es el de desentrañar el genoma del mexicanísimo maíz. Por ello es urgente regular sobre los avances de la biotecnología.

El secreto está en la dosis

El doctor Gilberto Castañeda Hernández, investigador del Departamento de Farmacología y Toxicología del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional, se ha dedicado a analizar los mecanismos de acción de diferentes tipos de analgésicos y sus efectos secundarios en la población mexicana. Esas investigaciones le han permitido concluir que los analgésicos se prescriben en dosis inadecuadas para los mexicanos, ya que la cantidad aconsejada generalmente se establece a partir de pruebas en poblaciones distintas a la nuestra. Debido a que algunas características genéticas, hábitos de alimentación y peso de los mexicanos son distintos a los de europeos y estadounidenses, el investigador asegura que se deben hacer estudios previos en nuestra población para determinar las dosis correctas.

Además, Gilberto Castañeda, en coordinación con el Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios de Toluca, realiza estudios clínicos para conocer la reacción en el organismo a medicinas hechas con diclofenaco, un analgésico que se usa muy frecuentemente para disminuir el dolor en pacientes que han sufrido una operación. El investigador explicó que en México existen más de 100 marcas diferentes de analgésicos, todas ellas con altos volúmenes de consumo, de cuyos efectos secundarios específicos para la población mexicana poco se sabe. Señaló que existe un vacío de información para prescribir debido a que la literatura médica en este sentido es muy escasa, por lo que algunos médicos utilizan la información comercial proporcionada por los laboratorios farmacéuticos; ésta generalmente destaca las bondades de los productos y minimiza los efectos secundarios o colaterales, lo que provoca una prescripción médica poco efectiva en muchos casos.

México no debe quedarse atrás en este tipo de investigaciones, que seguramente podrán salvar muchas vidas. Claro, si los investigadores consiguen el financiamiento necesario para realizarlas.

Encuentran obra de arte maya

El año pasado el arqueólogo William Saturno, investigador del Museo de Arqueología y Etnología de la Universidad de Harvard, hizo un viaje de estudios a la zona noreste de Guatemala. Después de caminar tres días en la zona del Petén, llegó a las ruinas de San Bartolo. Ahí, buscando una sombra para protegerse del calorón que suele darse en esas latitudes, se metió a un túnel que algunos saqueadores de arte prehispánico habían construído en un edificio pequeño localizado en la base de una pirámide de 25 metros. Entonces se le ocurrió prender su lámpara de mano e iluminar con ella las oscuras paredes de la base del edificio y así descubrió un antiquísimo mural maya casi perfectamente conservado.

Meses (y muchos estudios) después, sabemos que se trata de un mural de cerca del año 100 d.C, o sea que tiene más de 1 900 años, y ha sido catalogado como una obra maestra del arte maya. A la fecha es la pieza mayor y mejor preservada del periodo Preclásico que ha sido localizada. El Clásico maya cubre los años del 250 al 900 d.C. El investigador Stephen Houston, de la Universidad Brigham Young de Arizona, quien no participó del descubrimiento pero ha realizado estudios posteriores, opina que el mural muestra una iconografía muy compleja, una gran calidad en la ejecución y una utilización del color muy poco comunes para esa época.

En el mural, nueve personas están de pie o sobre sus rodillas en una escena que se encuentra rodeada por diseños geométricos. La figura principal es la de un hombre parado que mira por sobre su hombro a dos mujeres hincadas. El investigador Karl Taube, experto en iconografía de la Universidad Riverside de California, opina que puede tratarse de un importante ritual maya, relacionado con el dios del maíz.

La parte del mural que puede verse es de aproximadamente dos metros por 70 centímetros, pero los arqueólogos creen, basándose en los bordes del mural, que esto es solamente 10% de su tamaño total y que es muy probable que todas las paredes del edificio, que están cubiertas con tierra y lodo, tengan pinturas en su superficie.

Se han encontrado otros murales mayas muy antiguos en Tikal y en Uaxactún, también en Guatemala, pero los de San Bartolo están mejor conservados y son de una calidad pictórica mayor, de acuerdo con los expertos. Este descubrimiento y las investigaciones posteriores están siendo patrocinadas por la National Geographic Society.

William Saturno dijo que cuando la débil luz de su lámpara descubrió los murales sintió que era “la persona más afortunada del planeta”.

 

Martha Duhne

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