UNAM
23 de octubre de 2018
II
II
¿Cómo ves?
Inicio » Número » Índice 52 » Ráfagas
imprimirpdfmenosmas

Ráfagas

No. 52

La herencia del transbordador Columbia

El pasado 1º de febrero el transbordador espacial Columbia se destruyó cuando ingresaba a la atmósfera terrestre. Esta fecha quedará grabada en la historia espacial como una gran tragedia, en especial por la pérdida de las siete vidas de los astronautas que viajaban en la nave. No obstante, la misión no fue un fracaso, ya que una parte importante de la información científica que recabaron los astronautas fue enviada a la Tierra antes de la catástrofe y se concluyeron algunos de los 80 experimentos que se tenían previstos.

Desde sus inicios, los viajes espaciales han fascinado a cientos de miles de personas, pero no hay que olvidar que su objetivo principal es cumplir con una serie de tareas científicas, observaciones y experimentos. Y ahí radica su verdadero valor. La cantidad y calidad de los datos obtenidos por el Columbia en su último viaje, variaron mucho de acuerdo con la rama de la ciencia respectiva, ya que los experimentos biológicos o médicos que dependían de organismos que debían regresar en la nave— para examinarlos y compararlos con los controles que se mantuvieron en la Tierra— fueron los que más pérdidas sufrieron con el accidente. Pero en el área de la física, los datos se fueron enviando en el transcurso de los 16 días que duró la misión: “Tenemos cerca de la mitad de los datos con los que pensábamos contar” aseguró el investigador Paul Ronney, de la Universidad del Sur de California y uno de los directores de los experimentos en ciencias físicas que se desarrollaron dentro de la nave. En éste, utilizaron un compartimento sellado que se encontraba dentro del transbordador, y lograron producir las llamas más pequeñas con el combustible más ligero usado a la fecha. Los científicos estudian distintas formas de combustión débil en busca de encontrar la forma de diseñar y construir máquinas más eficientes y menos contaminantes.

En otro experimento, llamado Solse-2, probaron con éxito dos nuevos instrumentos para medir los niveles de ozono que existen en la atmósfera terrestre. Actualmente los satélites meteorológicos con los que contamos sólo pueden ver la superficie de la Tierra desde el punto de la atmósfera donde se encuentran, por lo que miden las concentraciones de ozono totales para una área dada; pero los instrumentos Solse-2 están capacitados para calcular los niveles de ozono que existen a diferentes alturas, lo que va a permitir a los investigadores saber con más exactitud la concentración exacta de esta molécula en las diferentes capas de la atmósfera.

En el Columbia se probó también un nuevo sistema de navegación desarrollado en la Texas A&M Univer°©sity, llamado StarNav, que es del tamaño de una caja de zapatos y puede detectar, analizando la posición de las estrellas en un momento dado, el punto exacto del espacio donde se encuentra y hacia dónde se dirige. De acuerdo con John L. Junkins, responsable del experimento, las pruebas realizadas fueron todo un éxito.

También se realizaron experimentos para estudiar el comportamiento de materiales granulares húmedos, como la arena, a distintas presiones. Los resultados nos ayudarán a entender mejor algunos fenómenos que se desencadenan durante un terremoto.

Y se hicieron muchos más estudios. Lo que sucedió con el Columbia es obviamente una tragedia. Pero será aún mayor si como resultado del accidente se detienen futuras investigaciones.

El americano más antiguo

Hace más de 50 años, un grupo de antropólogos encontró el cráneo de una mujer que llamaron “mujer del Peñón”, en lo que algún día fue un lago, cerca del aeropuerto internacional de la Ciudad de México. Desde entonces el cráneo estuvo guardado en alguna gaveta, junto con los restos (probablemente empolvados) de otras 27 personas, en el Museo Nacional de Antropología e Historia. Medio siglo más tarde Silvia González, arqueóloga mexicana que trabaja para la Universidad John Moores de Liverpool, Inglaterra, decidió realizar estudios de fechamiento con radiocarbono en estos huesos. El porqué los eligió es sencillo: se dio cuenta de que este cráneo era de una mujer de cara larga y delgada, muy diferente a los restos de los primeros pobladores de América que conocemos, de caras anchas y más pequeñas. El resultado de su investigación es sorprendente: los huesos tienen de 12 700 a 13 000 años, lo que los convierte en los más antiguos del continente americano. El registro más antiguo conocido hasta este descubrimiento era también de una mujer, pero de Idaho, Estados Unidos, fechado en 10 500 a 11 000 años.

Silvia González tiene una hipótesis interesante: piensa que este hallazgo parece demostrar que antes de la llegada de lo que consideramos hasta ahora los primeros pobladores de América —que vinieron de Asia y cruzaron por el Estrecho de Bering— llegaron grupos de personas del pueblo Ainu del Japón a través del mar: ahí se embarcaron y arribaron a las Islas del Pacífico, para después realizar un viaje hasta América, probablemente a las costas de California. Un hecho apoya su teoría: en Baja California han encontrado restos óseos de un pueblo llamado Pericue, que se extinguió durante el siglo XVIII y que comparten con la mujer del Peñón la forma alargada y delgada del rostro. Silvia González acaba de obtener una beca del gobierno británico para seguir con su investigación y planea, entre otras cosas, realizar estudios del ADN en la mujer del Peñón y los Pericue para ver si están relacionados.

La doctora González opinó que “Este descubrimiento, aunque muy importante, plantea más preguntas de las que resuelve”.

Suele suceder.

Retroceden desiertos

De acuerdo con varios especialistas, existe una clara tendencia a nivel planetario hacia la desertificación, esto es, a que más y más kilómetros de tierras con vegetación original se transformen en zonas secas y erosionadas. Esto se debe a la combinación de varios factores, siendo el más importante la destrucción de los ecosistemas naturales. Pero parece que a esta regla le corresponde cuando menos una excepción y es lo que está sucediendo en uno de los sitios más afectados en el pasado por las sequías: la región Sahel, que se localiza en el sur del desierto del Sahara. Un grupo de geógrafos de Inglaterra, Suecia y Dinamarca se han pasado varios meses estudiando las imágenes de satélite que existen desde los años 70 y concluyen que la vegetación ha aumentado de manera importante durante los pasados 15 años, en especial en el sur de Mauritania, Burkina Faso, la región noroeste de Niger, el centro de Chad, casi todo el Sudán y parte de Eritrea. En toda esta enorme región, de 6 000 kilómetros cuadrados, la vegetación está cubriendo parte del desierto. Los investigadores opinan que éste no parece ser un fenómeno pasajero, ya que estudiando las fotografías satelitales se dieron cuenta que el proceso inició a mediados de los años 80, pero ha sido tan lento que durante años no le dieron importancia. De acuerdo con Chris Reij, de la Free University en Amsterdam, se ha dado un aumento de más del 70% en la producción de cereales como el sorgo, y en Burkina Faso existen en promedio 40 árboles por hectárea, dato increíble si tomamos en cuenta que esta zona fue el escenario de grandes sequías y de la muerte de miles de personas por hambre hace poco más de 20 años.

Los investigadores están de acuerdo en que el aumento en los índices de lluvia ha sido un factor decisivo, pero de igual importancia es la adopción de prácticas de conservación de agua y de métodos de agricultura más amigables con la naturaleza. Como resultado de las sequías, los campesinos de la zona volvieron a utilizar formas de cultivo tradicionales, como construir fosos y llenarlos con excrementos animales, tierra y agua. Esta mezcla atrae a cientos de miles de termitas que se alimentan de ella y como resultado de su digestión producen una composta que se usa con mucho éxito como fertilizante órganico. Además volvieron a construir pequeñas bardas de piedra en los contornos de los cultivos, lo que ayuda a retener tanto el agua como la tierra fértil. Reij asegura que con estos sencillos métodos “miles de hectáreas de tierra erosionada han sido rehabilitadas”. En otras palabras, sí se puede.

Diez causas de muerte

La Organización Mundial de la Salud, OMS, publicó recientemente el resultado de uno de los proyectos de investigación más amplios que ha desarrollado a la fecha: “Prevenir riesgos, promover una vida sana”, en donde detectó los 10 factores que causan la mayor cantidad de enfermedades, discapacidad y muerte en el mundo actual, cuantifica su impacto en cada región del mundo y sugiere formas de reducir estos riesgos.

De esos 10 factores, son cinco los que se dan con mayor incidencia en los países pobres: peso corporal anormalmente bajo, prácticas sexuales sin protección, deficiencia de hierro, contaminación de agua y la inhalación de humo producido por combustibles sólidos en ambientes cerrados. En los países más ricos, las cinco causas de enfermedad y muerte más frecuentes son: el tabaco, el alcohol, la presión alta, niveles de colesterol altos y obesidad. Curiosamente (o no tanto) dos de las más importantes causas de muerte en nuestro mundo de hoy son la falta y el exceso de comida.

Christopher Murria, director general del proyecto, dijo que una de las grandes sorpresas del estudio fue que problemas de salud como niveles de colesterol en la sangre y presión altos, únicamente se daban en países ricos, pero que están empezando a tener efectos importantes en países de ingresos medios, seguramente debido a la sustitución de la dietas tradicionales por comida chatarra.

La desnutrición, en especial de bebés y sus madres, fue responsable de 3.4 millones muertes en el año 2000, o de una de cada 14 muertes. El estudio calificó como escandaloso el contraste entre países ricos y pobres: 170 millones de niños están muy bajos de peso mientras que mil millones de adultos en todo el mundo son obesos. Dentro de las acciones que pueden tomarse contra la desnutrición, la OMS sugiere añadir nutrientes como vitamina A, hierro y zinc a la comida, en especial a los cereales, además de fomentar que las madres amamanten a sus bebés. También asegura que es indispensable continuar con las campañas de donación de comida a los países que más urgentemente lo necesitan.

Los niveles altos de presión sanguínea y de colesterol causan respectivamente 7.1 y 4.4 millones de muertes al año. Por ello la OMS exhorta a los países a emitir leyes que obliguen a los productores de comida procesada (latas y comida chatarra) a bajar el nivel de sal con el que elaboran sus productos.

Muchas de las acciones necesarias para aumentar la duración y calidad de vida de millones de seres humanos tienen que ser tomadas por los gobiernos de cada país, sobre todo los relacionados con los efectos de la pobreza. Pero también es cierto que cada persona es responsable de su salud y es su decisión si deja o no de fumar, si hace ejercicio, si se atiborra de papas fritas y hamburguesas, y si se protege al tener relaciones sexuales.

Los latinos son la minoría más grande

Ya viven en los Estados Unidos más personas de origen hispano que afroamericanos, de acuerdo con la Oficina de Censos de ese país. Según los datos recientemente publicados, la diferencia no es mucha: son 37 millones de latinos y 36.2 de afroamericanos, esto es 13 y 12.5% de la población total respectivamente. Lo que sí es muy diferente y contribuirá a que esta brecha se amplíe en muy poco tiempo es el índice de crecimiento, de 4.7% anual para la población latina y de sólo 1.5% para la afroamericana. El censo no tomó en cuenta la situación legal de los encuestados, por lo que se incluyó a todos los inmigrantes indocumentados, que en el caso de los latinos equivalen a millones de personas. El gobierno federal consideró a todos los hispanos como un solo grupo, pero en realidad forman una minoría tremendamente heterogénea. Según el estudio “Una sociedad multirracial con escuelas segregadas”, publicado por la Universidad de Harvard, los estudiantes latinos son el grupo minoritario más aislado (es decir, que tienen menos contacto con otros grupos culturales), debido a que muchos no hablan inglés y a que un porcentaje importante de sus miembros vive en niveles de pobreza. Al contrario de los latinos, la comunidad asiática (que con 12.1 millones de personas, es la tercera minoría) sería la más integrada, según esta investigación realizada por Erica Frankenberg, Chungmei Lee y Gary Orfield.

Lo importante de estos datos no es la anécdota de cuál es el grupo minoritario más numeroso, sino las posibilidades que se abren en cuanto a la capacidad de influir en las elecciones y por lo tanto en la toma de decisiones que afectan a todo el grupo, por ejemplo contar con una educación bilingüe o tener acceso a servicios de salud. Negros y latinos constituyen actualmente el 40% de la población de las escuelas públicas estadounidenses, el doble que en la década de los 60.

El historiador californiano Kevin Starr opinó que “la economía del estado de California se colapsaría sin los latinos”. Dentro de los Estados Unidos se empieza a reconocer la importante influencia cultural y económica que significa el que tantos millones de personas que viven actualmente en este país tengan un origen hispano.

 

Martha Duhne

En ediciones anteriores
Slide 1

En busca de otros mundos

Slide 2

Aguas profundas: crónica de un desastre anunciado*

Slide 3

La inteligencia artificial no es como la pintan

Facebook Twitter Google+ YouTube

suscripción Antología Nuestro canal en Youtube
promociones2 promociones1 promociones3
Evita el ciberbullying Nutilus
Subir