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26 de abril de 2018
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Ráfagas

No. 91

Premio a la National Geographic Society

El Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2006 fue para la National Geographic Society. Este reconocimiento, que otorga la Fundación Príncipe de Asturias, se concede “a la persona, grupo de personas o institución cuya labor creadora o de investigación represente una aportación relevante a la cultura universal en esos campos”.

La National Geographic Society se creó en 1888 en Washington, D.C., Estados Unidos. Ciento dieciocho años después su mensaje llega a más de 300 millones de personas a través de cinco revistas, un canal de televisión, documentales, películas, programas de radio, libros, videos y mapas. La revista National Geographic se publica en 29 lenguas y tiene una circulación de 8.5 millones de ejemplares en todo el mundo. National Geographic nos ha traído imágenes inolvidables; entre ellas las de los habitantes de la profundidad de los océanos; crías de osos polares retozando con sus madres; un mar color chocolate que arroja a la playa un pájaro cubierto de petróleo; un volcán haciendo erupción y la figura diminuta y frágil de un científico que, en medio de la lava, toma muestras para llevar a su laboratorio.

La National Geographic Society no sólo difunde el conocimiento científico, también participa en su desarrollo. Ha apoyado más de 8 000 proyectos de investigación y de exploración a lo ancho y largo de nuestro asombroso planeta; entre otros, el que llevó al descubrimiento de las cabezas olmecas en Tabasco, los estudios de Jane Goodall sobre la conducta de los chimpancés en Tanzania, los de la polémica Dian Fossey sobre los gorilas de las montañas de Ruanda y recientemente, el descubrimiento del llamado Evangelio de Judas, proyecto en el que participaron paleontólogos, restauradores, historiadores y teólogos para recuperar este documento de enorme valor. Actualmente la sociedad, que cuenta con un presupuesto anual de cinco millones de dólares, apoya más de 500 expediciones en todo el mundo.

Acuerdos migratorios para aves

Se han registrado más de 60 especies de aves que se reproducen en Nueva Jersey, en el norte de los Estados Unidos, y migran a la península de Yucatán para pasar el invierno. Cualquier acción encaminada a conservar estas aves debe tomar en cuenta la necesidad de proteger ambas regiones. Y esto, felizmente, es lo que acaba de suceder con la firma de un convenio entre las organizaciones ambientalistas Amigos de Calakmul y D&R Land Trust, las cuales han reunido recursos económicos y conocimiento científico para establecer un centro de investigación encaminado a proteger a las emplumadas viajeras.

Amigos de Calakmul es una Organización No Gubernamental (ONG) que trabaja en la conservación de la selva que rodea la Reserva de la Biosfera de Calakmul, localizada en el estado de Campeche. Esta reserva, de más de 750 000 hectáreas, forma parte de la selva maya y es la mayor extensión de selva alta que queda al norte del Amazonas, así como uno de los reductos más importantes para la flora y la fauna que en otras áreas se encuentra amenazada o ya ha desaparecido. La D&R Land Trust se dedica a la protección de las montañas de Sourland, en el estado de Nueva Jersey, que cubren un área de más de 130 000 kilómetros cuadrados de bosques.

Cerca de dos terceras partes de las aves cantoras de los Estados Unidos pasan el invierno en regiones tropicales y casi un tercio de las especies de aves registradas en México son migratorias. Grez Butcher, director de la Sociedad Audubon, importante asociación ambientalista, aseguró que ésta es una estrategia que podrían seguir muchos grupos conservacionistas que trabajan en el continente americano.

Método anticonceptivo para ellos

Un anticonceptivo para hombres se está poniendo a punto en la India, país que tiene una población de más de 1 000 millones de habitantes. Como cualquier procedimiento médico nuevo, debe pasar una serie de pruebas que demuestren su efectividad y aseguren que su uso no tiene efectos dañinos. En marzo de este año se dio luz verde a los investigadores, dirigidos por Sujoy Guha, del Instituto de Tecnología de la India, para continuar las pruebas en humanos, que se habían suspendido hace cuatro años. El método se llama RISUG, siglas en inglés de Inhibición Reversible de Esperma bajo Supervisión. Se trata de un anticonceptivo reversible, no basado en hormonas, que ofrece hasta 10 años de protección con un procedimiento que dura entre 10 y 15 minutos.

El semen se produce en los testículos y se almacena en el epidídimo. Para llegar al pene tiene que pasar por los vasos deferentes, que son los conductos que se cortan en la vasectomía. El método RISUG es similar a la vasectomía, pero con la significativa ventaja de ser completamente reversible. Consiste en inyectar un gel en el vaso deferente. El gel recubre las paredes del vaso y lo bloquea parcialmente, además de inmovilizar a los espermatozoides que pasan por él, con lo que impide la fertilización. Si el individuo se arrepiente, se extrae el gel con una nueva inyección. Los resultados son muy prometedores: en una de las pruebas realizadas en 12 hombres, no se encontraron espermatozoides cinco días después de realizado el tratamiento.

En el año 2002, cuando el estudio se interrumpió en la India porque existían dudas acerca de sus posibles efectos secundarios, ya lo estaban usando más de ciento cuarenta varones. Sin embargo, un grupo de expertos en la materia concluyó que el principal efecto secundario observado, una hinchazón sin dolor del escroto que duró algunas semanas en cerca de una tercera parte de los hombres, no era suficiente para detener la investigación. En 2005 se envió el protocolo RISUG a un laboratorio de la Administración de Alimentos y Medicinas de los Estados Unidos (FDA), organismo que regula cualquier nuevo fármaco en ese país, y fue aprobado. Varias compañías farmacéuticas ya se han mostrado interesadas en el método RISUG.

Combate a la desertificación

Para el ojo del lego, una zona desértica y una desertificada se ven igual. Pero la diferencia es muy importante: una zona desértica es un ecosistema natural que sustenta formas de vida adaptadas a la escasez de agua y a los cambios bruscos de temperatura, mientras que una zona desertificada es un yermo, una región de potencial biológico reducido o destruido, y por lo tanto una amenaza para sus pobladores. Hoy en día millones de kilómetros cuadrados de ecosistemas áridos y semiáridos se están transformando en zonas desertificadas. De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la desertificación es “la degradación de la tierra en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas inducida por las actividades humanas y reforzada por los cambios climáticos, que puede tener consecuencias de tipo social, económico, ecológico y político, y muchas veces es de carácter irreversible”.

Con el objetivo de crear conciencia y darle un rostro humano a este grave problema ambiental, la Organización de las Naciones Unidas declaró al 2006 como Año Internacional de los Desiertos y la Desertificación y al cinco de junio como Día Mundial del Medio Ambiente, con el eslogan “No abandones a los desiertos”.

La desertificación afecta un tercio de las tierras del planeta y la vida diaria de 1 000 millones de personas en 100 países. Se estima que entre el 10 y el 20% de las tierras áridas del planeta están degradadas de manera irreversible. Las principales causas son la tala abusiva, el sobrepastoreo y las malas prácticas de irrigación. Según cálculos de la ONU, como consecuencia de la desertificación en los próximos años 135 millones de personas podrían enfrentar la necesidad de abandonar sus tierras.

Este problema afecta a México de una manera drástica, ya que buena parte del territorio nacional es árido o semiárido, y por lo tanto vulnerable a la desertificación. Según cifras oficiales, el 70% de nuestros suelos presenta diversos niveles de degradación. Los estados más afectados son Oaxaca, Tamaulipas, Yucatán, Veracruz, Chiapas, Nuevo León, Estado de México, Coahuila, San Luis Potosí y Michoacán.

La idea de la ONU de dedicar a un tema el Día Mundial del Medio Ambiente es alertar sobre su importancia. Ojalá lluevan ideas y proyectos, en México y en el resto del mundo, que logren frenar la desertificación que siembra regiones enteras de desolación y muerte.

Tendencias auto destructivas entre jóvenes “góticos”

Causarse daño a uno mismo deliberadamente con heridas, golpes o quemaduras es más común de lo que podría pensarse, y la tendencia aumenta dramáticamente entre los jóvenes que pertenecen a la subcultura conocida como “gótica”, según una investigación realizada en la Universidad de Glasgow y publicada en el mes de abril en la revista British Medical Journal. Para entender más esta conducta, un equipo de científicos dirigidos por Robert Young entrevistó a 1 258 estudiantes de 11 años de edad que cursaban el último año de primaria y los volvieron a entrevistar cuando tenían 13, 15 y 19 años. Los jóvenes contestaron si alguna vez habían tratado de quitarse la vida, si se habían hecho daño deliberadamente, por cuál método, cuántas veces y a qué edad. También se registró el género, clase social, características de la familia (si los padres estaban casados, separados o divorciados), si usaban algún tipo de drogas y si alguna vez habían sufrido depresión. En el cuestionario se preguntaba a los jóvenes si se identificaban con alguna subcultura, en una escala del uno al cinco. Los investigadores encontraron que 14% de los entrevistados se había causado heridas deliberadamente cuando menos una vez, pero entre los pertenecientes a grupos góticos la cifra se elevaba a 53%. Y un 47% había intentado suicidarse.

La subcultura gótica se originó en los años 80, derivada del movimiento punk, y aunque se orienta a la música, también está asociada con la literatura de misterio y horror llamada gótica. Sus adherentes comúnmente se visten de negro, usan maquillaje blanco en la cara, resaltan los ojos con colores muy oscuros y entre sus íconos hay imágenes de calaveras.

Los investigadores concluyen que la mayoría de los jóvenes empezaron a hacerse daño a los 12 o 13 años, antes de unirse a grupos góticos. Esto sugiere que el aumento en la proporción de personas con tendencia a lastimarse entre estos grupos se debe a que se sienten atraídas hacia la subcultura gótica y no a que los compañeros o la filosofía del grupo orillen a los jóvenes a herirse. Michael van Beinum, psiquiatra de niños y adolescentes que fue asesor del estudio, asegura que “para algunos jóvenes con problemas de angustia, la subcultura gótica puede resultar atractiva, ya que les permite pertenecer a una comunidad que entiende sus problemas”.

De cualquier forma, los datos son una señal de alarma que debe ser atendida.

 

Martha Duhne

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