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26 de abril de 2018
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Retos

No. 116 Monumental Paseo de la Reforma

Al rescate

Estaba un día la escultura de la Diana Cazadora presumiéndole su arco recién restaurado al Ángel de la Independencia cuando, de repente, llegó un platillo volador procedente de una galaxia lejana a posarse justo encima del monumento a Cuauhtémoc. Ante la mirada atónita de transeúntes y turistas, descendieron del platillo volador unos extraños robots y secuestraron a Cuauhtémoc. Luego el platillo se perdió en el horizonte de la ciudad de México a una pasmosa velocidad de 350 kilómetros por segundo.

Apenas habían transcurrido 7 minutos desde el momento del secuestro, cuando el Ángel decidió emprender el vuelo para rescatar a Cuauhtémoc, surcando los aires y el espacio sideral a la increíble velocidad de 300 kilómetros por segundo.

Dos horas después de la partida del Ángel, la Diana comenzó a preocuparse porque no regresaba con Cuauhtémoc; decidió tensar su arco y apuntar su flecha, equipada con un detector infrarrojo de platillos voladores, y lanzarla en la dirección que había tomado el platillo, con la esperanza de que la flecha lo alcanzara, se introdujera en su sistema de propulsión y lo inmovilizara para que el Ángel lograra darle alcance, rescatara a Cuauhtémoc y lo trajera de vuelta a su pedestal.

Si la flecha de la Diana alcanzaba en instantes una velocidad constante de 700 kilómetros por segundo, gracias a unas pequeñas celdas de radiación cósmica que activaban su pequeño mecanismo de autopropulsión, ¿cuánto tiempo después de haber disparado su flecha la Diana habrá regresado el Ángel con Cuauhtémoc a colocarlo en su pedestal?

Ángel a la moda

Una de esas típicas tardes lluviosas, estaba el Ángel de la Independencia bañándose en la pertinaz llovizna cuando, después de ver a tantos adolescentes con piercings pasar a su lado, decidió hacerse unos para lucir aún más bella. Ya decidida, esperó a la noche, descendió de su pedestal y así, caminando tranquilamente se fue a Coyoacán, buscando a un célebre piercer. Al escuchar el timbre de su casa a tan altas horas de la noche, el piercer se despertó y, pensando que probablemente se trataría de algún borracho, abrió la puerta. Se quedó atónito al ver al Ángel de la Independencia casi desnuda, pidiéndole que le hiciera unos piercings. Obviamente, ante tan espectacular belleza, el piercer no se hizo del rogar, aunque el Ángel le advirtió que no tenía dinero pero que podía pagarle con besos.

El Ángel salió de la casa del piercer muy satisfecho con el trabajo realizado, aunque con los labios un poco cansados después de haberle dado 300 largos besos, y pensando que si éste le hubiera cobrado 5 besos menos por cada piercing, ahora iría luciendo por las calles de la ciudad 10 piercings más en su cuerpo.

¿Cuántos piercings tenía el Ángel?

Paños menores

En una de las tantas pláticas matutinas entre la Diana Cazadora y el Ángel de la Independencia, un día en que extrañamente casi no había nadie transitando por el Paseo de la Reforma, la Diana le decía al Ángel: “Justamente ayer se cumplieron 17 años de que me quitaron ese horrendo bikini que me mandó poner la esposa de un presidente, y el año que entra se cumplirán 19 años”.

Si dos de las muchas cualidades que tenía la Diana eran la de nunca decir mentiras y ser muy buena con los números, ¿en qué día del año tuvo lugar esta conversación?

Soluciones al número anterior

Todos ponen. La única manera de que la bala de cañón de Hidalgo pudiera llegar siempre después que las demás, aunque tuviese la misma masa y volumen es que estuviese hueca, ya que sólo así, al estar distribuida su masa más cerca de la superficie, su momento angular sería mayor y por tanto más lenta su velocidad de rotación, en relación a las otras, al ir cayendo.

Toma uno. Si se hace una tabla con los nombres de los albañiles en una fila, se puede concluir que Arnulfo es el enamorado.

Pon dos. Los porcentajes son exactamente los mismos. Si v es la cantidad de líquido que cabe en la cuchara y V la que tienen los caballitos, cuando se vierte sangrita en el tequila, tendremos que el porcentaje de sangrita en el tequila es: (100v) / (V + v). El porcentaje de tequila que hay en la cuchara con la mezcla es: (100V) / (V + v). Por lo que la cantidad de tequila vertida en la sangrita será (v)(100V) / (V + v) / (100), lo cual representa que el porcentaje de tequila en la sangrita será: (100v) / (V + v).

 

Antonio Ortiz

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