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17 de enero de 2018
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Retos

No. 162 Los talentos de Dora

Negociadora

Exactamente el día en que Dora cumplió un año de haberse recibido de psicóloga y harta de no encontrar trabajo y de que ningún cliente se asomara al consultorio que había acondicionado en una vieja combi abandonada fuera de su casa, decidió darle un giro a su vida y cambiar el letrero que decía “Psicóloga especialista en terapia familiar” por otro que decía “Madame Dora, vidente y especialista en todo tipo de problemas sentimentales”. Y para darle el toque mágico a su consultorio, Dora se fue al centro de la ciudad a buscar la que sería su espectacular bola mágica. Después de haber visto infinidad de esferas de cristal, de repente, al pasar frente al aparador de una joyería quedó hipnotizada por la belleza y luminosidad de una esfera cubierta de pequeñísimos y finísimos diamantes. Y aunque Dora pensó que ni de chiste le alcanzaría para comprarla, entró a la tienda a preguntar el precio. Cuando Dora entró en la lujosísima joyería e intercambió unas palabras con don Fernando, el dueño, gracias a sus impresionantes conocimientos de psicología dedujo que éste se encontraba en la llamada crisis de la edad adulta y que haría casi cualquier cosa con tal de conquistarla. Dicho y hecho, en cuanto ella le preguntó el precio de la esfera cubierta de diamantes, don Fernando le dijo que esa esfera no era tan hermosa como ella, que se trataba de una esfera maciza hecha de una resina especial que tenía un volumen tal que le cabía exactamente un litro de resina y que estaba totalmente recubierta por 500 pequeños diamantes, teniendo cada uno de éstos un precio de tan solo 1 000 pesos, por lo que la esfera la vendía en 500 000 pesos. Al escuchar el precio, Dora no mostró sorpresa alguna y sólo comentó: “Esta esfera es muy grande para lo que quiero, ¿tendrá alguna más pequeña?” Don Fernando sacó una esfera más chica de una vitrina y con una gran sonrisa le dijo: “Aquí tengo ésta que brilla casi tanto como sus ojos encantadores, ya que también está recubierta con el mismo tipo de pequeños diamantes, y al estar hecha con apenas 125 ml de resina especial, se necesitan menos diamantes para recubrirla y es bastante más barata”. Entonces a Dora se le ocurrió decirle al dueño: “¿Y si adivino exactamente cuántos diamantes tiene esta esferita y le doy un besito, me la regalaría?

Si segundos después, Dora se despedía de don Fernando con un beso y salía de la joyería con la esferita recubierta de diamantes, ¿cuál fue la respuesta de Dora?

Mediadora

No tenía ni cinco minutos Dora de haber puesto su nuevo letrero cuando ya afuera del consultorio había una multitud de personas esperando su turno. La primera en pasar fue doña Lucrecia, la dueña de la farmacia que siempre había estado enamorada de Alfredo, el carnicero, sin ser correspondida. Dora le tomó las manos a doña Lucrecia y fingiendo que entraba en trance, le dijo: “Para que Alfredo caiga rendido a sus pies usted también tendrá que poner algo de su parte y averiguar cuántas cabezas de ajo tendrá que colgar en la puerta de la carnicería de tal manera que sean menos de 100 y que si las divide entre 2 le sobre 1, que si las divide entre 3 le sobren 2, que si las divide entre 4 le sobren 3, que si las divide entre 5 le sobren 4 y que si las divide entre 6 le sobren 5. En cuanto lo averigüe, cuélguelas una noche de Luna llena y verá como a la siguiente Luna llena estará usted viviendo un apasionante romance con Alfredo”.

¿Cuántos ajos tendría que colgar doña Lucrecia en la puerta de la carnicería para lograr su cometido?

Observadora

Días después le tocó el turno a Luis, quien al entrar al consultorio de Dora le dijo que antes que nada, para comprobar si en realidad era buena adivina, le dijera cuándo era su cumpleaños. Lo que él no sabía era que un día antes había ido su mamá a consulta con Dora y le había dicho que ella tenía 4 hijos —Pedro, Manolo, Luis y Roberto—, que cumplían años entre enero y junio: Pedro en abril, Manolo 23 días antes que Pedro, Luis en enero y 15 días antes que Roberto, quien lo celebraba 22 días antes que Manuel.

¿En que día celebraba Luis su cumpleaños tomando en cuenta que febrero tiene 28 días?

Soluciones al número anterior

Almuerzo. Al sexto día, el Chilaquil tendría 864 flores en su casa, por lo que entonces cada día entregó 288 flores y por lo tanto, doña Eduviges compraba diariamente 36 ramos de flores.

Tentempié. Entre todos los alumnos juntaban exactamente 300 pesos.

Refuerzo. El Chilaquil le sacó 1 000 pesos al primer viejito.

 

Antonio Ortiz

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