UNAM
23 de enero de 2018
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¿Cómo ves?
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Retos

No. 181 Sobresaltos en la redacción

Zoquete

Ya casi a la media noche, sólo la débil luz proveniente de uno de los cubículos de ¿Cómo ves? alcanzaba a iluminar los fríos pasillos de la DGDC: era Estrella Burgos revisando los artículos de este número de aniversario. Y cuando estaba leyendo la sección "Retos", de repente sintió una corriente de viento helado y oyó un ruido semejante al que producirían unas cadenas arrastrándose junto con un sonido como el que producirían unos huesos al chocar entre sí. Y aunque ella no creía en fantasmas ni historias de espantos ni en nada parecido, sintió un miedo incontrolable al ver entrar a su oficina un esqueleto jalando unas cadenas. Paralizada por el terror, Estrella observó cómo el esqueleto cerraba la puerta y se sentaba en una silla frente a ella para contarle: "¡Qué bueno que estás aquí, hacía mucho tiempo que no hablaba con nadie! Me la paso vagando por la Tierra; así llevo muchos años, no sé si estoy muerto o vivo o medio muerto o medio vivo. Mi último recuerdo como persona es que quería ser el ayudante de Tomás Alva Edison cuando comenzó a hacer pruebas de los focos que inventó. Hacía estas pruebas en un pequeño cuarto en donde había 3 sockets o casquillos y cada uno estaba controlado por un apagador independiente que se encontraba en otra habitación y ambas habitaciones estaban separadas por una puerta de madera sin rendija alguna —así lo hacía porque los focos solían estallar—. Edison decidió hacerme un examen para ver mis aptitudes: colocó un foco en cada socket y yo tenía que deducir cuál apagador estaba conectado a cada socket. Estuve más de una hora pensando en cómo hacerle, hasta que me di por vencido. Edison me despidió amablemente y en cuanto estuve afuera de su casa, quién sabe por qué me cayó un rayo potentísimo que me dejó en este estado medio muerto y medio vivo. Si hubiera deducido cuál apagador correspondía a cada socket, Edison me hubiera contratado y no habría salido a la calle en el momento en que cayó el rayo".

El esqueleto no terminaba de decir la palabra "rayo" cuando ante los ojos de Estrella comenzó a desaparecer. Mientras ella lograba calmarse después de haber tenido semejante aparición, se le ocurrió la manera en la que se podría averiguar cuál apagador estaba conectado a cada socket.

¿Qué solución encontró Estrella al problema?

Colmilludo

Esa misma noche, pero a varios kilómetros de distancia de las oficinas de ¿Cómo ves?, estaba Isabelle Marmasse llamando por teléfono al típico autor que aún no entregaba su artículo cuando un estruendo en su comedor la hizo pegar un tremendo salto. Tras el estruendo, y viendo cómo su comedor se llenaba de una extraña neblina, el terror se apoderó de ella cuando de entre la neblina apareció Drácula. Y justo estaba Drácula a punto de clavarle los colmillos cuando le dijo: "Si me dices con cuántos ajos me quedo yo y con cuántos tú si te apuesto 1 ajo a que si me das 2 ajos te regreso 3 ajos no te chuparé la sangre y me regresaré a la dimensión de donde vengo".

Aunque Isabelle estaba a punto de desmayarse del susto, alcanzó a decirle a Drácula que él se quedaría con 2 ajos más de los que tuviera inicialmente y que ella con 2 menos de los que hubiese tenido, desmayándose inmediatamente después. Pasados unos minutos, al volver en sí, Isabelle pensó que todo había sido un mal sueño pero cuando se miró al espejo, contempló con horror las huellas de 2 colmillos en su cuello.

¿Qué le debería haber respondido Isabelle a Drácula?

Pesada

Esa misma noche Gloria Valek estaba terminando de revisar que no tuvieran errores de redacción los artículos del número de aniversario cuando, de repente, una de las ventanas de su cuarto se abrió intempestivamente y entró una horrible bruja. Aterrorizada, Gloria escuchó a la bruja decir "Si adivinas cuánto pesa esta canasta que traigo aquí y cuánto las manzanas envenenadas que están dentro de ella, sabiendo que en total la canasta más las manzanas pesan 3.6 kg y que las manzanas pesan 3 kg más que la canasta, te dejo en paz".

Presa del pánico, Gloria le respondió que la canasta pesaba 600 g y las manzanas 3 kg. Al escuchar la respuesta, la bruja estalló en carcajadas y le dijo: "Esa no es la respuesta…", pero no pudo terminar la frase porque Gloria se desvaneció. Pronto volvió en sí y la bruja ya no estaba. Aunque trató de dormir, no pudo conciliar el sueño porque se la pasó pensando en cuál sería la solución al problema planteado por la bruja.

¿Cuánto pesarían las manzanas y cuánto la canasta?

Soluciones al número anterior

Desaparición
Obviamente Miguel no desapareció el dinero, sino que a propósito planteó mal la cuenta. Lo que debería haber dicho es: 2 500 (costo de los sombreros) + 300 (cambio de 100 pesos a cada uno) + 200 (pesos que tiene la asistente) = 3 000 pesos.

Mutación
En la mano derecha aparecieron 7 perros; en la izquierda 5.

Prestidigitación
El truco consistía en subir al borde de la ventana y saltar hacia adentro del departamento.

 

Antonio Ortiz

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