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17 de agosto de 2017
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Retos

No. 198 La suerte estaba echada

Destino

Samuel llevaba días pensando en qué hacer con su vida. Así, muy pensativo, llegó a la estación del metro Pantitlán, tomó la línea 1 hasta la estación Insurgentes y dudó un instante en bajarse, pero en vez de hacerlo se siguió hasta Chapultepec porque, como diría Jean Paul Sartre, “la suerte estaba echada”. Al salir de la estación y después de dar bastantes pasos y llenarse los pulmones de aire fresco del bosque, justo donde comienza la subida al castillo, escuchó que alguien a sus espaldas le decía algo con insistencia. Volteó y se encontró con Zhou, el dueño de un restaurante chino. Por motivos que Samuel nunca logró entender, el hombre lo quería contratar sólo a él para que administrara su restaurante y se hiciera cargo de todo lo relacionado con la entrega de comida a domicilio.

No había pasado ni la hora de comer cuando Samuel ya estaba al mando del restaurante chino. Lo primero que le tocó hacer fue calcular el número de cajas de diversos tamaños que tendría que pedir a la distribuidora para tener listo el inventario necesario para surtir los 75 000 paquetes familiares de comida china que mensualmente entregaba a domicilio Feng-Su, el sobrino de Zhou.

Para una orden familiar, una caja grande debe contener 4 cajas medianas (cada una con una orden individual) que contienen cada una 3 cajas chicas (para sopa, guisado y postre); a la vez cada caja chica tiene 2 pequeñas (una con el alimento y otra con servilleta, sal, azúcar, cubiertos y condimentos extras). Mientras Samuel hacía sus cálculos en el restaurante se vendieron 3 500 pesos de comida para llevar. Cuando llamó a la distribuidora de cajas y preguntó por los precios de los distintos tamaños le contestaron que todas tenían el mismo precio, independientemente del tamaño, y que éste era de 25 centavos.

¿Le alcanzaría a Samuel para comprar las cajas con las ventas del restaurante hasta ese momento?

Estrella

No es que Zhou fuera esquizofrénico, pero desde que cumplió 20 años de cuando en cuando escuchaba voces que le decían cosas que tenía que hacer. Por las voces o porque la suerte estaba echada, hacía 15 años que Zhou había conseguido su restaurante “Estrella de Oriente”. La noche anterior a su encuentro con Samuel cenó sus clásicas enchiladas verdes estilo café de chinos y se fue a dormir, pero no lo logró. En su cabeza oía una voz que le decía: “Mañana vete muy temprano al bosque de Chapultepec y cuando falten exactamente 5/3 partes de las horas que han pasado del día para ser las 12 de la noche, contrata a la primera persona que veas pasar para que sea el administrador de tu restaurante”.

¿Qué hora era cuando Zhou contrató a Samuel?

Fortuna

Aprovechando que ahora tenía un administrador, Zhou se la pasaba casi todo el tiempo dedicado a otras cosas; aunque de vez en cuando le preguntaba a Samuel cómo iba el restaurante. Una vez Samuel contestó: “Pues mire señor, de que le gana le gana. El precio del plato de sopa de aleta de tiburón es exactamente 60 pesos más que las dos terceras partes de su precio y le estamos ganando el 50%. ¿Qué más quiere?”.

¿Cuánto dinero le ganaban a cada plato de sopa de aleta de tiburón?

Soluciones al número anterior

La cosecha
Pepe y sus primos se tardarían exactamente 22 días en cosechar el café del terreno de la abuelita.

Los costales
La clave está en dividir los costales en 3 grupos (A, B y C) de 4 costales. En la primera pesada coloca el grupo A en un platillo y el B en el otro; si los platillos quedan equilibrados, el costal de garbanzos (g) está entre el grupo C; si los platillos quedan desequilibrados g puede estar en cualquier platillo dependiendo de si los garbanzos pesan más o menos que el café. En la segunda pesada la clave es comparar 3 costales de C con 3 de A si g estaba en C; si g estaba en A o B —supongamos que A quedó abajo y B arriba en la primera pesada—, se ponen en cada platillo 2 de A y 1 de B. Si la balanza se equilibra, g será 1 de los 2 que quedan de B; si queda en desequilibrio g será el costal de B que se encuentra en el platillo que quedó arriba o 1 de los 2 de A del platillo que quedó abajo. Para la tercera pesada, si g estaba en C se toman 2 costales de los 3 que se pusieron de C y se comparan entre sí; si el costal estaba en A o B se comparan sólo 2 de los 3 en los que se sabía que estaba g en la segunda pesada.

El empaque
Le sobraron 10 000 pesos, porque las bolsas cuestan 10 pesos.

 

Antonio Ortiz

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