UNAM
23 de enero de 2018
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Retos

No. 201 Con un ademán de Germán

Revoloteo capitalino

Quién sabe por qué, pero lo cierto es que desde que Germán Hernández terminó la carrera de matemáticas en la Facultad de Ciencias de la UNAM se dedicó a la magia. Se solía pasear por los vagones del metro y a la menor oportunidad, sin importar que el vagón estuviera llenísimo o casi vacío, hacía que apareciera de la nada una densa neblina que se disipaba en un segundo para darle paso a él ataviado de mago y a su ayudante, Verónica, que llevaba una varita mágica en la mano. Causaba sorpresa y deleite entre todos los pasajeros.

En una de sus presentaciones, justo entre las estaciones Zócalo y Pino Suárez, los pasajeros del vagón no habían salido de su estupor después de que Germán y Verónica salieron de la neblina, cuando él le hizo un ademán a ella para que agitara su varita mágica, aparecieron entonces decenas de pequeños pericos australianos. Mientras éstos revoloteaban por todo el vagón, Germán hizo un pase mágico y desapareció a Verónica haciendo aparecer decenas de diminutos pegasos de colores que comenzaron a revolotear por el vagón entre centenas de pequeños arcoíris y luces de diamantina en las que extrañamente se habían convertido los dulces ojos de la bella Verónica. Y no salían aún de su embeleso los pasajeros cuando Germán hizo un nuevo ademán y apareció en su mano derecha un fajo de billetes de 500 pesos al tiempo que decía: “Estos 20 000 pesos serán para la persona que me diga cuántos pegasos y cuántos pericos australianos hay volando por el vagón”. Y como la gente estaba enmudecida por todo lo que estaba ocurriendo, después de algunos segundos Germán agregó: “Bueno, algo que les puede ayudar es que si cuentan bien, hay en total 360 alitas y 600 patitas”.

¿Cuántos pericos australianos y cuántos caballos pegasos había revoloteando por el vagón?

Megafiesta tapatía

Otro día, en un vagón del metro ligero de Guadalajara, Germán y Verónica subieron en la estación Mexicaltzingo y en cuanto se cerraron las puertas, Germán hizo con un complicado pase mágico para que apareciera toda una fiesta mexicana con serpentinas, piñatas y hasta un grupo de bailarinas folclóricas que haciendo cabriolas al compás de la música de mariachi que salía de las bocinas del vagón hicieron que todos los pasajeros, asombradísimos, comenzaran a bailar también. Al llegar a la siguiente estación, en cuanto se abrieron las puertas, Germán hizo un ademán y las bailarinas desaparecieron.

Un niño que viajaba en el vagón de la fiesta tapatía, al llegar a su casa le dijo a su mamá: “En el vagón del tren ligero se pusieron a bailar unas bailarinas. En total eran cuatro quintos de las bailarinas que bailaron más cuatro quintos de bailarina”.

Al escuchar esto la mamá pensó que su hijo se había vuelto loco y corrió a llamar a un médico.

¿Cuántas bailarinas había en el vagón de la fiesta tapatía?

Competencia regiomontana

En el metro de Monterrey el mago y su ayudante se subieron a un vagón en la estación Aztlán donde Germán hizo con un ademán que desapareciera Verónica y que aparecieran unas porristas texanas haciendo diversas coreografías acompañadas de un grupo de música norteña. Luego hizo que desaparecieran todos con un silbido de arriero y que reapareciera Verónica ataviada como bailarina de vientre dejando ver un espectacular piercing en su ombligo que tenía incrustados varios diamantes de 10 kilates. Entonces Germán organizó un concurso entre los caballeros presentes en el vagón para ver quién adivinaba cuántos diamantes tenía el piercing.

De los 5 señores que había en el vagón, uno dijo que 20, otro que 18, otro más pensaba que 19, uno que 15 y otro más que 16. A Germán le sorprendió muchísimo que 1 le atinara al número de diamantes, que 2 de ellos fallaran por sólo 1 diamante, que otro se hubiera equivocado por 4 diamantes y que el otro se equivocara por 3.

¿Cuántos diamantes tenía el piercing de Verónica en el ombligo?

Soluciones al número anterior

Ruda
Numeró los costales del 1 al 20 y tomó 1 bolsita del costal 1, 2 del costal 2, 3 del costal 3 y así sucesivamente hasta sacar 20 del costal 20. Al pesar las 210 bolsitas juntas, si todas pesaran los 20 g resultarían 4.2 kg, si las defectuosas estuvieran en el costal 1 pesarían 4.197 kg, si fueran las del costal 2 pesarían 4.194 kg, del tres 4.191 kg y así sucesivamente; si fueran las del costal 20, pesarían 4.140 kg.

Choferes
En este caso la velocidad promedio no es la mitad de la suma de ambas velocidades ya que se calcula a partir de la fórmula Vp = 2(V1)(V2)/((V2)+(V1)).

Ancianas
Al añadir la cápsula de Genoveva habría 18 repartidas así: 9 para María, 6 para Josefina y 2 para Dolores, sobrando 1 que regresa a Genoveva.

 

Antonio Ortiz

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